El reciente enfrentamiento entre Michael O’Leary, consejero delegado de Ryanair, y Elon Musk, CEO de Tesla, ha generado un inesperado impulso en el negocio de la aerolínea. Según declaraciones del directivo irlandés, las reservas han incrementado entre un 2% y un 3% tras la polémica en redes sociales.
Durante una rueda de prensa, O’Leary afirmó sentirse «muy contento de continuar con la controversia», y expresó que si las ventas de Ryanair mejoran, no le importaría ser insultado por Musk «todo el día y todos los días». Este desencuentro comenzó el 13 de enero, cuando O’Leary rechazó la instalación del wifi de Starlink en sus aviones, argumentando que el peso de la antena resultaría en una pérdida de 250 millones de dólares al año en combustible.
Elon Musk respondió a O’Leary calificándolo de «mal informado», lo que desencadenó una respuesta inmediata del irlandés, quien llamó a Musk «idiota»
En un giro inesperado, Musk lanzó una encuesta en redes sociales, sugiriendo la posibilidad de comprar Ryanair para poner al frente a alguien «realmente llamado Ryan», una estrategia similar a la utilizada por Musk en anteriores intentos de adquisición.
El miércoles, en un gesto provocativo, O’Leary anunció el lanzamiento de una «gran venta de asientos para idiotas», poniendo a disposición 100.000 asientos desde 20 dólares. Con esta maniobra, el directivo busca «desmontar la rabieta de Elon Musk» mientras capitaliza el aumento en las reservas.
