Asteo, un operador mayorista de fibra óptica neutra especializado en zonas rurales escasamente pobladas, ha cerrado el año 2025 con 320.500 hogares cubiertos por su red de fibra, lo que representa un incremento del 48% respecto al año anterior. Este crecimiento se alinea con las previsiones de la empresa, que planeaban un aumento del 50%. Según Pedro Abad, consejero delegado de Asteo, esta expansión consolida una inversión acumulada de 73 millones de euros desde 2021.
A finales de 2025, Asteo ha extendido su cobertura a 716 municipios españoles, aumentando significativamente desde los 496 del año anterior. La empresa ha focalizado sus esfuerzos en Extremadura, Castilla y León y Castilla-La Mancha, y se encuentra trabajando para llegar a Cuenca.
En el segundo trimestre de 2027, Asteo prevé culminar su proceso de inversión inicial, con una cobertura esperada de 420.000 hogares.
Esta inversión, que asciende a 120 millones de euros, incluye tanto capital privado como fondos públicos, destacando las contribuciones de los programas ‘Único’ del Gobierno y Connecting Europe Facility. Además, la empresa tiene planes para expandir su red a entre 900 y 1.000 municipios.
Durante 2026, Asteo se centrará en la comercialización de su red. Compañías como Digi y la división de conectividad empresarial de Orange han mostrado interés en utilizar su infraestructura. Cabe destacar que Asteo ha homologado su red para conectividad empresarial para 2025.
El origen de los equipos de Asteo, principalmente de Huawei y ZTE, plantea un desafío dada la presión de la Comisión Europea para excluir proveedores extranjeros de alto riesgo de las infraestructuras críticas. Pedro Abad ha subrayado la complejidad de los planes comunitarios, advirtiendo sobre las potenciales repercusiones económicas si se requiriera una reinversión en infraestructuras recientes.
Es un tema que hay que tomarlo con mucha tranquilidad, porque tiene muchas dimensiones
Abad también señala la posibilidad de ayudas públicas para la sustitución de equipos de riesgo, especialmente si la medida se fundamenta en decisiones geopolíticas más que en problemas técnicos. Así, el futuro de las redes de Asteo podría depender de cómo se desarrollen estos debates regulatorios en Bruselas.


