Thames Water, la mayor compañía británica de suministro y tratamiento de aguas, ha confirmado este lunes la elección del fondo de inversión estadounidense KKR como su «socio preferente» en el proceso de recapitalización que actualmente está llevando a cabo. Este respaldo se espera que permita a la empresa evitar la nacionalización temporal, un escenario que ha sido motivo de preocupación en el sector.
Se anticipa que las cláusulas del acuerdo preliminar entre Thames Water y KKR comiencen a aplicarse en el segundo trimestre de este año y que la recapitalización se complete en la segunda mitad del año. Sin embargo, la culminación de este acuerdo aún depende de la aprobación de los reguladores pertinentes, quienes tendrán que evaluar los términos de la propuesta.
La empresa sigue centrada en dotar a Thames Water de una base financiera más estable
En un comunicado de prensa, Thames Water ha indicado que la propuesta de KKR incluye «deterioros materiales» en la deuda de clase A. La compañía se ha comprometido a implementar un plan de reestructuración que beneficiará no solo a sus clientes, sino también a los contribuyentes británicos y a la economía en general.
En un movimiento crucial para asegurar su estabilidad financiera, Thames Water obtuvo el 17 de marzo el visto bueno judicial para una línea de crédito de 3.000 millones de libras (equivalente a 3.587 millones de euros). Este acuerdo le permitirá evitar la nacionalización, dado que la empresa solo contaba con suficiente liquidez para operar hasta el 24 de marzo. De no haberse concretado esta línea de crédito, Thames Water habría tenido que entrar en un proceso de «administración especial».
A pesar de este avance, la compañía enfrenta críticas por sus elevados intereses, que alcanzan el 9,75%, lo que ha llevado a grupos ecologistas y a algunos acreedores a argumentar que una intervención estatal podría ser una mejor opción que el rescate propuesto.