La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ha encendido las alarmas respecto a los efectos económicos derivados de la tensión internacional causada por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Según el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén, esta situación podría desencadenar un notable aumento en los costes de producción de vivienda e infraestructuras, además de provocar retrasos y abandonos de proyectos. Fernández Alén mencionó la necesidad crítica de reformar la contratación pública para establecer un mecanismo que permita la revisión de los precios de los contratos, incluyendo la energía, con el fin de proporcionar estabilidad y certeza a las empresas.
El aumento de los costos en materiales de construcción no es un fenómeno nuevo. Según Fernández Alén, desde 2021, estos han experimentado un incremento del 45%, inicialmente impulsado por la crisis de suministro tras la pandemia y agravado posteriormente por la guerra entre Rusia y Ucrania. La situación actual introduce un nuevo grado de «incertidumbre y fluctuación». En este contexto, el presidente de la CNC subrayó que cuando los contratos públicos no se ajustan a las variaciones de mercado, los riesgos de retrasos, paralizaciones y abandonos de obras se incrementan, especialmente en un entorno que podría enfrentar otra espiral inflacionista relacionada con el shock energético.
El sector de la construcción no solo enfrenta retos en términos de costos, también en el ámbito de la defensa, según señaló el propio Fernández Alén: «La inversión en defensa no se limita a la adquisición de armamento, sino que también involucra el fortalecimiento de infraestructuras críticas necesarias para la seguridad nacional». Carlos de la Cruz Molina, del CDTI, destacó que la falta de infraestructuras adecuadas obstaculiza la capacidad de movilización terrestre ante una necesidad estratégica.
A nivel de la Unión Europea hay que hacer un esfuerzo muy importante para poder dotar de esa movilidad y de esa autodefensa que necesitamos
En el campo de la innovación, las cifras reflejan una considerable brecha en la adopción de tecnologías avanzadas dentro del sector de la construcción. Solo el 11,4% de las empresas utilizan inteligencia artificial, una cifra considerablemente menor en comparación con otros sectores como el TIC, que alcanza casi el 60%. Esta situación resalta la urgencia de integrar la tecnología para reducir costos y mejorar la competitividad.
Finalmente, Julián Núñez, presidente de la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan), reiteró la importancia de establecer un entorno regulatorio que impulse el potencial de la construcción, enfatizando que cada euro producido en el sector de la obra civil genera tres euros en el PIB nacional.
