La agencia de calificación crediticia Moody’s ha rebajado la calificación de Stellantis de ‘Baa2’ a ‘Baa3’ con perspectiva estable. Este ajuste se produce tras el adelanto de los resultados para 2025 publicados por la compañía, que señalan una significativa revisión a la baja en la rentabilidad y el flujo de caja para los próximos años, algo que sorprende a Moody’s dado sus expectativas previas.
Stellantis ha anticipado gastos significativos, contabilizando alrededor de 22.200 millones de euros debido a cambios en su hoja de ruta de productos, cadena de suministro de baterías y enfoque en provisiones para garantías. Aunque estos desarrollos son preocupantes, la decisión de la empresa de no pagar dividendos en 2026 y su plan de emitir hasta 5.000 millones de euros en bonos híbridos destaca su compromiso con mantener un perfil de liquidez sólido. Moody’s ha indicado que estas medidas reflejan la intención de Stellantis de sostener su calificación de grado de inversión.
La expectativa de una calificación estable se basa en la previsión de que la empresa recupere niveles positivos de rentabilidad para finales de 2026, apoyada por el lanzamiento de nuevos modelos y la mejora continua en su estructura de costes. A pesar de estos planes, Moody’s ha subrayado que el flujo de caja libre ajustado seguirá siendo negativo en 2026 y que la recuperación de márgenes llevará más tiempo del esperado.
La empresa apuesta por su renovada gama de modelos y futuros lanzamientos para recuperar la rentabilidad. Moody’s insiste en que no solo se necesita un incremento en volumen de ventas, sino también mejoras en costes estructurales y mitigación de impactos arancelarios.
Existe la posibilidad de que nuevos ajustes estructurales y un alto gasto en I+D ligado a la transición a vehículos de combustibles alternativos y tecnologías autónomas afecten aún más la generación de flujo de caja libre
La escala de Stellantis, su diversa cartera de marcas y productos, así como su sólida liquidez, siguen siendo aspectos que respaldan su actual calificación. Sin embargo, Moody’s advierte que podrían rebajar la calificación si la rentabilidad permanece en un rango bajo durante un período prolongado. En contraste, una mejora significativa en el margen Ebit y un flujo de caja libre consistentemente positivo podrían impulsar una futura mejora de la calificación.
