El pasado domingo 18 de enero de 2026, España vivió una de las tragedias más graves de su historia ferroviaria: un tren de alta velocidad de Iryo que cubría el trayecto Málaga-Madrid descarriló en Adamuz (Córdoba) y colisionó con un convoy Alvia de Renfe, provocando al menos 39 víctimas mortales. Este accidente, el primero en la alta velocidad española desde su inauguración en 1992, puso en el centro del debate a Iryo, la compañía italiana que desde 2022 compite directamente con Renfe en el mercado de alta velocidad.
Iryo se presenta como el primer operador privado de alta velocidad en España y, en apenas cuatro años, se ha consolidado como la segunda opción de los viajeros, con una cuota de mercado de entre el 25% y el 30% en los corredores en los que compite con Renfe y Ouigo. Su entrada coincidió con el proceso de liberalización ferroviaria impulsado por la Unión Europea, que permitió romper el monopolio de la compañía pública y abrir el sector a operadores privados. Desde su debut, Iryo ha transportado más de 18 millones de pasajeros y opera más de 400 trayectos semanales en once provincias, incluyendo Madrid, Barcelona, Zaragoza, Tarragona, Valencia, Alicante, Cuenca, Albacete, Córdoba, Sevilla y Málaga.
La compañía forma parte del consorcio Ilsa, fundado en 2015 por Air Nostrum y Trenitalia, con la posterior incorporación de Globalvia. El accionariado refleja un equilibrio entre capital público italiano y privado español: Trenitalia posee el 51%, Air Nostrum el 25% y Globalvia el 24%. La dirección también combina experiencia española e italiana, con Fabrizio Favara como consejero delegado y Carlos Bertomeu, presidente de Air Nostrum, al frente de la presidencia de la compañía.
El despliegue de servicios de Iryo se centra en tres corredores estratégicos: el noreste (Madrid-Zaragoza-Barcelona-Tarragona), el sur (Madrid-Córdoba-Sevilla-Málaga) y el Levante (Madrid-Cuenca-Valencia-Alicante-Albacete y Murcia). Este enfoque ha permitido ofrecer trayectos más frecuentes y flexibles que los de la competencia, además de una segmentación de clases y servicios diferenciados. La flota de Iryo está compuesta por trenes Frecciarossa 1000 (ETR 1000), fabricados por Hitachi-Bombardier (ahora Alstom), capaces de alcanzar hasta 360 km/h, aunque en España circulan a 300 km/h. Con capacidad para 461 pasajeros y una inversión de 800 millones de euros, estos trenes destacan por su diseño aerodinámico, eficiencia energética y sostenibilidad.
La oferta de Iryo se organiza en cuatro zonas: Inicial, Inicial Superior, Infinita e Infinita Bistró, cubriendo desde la opción económica hasta el lujo premium. Además, su gastronomía, bajo la marca Haizea, ofrece menús elaborados con productos locales y servicio directo en asiento. La flexibilidad en la compra de billetes es otra ventaja frente a Renfe, ya que permite cambios de fecha y hora incluso en las tarifas más económicas, algo que en Renfe suele requerir complementos adicionales o tarifas superiores.
A pesar de su rápida expansión y éxito en captación de pasajeros, Iryo ha enfrentado desafíos económicos y laborales. Durante 2023 registró pérdidas de 79 millones de euros debido a los altos cánones de Adif y la intensa guerra de precios del sector, mientras que los sindicatos denunciaron falta de personal y fatiga de los trabajadores por el aumento de frecuencias. Sin embargo, la empresa equilibró su ebit en 2024 y proyecta alcanzar beneficios entre 2026 y 2027.
El accidente de Adamuz ha abierto un capítulo crítico en la historia de la compañía. El tren implicado había sido revisado apenas tres días antes del siniestro y formaba parte de la moderna flota de 2022. Las investigaciones están en manos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, y mientras se atiende a las víctimas y familiares, el hecho subraya la relevancia de la seguridad en un sector en el que Iryo se ha posicionado como un actor disruptivo, innovador y ambicioso frente al histórico dominio de Renfe.
Iryo representa así una transformación significativa del transporte ferroviario español: una alternativa privada de alta velocidad, con capital ítalo-español, que ha logrado atraer millones de pasajeros gracias a su flota moderna, su oferta diferenciada y su enfoque flexible de servicios. A la vez, la tragedia de Córdoba recuerda que la velocidad y la innovación deben ir siempre acompañadas de máxima seguridad.
