Banco Sabadell ha reportado un beneficio neto de 1.775 millones de euros al cierre del ejercicio 2025, lo que representa una disminución del 2,8% en comparación con 2024. Esta información ha sido confirmada en un comunicado oficial remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). A pesar de esta caída, la entidad se sitúa firmemente en el camino de sus objetivos estratégicos.
La entidad bancaria ha anunciado una recompra de acciones de 800 millones de euros, autorizada por el Banco Central Europeo (BCE) y que comenzará este próximo lunes. Esta cifra incluye 365 millones de euros con cargo a los resultados de 2025 y 435 millones de euros procedentes del exceso de capital, que se sitúa por encima del 13%.
El consejero delegado, César González-Bueno, ha reiterado que han cumplido una vez más con los compromisos asumidos con el mercado.
Resalta la continuidad en la distribución de beneficios, ya que esta recompra se añade a los 700 millones distribuidos en dividendos de los resultados de 2025, además de un dividendo especial de 0,50 euros por acción derivado de la venta de TSB.
El director financiero, Sergio Palavecino, destaca que Banco Sabadell mantiene unas actuaciones sólidas que le permiten generar capital a un ritmo elevado, acercándose a su objetivo de una rentabilidad sobre capital tangible (ROTE) del 16% para el periodo 2025-2027. En 2025, el ROTE alcanzó el 14,3%, proyectándose un incremento a 14,5% para el año en curso sin considerar TSB, junto con un crecimiento del margen de intereses superior al 1%.
La solvencia CET1 fully-loaded se elevó al 13,65%, mientras que la generación orgánica de capital fue de 196 puntos básicos. En términos de crédito, Banco Sabadell cerró 2025 con un crédito vivo de 160.708 millones de euros, lo que implica un crecimiento interanual del 2,4%. Sin TSB, las cifras se establecen en un 5,4% más, con un aumento significativo en los créditos hipotecarios y al consumo.
Finalmente, el balance del año destaca una reducción en las provisiones del 23,5%, mejorando el coste del riesgo de crédito a 21 puntos básicos. La ratio de morosidad se vio controlada, situándose en un 2,37%, apoyada por el incremento en la cobertura de provisiones.
