Iberdrola, a través de su filial Neoenergia, ha completado la energización del último tramo del proyecto Alto Paranaíba, marcando la culminación de una de las mayores iniciativas de transporte eléctrico en Brasil. Esta infraestructura es crucial, ya que mejora significativamente la capacidad de transmisión de energía entre el norte del estado de Minas Gerais y São Paulo, según informó la compañía.
Proyecto adelantado y de gran envergadura
Las obras del proyecto se concluyeron con más de 15 meses de antelación respecto al cronograma establecido por la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), lo que representó una inversión cercana a los 4.200 millones de reales (aproximadamente 669 millones de euros). Adjudicado a Neoenergia en la subasta 001/2022 de Aneel, el proyecto comprende 1.600 kilómetros de líneas de transporte, 3.250 torres y seis subestaciones, consolidándose como el proyecto más grande desarrollado por la filial de Iberdrola.
Con gran satisfacción, Iberdrola destacó el compromiso y la calidad del trabajo realizado por equipos altamente cualificados.
Este logro refleja un marcado compromiso con el desarrollo del sector eléctrico brasileño, fortaleciendo así la presencia de la compañía en el país.
Brasil, un mercado estratégico para Iberdrola
Neoenergia provee electricidad a cerca de 40 millones de brasileños a través de cinco distribuidoras y 18 líneas de transporte, posicionándose como el primer grupo de distribución del país por número de clientes. Con presencia en 18 estados y el Distrito Federal, Neoenergia opera más de 725.000 kilómetros de líneas de distribución eléctrica y 8.000 kilómetros de líneas de transporte, contando también con 3.800 MW de generación renovable, principalmente hidroeléctrica.
A nivel global, Iberdrola cuenta con 1.400.000 kilómetros de líneas de transporte y distribución eléctrica en Estados Unidos, el Reino Unido, Brasil y España. En septiembre, la compañía lanzó su nuevo plan estratégico 2025-2028, con una inversión prevista de 58.000 millones de euros para impulsar el desarrollo de redes eléctricas, priorizando los mercados de Reino Unido y Estados Unidos, seguidos por la Península Ibérica, Brasil y otros países de la UE y Australia.
