La cota del oro ha alcanzado un nuevo hito al sobrepasar la barrera de los 5.000 dólares por onza, marcando un incremento sin precedentes frente al último año y medio. Esta revalorización del metal precioso refleja el incremento de la incertidumbre global, un fenómeno resaltado por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. «Abróchense los cinturones», señaló Georgieva durante un evento en Bruselas organizado por el ‘think tank’ Bruegel.
Georgieva destacó que, en tiempos de incertidumbre, tanto países como empresas y ciudadanos buscan refugio en valores conocidos como el oro, que históricamente ha sido una reserva de confianza. «Cuando digo que la incertidumbre es la nueva normalidad, el precio del oro lo demuestra con bastante claridad», afirmó. La economista también hizo referencia al cambio en la percepción mundial sobre el dólar, señalando que el «futuro ya ha llegado» en relación con la creciente confianza en monedas de países medianos.
El panorama ha ido cambiando, y el dólar ha disminuido su representación en las reservas mundiales a alrededor del 57% en la actualidad.
Pese a esta disminución, Georgieva subraya que el dólar sigue siendo una moneda dominante debido a la profundidad de sus mercados y el tamaño de la economía estadounidense.
El precio del oro no ha sido el único en ascender; la plata también experimenta un auge similar. Tras romper la barrera de los 100 dólares por onza el pasado viernes, la plata alcanzó los 109 dólares el lunes, con una revalorización muy superior al 50% en 2026. Analistas de ING, como Warren Patterson y Ewa Manthey, atribuyen este crecimiento a una serie de shocks geopolíticos, incluyendo tensiones alrededor de Groenlandia y entre Estados Unidos e Irán.
Las tensiones geopolíticas, las compras de los bancos centrales y los déficits estructurales de oferta dejan a ambos metales bien posicionados.
Además de la incertidumbre política, un dólar más débil y menores rendimientos reales están impulsando a los inversores hacia activos tangibles como el oro y la plata. Según los expertos, el ajuste en los balances físicos asociado con el crecimiento limitado de la oferta minera sigue agregando presión adicional a los precios.


