El Consejo de la Unión Europea ha aprobado el primer paquete de préstamos bajo el instrumento europeo SAFE, destinado a fomentar la compra conjunta de equipamiento de defensa. Este programa beneficiará a ocho Estados miembros, incluyendo a España, que recibirá hasta 1.000 millones de euros. Otros países incluidos en esta primera ola son Bélgica, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, Croacia, Portugal y Rumanía, iniciando así los primeros préstamos del programa y activando el mecanismo financiero adoptado por la UE en mayo de 2025.
A pesar de estar incluida en esta fase inicial, la asignación de España está entre las más bajas, superando solo a Dinamarca, que recibirá 46,7 millones. En contraste, Croacia y Chipre obtendrán 1.700 millones y 1.181 millones, respectivamente. Rumanía lidera esta primera tanda con una asignación de hasta 16.680 millones de euros, seguida de Bélgica con 8.340 millones y Portugal con 5.841 millones. Bulgaria, por su parte, recibirá 3.261 millones de euros.
De manera paralela, el Consejo ha aprobado una segunda tanda de decisiones que se formalizarán el 17 de febrero, extendiendo la financiación a países como Estonia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia y Finlandia, sin incluir a España. En esta fase, destaca el papel de Polonia, con asignaciones de hasta 43.734 millones de euros, e Italia, con 14.900 millones. Así, el volumen total movilizado por SAFE se incrementa sustancialmente.
Este instrumento puede movilizar hasta 150.000 millones de euros en créditos para los Estados miembro
SAFE forma parte del paquete europeo de defensa ‘ReArm Europe’, que ofrece préstamos a largo plazo para financiar adquisiciones conjuntas, fortaleciendo la industria europea de defensa y asegurando el suministro de equipos militares.
Además de las decisiones financieras, se ha autorizado un acuerdo bilateral con Canadá, permitiendo la participación de empresas canadienses en la contratación pública conjunta. Con esta iniciativa, Canadá se convierte en el primer país no europeo en unirse al instrumento SAFE, aunque su aplicación provisional requerirá la aprobación del Parlamento Europeo.
