El informe «European Economic Outlook» de la consultora KPMG prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) de España crezca un 2,4% en 2026 y un 1,8% en 2027, posicionando al país como uno de los de mejor comportamiento macroeconómico dentro de la Unión Europea (UE). No obstante, el documento anticipa un crecimiento económico «modesto» para Europa en su conjunto debido a la persistencia de vientos en contra.
Solidez de los mercados laborales y perspectivas del sector servicios
El informe destaca la solidez de los mercados laborales y el incremento en los salarios reales como motores de ingresos para los hogares. Sin embargo, la disminución de la confianza de los consumidores, especialmente en Francia y Alemania, ha provocado un aumento de la intención de ahorro, moderando el crecimiento del gasto.
Fernando Cuñado, socio responsable de Mercados de KPMG en España, expresa que estas previsiones reflejan que «la zona euro seguirá un ritmo de crecimiento moderado», afectado principalmente por la debilidad en el sector manufacturero. «A pesar de un ligero repunte en los últimos meses, sigue registrando valores negativos en sus carteras de pedidos», añade el experto, apuntando a la inversión en defensa como una posible palanca de crecimiento, siempre que las capacidades de producción se incrementen.
Por otro lado, Cuñado indica que el sector servicios está mostrando «un fuerte impulso». Este avance se refleja en el excelente desempeño del turismo en países como España y Portugal, además del efecto dinamizador de la inteligencia artificial en los servicios profesionales. La inversión, que sufrió una contracción en 2024, se está recuperando con vistas a aumentar un 1,9% en 2025 y un 1,2% en 2026, antes de acelerarse de nuevo en 2027.
El análisis prevé que la inflación de la Eurozona descenderá al 1,6% en 2026, por debajo del objetivo del Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, este índice podría repuntar al 2,2% en 2027. En este contexto, se espera que los bancos centrales europeos mantengan tipos estables hasta 2026, poniendo fin al ciclo actual de recortes de tipos.
Desde 2021, los precios de la electricidad industrial han aumentado un promedio del 58%
debido a la transición del gas ruso de gasoducto a importaciones más costosas de Gas Natural Licuado (GNL). «El gas natural sigue siendo un proveedor marginal clave», explica KPMG, pese al aumento de la participación de las energías renovables. No obstante, la transición hacia estas energías requiere una inversión sustancial en almacenamiento y gestión de la demanda.
Por último, el informe subraya la dependencia de Europa de China en materias primas esenciales como las tierras raras, cuya demanda se quintuplicará para 2030 impulsada por las tecnologías verdes y las necesidades de defensa. A pesar de avances en la capacidad de refinación y reciclaje, Europa sigue dependiendo de proveedores externos para materias primas y procesamiento.
