Hay listas que se hacen por prestigio y otras por necesidad. Las segundas suelen ser las mejores, esas que nacen de una conversación en la redacción, de una pregunta sencilla (“¿qué libro elegirías?”) que, en realidad, es todo menos sencilla. Porque elegir un libro es elegir un estado de ánimo, una etapa vital, una forma de mirar el mundo.
En Capital hemos reunido varias recomendaciones del equipo; lecturas que acompañan, que entretienen, que enseñan, que invitan a viajar, por dentro y por fuera, o que, directamente, nos devuelven la fe en la literatura cuando parece que ya lo hemos leído todo. No es una lista definitiva, es un mapa. Y como todos los mapas, está hecho de lugares a los que siempre apetece volver.
‘Sin noticias de Gurb’ de Eduardo Mendoza
A veces, la mejor manera de retratar lo humano es mirarlo desde fuera. En Sin noticias de Gurb, la vida cotidiana se contempla con los ojos de un extraterrestre, y ese simple gesto cambia el mundo porque lo vuelve cómico, extraño y, a la vez, reconocible. La recomendación que nos llega desde el equipo insiste en algo muy bonito: aunque quien la propone la leyó después de la adolescencia, le gustó precisamente por su mirada “muy humana y cercana”.
Es humor que te devuelve a ti mismo, te ves reflejado en situaciones diarias, te ríes porque es absurdo… y te ríes más porque es real. Mendoza convierte lo ordinario en material literario y, de paso, te regala una lectura ágil, inteligente y con ese punto de ironía que sienta bien cuando el mundo pesa.
Por qué leerlo ahora: porque la realidad, vista desde cierta distancia, se entiende mejor. Y porque reírse también es una forma de lucidez.
‘El conde de Montecristo’ de Alejandro Dumas
El conde de Montecristo es una mezcla de drama, injusticia, venganza, amor, engaños, traición… Es un compendio de todo lo que se ha escrito y todo lo que queda por escribir. La historia de Edmundo Dantés reúne los ingredientes que ya se vieron en otras obras, pero con la sabia mezcla de Alejandro Dumas, que los conjuga para alcanzar un cénit de emociones que te mantiene atado a sus páginas.
Una lectura extensa que, sin embargo, se acelera con cada capítulo hasta llegar a la conclusión. No deberle nada a nadie y cultivar la paciencia: esas son dos de las muchas enseñanzas que ofrece esta obra maestra que todo el mundo debería leer una vez en la vida.
Por qué leerlo ahora: porque cuando una novela lo tiene todo, también sirve para entender muchas cosas de la vida real: ambición, reputación, poder, caída y regreso.
‘La ciudad de la alegría’ de Dominique Lapierre
Hay libros que te cambian el ritmo interno. La ciudad de la alegría aparece recomendada desde un lugar muy personal: una pasión por India -su cultura, paisajes y gastronomía- que empuja a elegir una novela leída “numerosas veces”. Una obra profundamente humana, que retrata con sensibilidad y rigor la vida en uno de los barrios más pobres de Calcuta, a través de distintos personajes.
Y lo que sucede en esa vida extrema no se narra solo para denunciar, sino para mostrar algo que sorprende y conmueve: la solidaridad, la fe y la capacidad de celebrar la vida incluso cuando todo aprieta. Un homenaje a quienes mantienen viva la esperanza pese a las adversidades.
Por qué leerlo ahora: porque devuelve perspectiva, y porque hay historias que te recuerdan lo esencial cuando lo accesorio hace demasiado ruido.
‘El alquimista’ de Paulo Coelho
‘Elegir un libro’ no siempre significa elegir el mejor libro. A veces significa elegir el que te toca en este momento. Y hoy, en este momento actual, aparece El alquimista como referencia clara. Lo que destacamos no es el argumento, sino la invitación a no conformarse, evolucionar, viajar hacia dentro y hacia fuera en busca de algo que no tiene por qué ser concreto.
La lectura se puede interpretar como un recorrido vital en el que encontrar satisfacciones, respuestas, conocimientos nuevos, esos ‘pellizcos de felicidad’ que cada uno reconoce a su manera. Y eso, al final, es lo que diferencia un libro popular de un libro útil, que te acompañe cuando lo necesitas.
Por qué leerlo ahora: porque es breve, directo, y funciona como recordatorio para quienes sienten que están en transición.
‘La España inventada’ de Francisco Marco y Manuel Bravo Pérez
Si el resto de los títulos de esta lista apelan a la emoción, a la aventura o a la mirada íntima, este se mueve en otra energía, la de los hilos invisibles, la actividad periodística y las ‘cloacas’ que han estado operando en el Estado español desde la consolidación de la democracia. La España inventada propone un viaje por el reverso del poder, por los mecanismos, reales o supuestos, con los que se fabrica relato, influencia y control.
En una redacción, este tipo de libro cumple otra función: la de abrir conversaciones en torno a la figura de José Manuel Villarejo, el comisario que abrió la ‘caja de los truenos’ del espionaje político y empresarial español.
Por qué leerlo ahora: porque ayuda a leer el presente con más capas; porque, te interesen o no las ‘cloacas’, la trastienda existe.
‘El cuco de cristal’ de Javier Castillo
En una lista de redacción no puede faltar ese libro que se lee en un abrir y cerrar de ojos. El cuco de cristal entra por ahí, por el impulso del thriller que engancha y que convierte el “un capítulo más” en una rutina nocturna.
Javier Castillo domina una fórmula que el lector agradece: ritmo, tensión sostenida y giros pensados para que la historia avance como un mecanismo. Es el tipo de novela que no te pide esfuerzo, te pide tiempo. Y una vez entras, el libro se encarga del resto.
Por qué leerlo ahora: porque a veces la mejor recomendación es la que te devuelve el placer de leer del tirón.
‘Éramos unos niños’ de Patti Smith
Éramos unos niños es una de esas lecturas que se recomiendan no solo por lo que cuenta, sino por cómo y quién lo cuenta. Patti Smith escribe con una mezcla de belleza y verdad que convierte la experiencia artística en algo íntimo. Nos habla sobre una vocación, una amistad y una vida en construcción.
Cuando lo cierras, sientes que has acompañado al personaje, con sus dudas y su luz. Es para quien disfruta cuando un libro se lee como una conversación que se alarga porque nadie quiere ser el primero en decir adiós.
Por qué leerlo ahora: porque recuerda por qué importan el arte, los vínculos y la fe en lo que uno hace son tan importantes en nuestras vidas.
