En un movimiento estratégico, España ha decidido reasignar 3.200 millones de euros de los fondos de cohesión de la Unión Europea hacia nuevas prioridades, siguiendo la iniciativa de la UE de adaptar sus recursos a las necesidades actuales. Esta acción se enmarca en un ajuste que ha movilizado un total de 34.600 millones de euros por parte de la Unión Europea en su conjunto.
«El mundo ha cambiado y sigue cambiando. Continuar invirtiendo según las prioridades fijadas en 2019 y 2020 ya no era posible», ha declarado Raffaele Fitto, vicepresidente comunitario de Cohesión y Reformas, durante la presentación de los resultados de la revisión intermedia de estos fondos. Esta revisión ha tenido como resultado la modificación de 186 programas en 25 Estados miembros, con el objetivo de ajustar las inversiones a un contexto marcado por la guerra en Ucrania, la transición energética y los desafíos industriales actuales.
La reasignación se produce dentro del marco de los 35.562 millones de euros asignados a España para el periodo 2021-2027, situando al país entre los principales en términos de ajustes, solo por detrás de Polonia e Italia. En detalle, el grueso de los recursos españoles se orienta hacia el refuerzo del tejido productivo y la innovación, con un monto de 2.137 millones de euros. El resto se destina a seguridad y preparación (435 millones), vivienda (268 millones), gestión del agua (180 millones) y energías (181 millones).
Parte de los fondos se destinarán al desarrollo de capacidades y formación, incluyendo campos como la inteligencia artificial y la ciberseguridad
Fitto ha subrayado que estos no son «compromisos sobre el papel», sino recursos ya disponibles. Por su parte, Roxana Minzatu, vicepresidenta de Empleo de la UE, ha destacado la efectividad de la política de cohesión para responder a los nuevos desafíos, permitiendo actuar «con rapidez y de manera eficaz» ante prioridades como la competitividad, la preparación o la transición verde.
Este enfoque es reflejo de una tendencia general en la UE, donde la mayoría de los fondos se dirigen también a competitividad, seguridad y defensa, mientras que áreas como vivienda, agua y energía reciben menor asignación. Minzatu también ha enfatizado que se seguirá apoyando objetivos como la inclusión social y la lucha contra la pobreza.
