El reciente conflicto entre el operador marítimo de Hong Kong, CK Hutchison, y la empresa danesa Maersk ha captado la atención internacional tras la revocación de la concesión de dos puertos en el Canal de Panamá. La situación se ha intensificado después de que el Tribunal Supremo Panameño invalidara el contrato de CK Hutchison, permitiendo que APM Terminals, filial de Maersk, gestionara temporalmente las infraestructuras.
CK Hutchison ha emitido un comunicado advirtiendo que podría emprender acciones legales contra Maersk si APM Terminals asume el control de las operaciones sin su consentimiento. Según el operador marítimo de Hong Kong, dicha asunción causaría daños significativos al grupo, lo que justificaría un recurso legal contra APMT.
Además, CK Hutchison ha notificado a las autoridades de Panamá acerca de una disputa, instando al Estado a participar en consultas para salvaguardar sus intereses conforme a un tratado de protección de inversiones. Esta acción se produce después de solicitar una «indemnización por daños y perjuicios» a través de un arbitraje internacional.
El caso ha suscitado comentarios desde diversas partes del mundo. La Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado de China ha catalogado el fallo del Tribunal Supremo Panameño como «jurídicamente absurdo, lógicamente defectuoso y absolutamente ridículo». Asimismo, el Gobierno chino ha manifestado un compromiso firme con la protección de los derechos e intereses de las empresas chinas.
La anulación de este contrato coincide con las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, por el grado de influencia china en el Canal de Panamá


