La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha brindado un respaldo contundente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su reciente llamamiento a las empresas para incrementar los salarios en convenio. Montero ha insistido en que compartir la riqueza generada incrementa tanto la productividad como el tamaño de la economía nacional.
Según ha declarado Montero en el Senado, «estar a la altura» significa reconocer que la riqueza creada por un país en crecimiento, como España, debe redistribuirse. La ministra subrayó la necesidad de que las empresas se comprometan en los convenios colectivos para negociar mejores condiciones salariales para sus empleados. Esta declaración se produce después de que Sánchez reprochara a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) su falta de implicación en la nueva subida del salario mínimo interprofesional (SMI).
Montero también ha calificado de «lógico» que Sánchez haya instado a la CEOE a repartir «los beneficios empresariales, que en algunos casos son récord», con los trabajadores que, según ella, «hacen posible que las empresas presenten esas cuentas de resultados».
En el contexto del anuncio del Consejo de Ministros que aprobó la subida del 3,1% del SMI para 2026, lo que representa un incremento acumulado del 66% desde 2018, la figura de Montero se ha vuelto aún más relevante al poner en valor estas decisiones políticas.
Tras los reproches de Sánchez a la CEOE, el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, ha afirmado que «no da crédito» a las críticas lanzadas contra su organización
y ha asegurado que la CEOE «siempre se ha sentado a la mesa y tratado a la gente con mucha educación». Las declaraciones de Garamendi sugieren una visión divergente respecto a la relación entre el Gobierno y la patronal en torno a las subidas salariales.


