En la Super Bowl, la ropa rara vez es solo ropa. Es un lenguaje de alcance global donde cada elemento compite por convertirse en titular. En el caso de Bad Bunny, el conjunto crema de Zara ha funcionado como un marco deliberadamente sobrio, casi empresarial en su neutralidad, para que dos piezas asumiesen el protagonismo sin interferencias: las Adidas BadBo 1.0 y un Audemars Piguet Royal Oak con esfera de malaquita.
Las zapatillas tienen un valor estratégico evidente. No es una colaboración cualquiera, sino que hablamos del debut de su primera sneaker de firma con Adidas, la BadBo 1.0, presentada en un colorway crema ("Resilience") pensado para integrarse con el look y, a la vez, destacar en cámara. La cobertura internacional ha subrayado el diseño con referencias noventeras y materiales de corte premium para la categoría, nubuck y ante, una fórmula que suele funcionar bien cuando el objetivo es colocar una silueta nueva en la conversación aspiracional del streetwear.
La prensa internacional ha explicado que hubo una tirada limitada previa de 1.994 pares, y que la edición “Resilience” se ponía a la venta al día siguiente del partido por 160 dólares, a través de la app Confirmed y puntos selectos. Con ese planteamiento, el pronóstico razonable, y sin necesidad de exagerar, es que la primera oleada tienda a agotarse rápidamente: la combinación de escasez controlada, producto nuevo y exposición masiva suele generar picos de demanda difíciles de absorber en retail, incluso para operadores grandes.
En el otro extremo, el reloj operó con una lógica diferente... busca narrativa de valor. People detalló que Bad Bunny llevaba un Audemars Piguet Royal Oak Selfwinding en oro amarillo de 18 quilates con esfera de malaquita, valorado en torno a 75.700 dólares.
La elección importa porque el Royal Oak es un icono reconocible para quien sigue el lujo, pero la malaquita añade un matiz muy actual: textura, singularidad visual y un punto de “rareza” que conecta bien con el gusto actual por materiales con identidad.
¿Pondrá de moda el reloj? En relojería, la influencia no suele traducirse en compras masivas del mismo modelo (por precio y disponibilidad), pero sí en un efecto arrastre: más atención a la familia Royal Oak, a los relojes deportivos de lujo en metales cálidos y, sobre todo, a las esferas de piedra o con textura. Cuando una pieza así queda fijada en la memoria colectiva por un evento de esta magnitud, se convierte en referencia estética para editoriales, escaparates y consumidores que buscan equivalentes. Veremos.


