El sector bancario ha gestionado aproximadamente 7.500 operaciones por un valor de 860 millones de euros entre 2022 y 2024 gracias al Código de Buenas Prácticas para deudores en riesgo de vulnerabilidad. Este dato se desprende del informe titulado «La contribución del sector bancario al crecimiento económico y el progreso de la sociedad», publicado por las asociaciones bancarias AEB, CECA y Unacc.
En el análisis se recuerda la relevancia de dos Códigos de Buenas Prácticas. El primero, aprobado en 2012 y actualizado en 2022, se enfoca en la reestructuración de deudas con garantía hipotecaria sobre la vivienda habitual para quienes se sitúan en el umbral de exclusión. Desde su implementación, este código ha permitido que cerca de 70.000 familias adecuen sus préstamos hipotecarios a su capacidad de pago. El segundo código, instaurado en 2022, ofrece facilidades para cambiar de un préstamo de tipo variable a fijo o para realizar amortizaciones de hipotecas con tipos variables sin comisión, beneficiando a aquellos con un mayor umbral de renta.
El uso de estos códigos se potenció en noviembre de 2022 en respuesta a la rápida subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, provocada por la elevada inflación. Durante 2022, el Euríbor pasó de cifras negativas a superar el 2%, y alcanzó un 4% en 2023. Esto generó un escenario complicado para los consumidores con hipotecas variables, motivando al Gobierno a negociar con las entidades financieras para implementar medidas de alivio.
Gracias a estas medidas, el porcentaje de hogares con una carga financiera elevada ha bajado del 4,6% al 4,1% entre 2022 y 2024
Este descenso es especialmente notable en el quintil de menor renta de la población, donde el porcentaje cayó del 12% a menos del 10% en el mismo período, según destacan las patronales bancarias. Estos datos reflejan el impacto positivo de las medidas adoptadas para proteger a los consumidores más afectados por el incremento de los tipos de interés.
