Las patronales más prominentes del sector de telecomunicaciones en Europa han manifestado su descontento con la propuesta de la Comisión Europea para la nueva Ley de Redes Digitales (DNA, por sus siglas en inglés). Consideran que la ley añade una burocracia que complica la regulación en un momento en que Europa necesita agilidad para competir con potencias como Estados Unidos y China. Según la GSMA, la organización mundial de la industria móvil, lo propuesto «no será suficiente para alterar el ‘status quo'» y mantiene a Europa por detrás de los líderes globales.
Por su parte, Connect Europe ha señalado que en un «entorno geopolítico en rápido deterioro», la Unión Europea «ya no puede permitirse el exceso de regulación, la fragmentación y la falta de inversión». También subrayaron que para crear condiciones favorables de inversión se requiere menos regulación y complejidad.
La Asociación Española para la Digitalización (DigitalES) también ha expresado preocupaciones. Considera que el borrador de la DNA introduce nuevas cargas burocráticas y duplicidades, afectando la competitividad sin generar mejoras tangibles para los consumidores. Recomiendan que la UE «debe profundizar en la armonización normativa».
Tanto GSMA como Connect Europe han enfatizado que la propuesta no refleja la ambición presente en los informes Draghi y Letta. Connect Europe insta a los legisladores de la UE a «restablecer el nivel de ambición» y a priorizar la simplificación, armonización, innovación y competitividad en la reforma.
A pesar de las críticas, existe una evaluación positiva sobre el nuevo enfoque propuesto por Bruselas para el espectro radioeléctrico. DigitalES elogió la propuesta de licencias de espectro de duración ilimitada, considerándola una «señal clara y positiva» que mejora la certidumbre regulatoria para la inversión a largo plazo. La GSMA también ha mostrado su satisfacción con este cambio.
No obstante, un aspecto crucial omitido en la propuesta es el ‘fair share’, que busca que plataformas como Google y Netflix paguen una contribución por el uso de infraestructuras. Este tema fue fuertemente criticado en Estados Unidos y no se incluyó en las medidas de Bruselas, optando por un «mecanismo voluntario de cooperación».
La falta de un mecanismo de resolución de conflictos más vinculante perpetúa unas condiciones de competencia desiguales que perjudican al sector de las telecomunicaciones y a la competitividad general de la UE
Finalmente, Connect Europe ha argumentado que se deben eliminar las asimetrías regulatorias para garantizar condiciones justas para los operadores europeos.


