La Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) ha destacado en un reciente informe la infraestructura eléctrica como uno de los principales desafíos para el desarrollo de nuevas viviendas. Según este documento, el acceso y la conexión a la red eléctrica emergen como serias limitaciones en un contexto donde el déficit acumulado de viviendas alcanza ya las 700.000 unidades, según el Banco de España.
Durante 2024, el sector urbanístico solicitó 6,7 GW de acceso a la red. Sin embargo, aproximadamente la mitad de esta demanda no pudo ser atendida debido a la falta de capacidad disponible o al retiro de los promotores por la falta de certidumbre. El informe de Asprima subraya la carencia de coordinación entre la planificación urbanística y la eléctrica, lo que obliga a los promotores a enfrentar sobrecostes significativos y esperar refuerzos de red que retrasan los proyectos y comprometen su viabilidad.
Priorizar la vivienda como un uso de interés social dentro de la planificación eléctrica y simplificar los trámites es clave para desbloquear miles de viviendas y optimizar la inversión en red
El documento denuncia además prácticas actuales que dificultan el acceso a la red eléctrica, tales como las reservas de potencia excesivamente largas y la duplicidad de validaciones administrativas, lo que incrementa el precio final de la vivienda y paraliza recursos financieros.
En su análisis, Asprima sugiere 16 medidas agrupadas en cinco grandes áreas para eliminar estos obstáculos. Entre las estrategias destacadas se incluyen mejoras en la capacidad y planificación de la red, la saturación de la misma, la agilización de trámites administrativos, así como garantizar la certidumbre en la ejecución de infraestructuras y ajustar el coste y la dimensión.
El director general de Asprima, Jorge Ginés, ha subrayado la necesidad de estas reformas para garantizar un desarrollo residencial más eficiente y accesible, enfatizando en que simplificar los procesos y priorizar el desarrollo de viviendas como un asunto de interés social podría transformar significativamente el mercado inmobiliario.
