El sector hotelero español se enfrenta a la próxima Semana Santa con unas expectativas de éxito sin precedentes, impulsadas por un crecimiento generalizado en la rentabilidad y las reservas, a pesar de la incertidumbre en Oriente Medio. Las principales cadenas hoteleras del país prevén resultados positivos gracias a una robusta venta anticipada y una creciente capacidad de fijación de precios.
El contexto internacional convulso posiciona a España como un destino seguro, lo que beneficia a grandes cadenas como RIU Hotels & Resorts, Meliá Hotels International y Palladium Hotel Group. RIU ha conseguido una ocupación del 80% en sus destinos nacionales -un aumento del 6,2% respecto al año anterior-, mientras que Meliá espera superar sus resultados de 2025 gracias a un incremento en tarifas y ventas anticipadas.
Palladium proyecta un alza del 11% en el RevPAR en Baleares, apuntalando su estrategia en el segmento premium. A pesar del optimismo, las compañías advierten sobre riesgos latentes, como el aumento de los costes energéticos y su potencial impacto en el turismo.
España capta reservas desviadas de zonas en conflicto, pero las hoteleras advierten que este efecto podría atenuarse si la crisis se cronifica
El encarecimiento del precio de los carburantes y los problemas ferroviarios son prioritarios para la patronal hotelera CEHAT. Sin embargo, los viajeros disfrutan de un respiro financiero gracias a la deflación en el sector aéreo, con vuelos internacionales un 20% más baratos y nacionales un 9% más económicos.
Por su parte, el grupo Barceló destaca a Canarias como el destino estrella de la Semana Santa, con un aumento de diez puntos en la ocupación y un precio medio que crece un 5% respecto al año pasado. Mientras tanto, la red de Paradores apunta a superar una ocupación media del 79%, con un fuerte desempeño en destinos como Málaga y León.
En el sector, la estrategia gira en torno a la desestacionalización y la sostenibilidad. Cadenas como Paradores y Eurostars mantienen su foco en atraer flujos de turistas redistribuidos desde áreas inestables del Mediterráneo, reafirmando así la estabilidad de España como destino turístico.
