Bad Bunny ha vuelto a situarse en el centro de la conversación tras su actuación histórica en el descanso de la Super Bowl 2026, celebrada en la madrugada de este domingo en el Levi’s Stadium de Santa Clara (California). El espectáculo, íntegramente en español, no solo reivindicó la identidad latina en uno de los mayores eventos deportivos del mundo, sino que también lanzó varios mensajes a través de la estética y el vestuario del artista.
Cada detalle del look elegido por el cantante puertorriqueño fue analizado por sus seguidores pocas horas después de la actuación, desde la elección de marcas hasta los símbolos visibles durante los 13 minutos que duró el show.
Un estilismo cómodo y cargado de simbolismo
A diferencia de su comentada aparición en los últimos premios Grammy, donde apostó por un traje de corte femenino, Bad Bunny optó en esta ocasión por un conjunto funcional y reconocible. El outfit estaba compuesto por una camisa, corbata, pantalones chinos, camiseta deportiva estilo linebacker y zapatillas Adidas, un conjunto que evocaba claramente la estética del fútbol americano.
Todas las prendas pertenecían a Zara, la marca insignia del grupo Inditex, un detalle que no pasó desapercibido dada la dimensión global del evento y la visibilidad mediática de la Super Bowl.
El número 64: homenaje familiar y no una referencia musical
La prenda más comentada del vestuario fue la camiseta deportiva con el apellido “Ocasio” y el número 64. En las primeras horas tras la actuación surgieron numerosas teorías entre los fans, que apuntaban a posibles referencias personales o profesionales, como el año de nacimiento de su madre o su álbum El Último Tour del Mundo (2020).
Sin embargo, según ha informado Complex Magazine, el significado es otro. El número 64 es un homenaje a un tío fallecido del artista, que utilizó ese dorsal durante su etapa como jugador de fútbol americano. Bad Bunny quiso recordarlo luciendo el mismo número en un escenario de alcance mundial.
Un cambio final de vestuario en el escenario
Aunque mantuvo el mismo conjunto durante gran parte del espectáculo, el artista se quitó la camiseta deportiva en la recta final para aparecer con una blazer cruzada de doble botonadura en el mismo tono. Un gesto sencillo que reforzó el impacto visual del cierre de la actuación sin romper la coherencia estética del show.
Bad Bunny y su apuesta por la moda española
La elección de Zara no fue casual. Según recogen varios medios internacionales, la decisión fue tomada junto a sus estilistas habituales, Storm Pablo y Marvin Douglas. El objetivo era claro: reforzar el mensaje de accesibilidad y conectar con una marca española en un evento de repercusión global.
Nunca antes Zara había tenido tanta visibilidad en un escenario como el descanso de la Super Bowl, lo que ha sido interpretado como un espaldarazo del artista a la moda española y al concepto de vestir sin barreras elitistas.
Una boda real en pleno descanso de la Super Bowl
El espectáculo también dejó uno de los momentos más comentados de la noche: la escenificación de una boda latina antes de la aparición en escena de Lady Gaga. Lejos de ser una simple representación artística, fue real y legal.
El periodista Rohan Nadkarni, de NBC News, confirmó que la pareja, que permanece en el anonimato, había invitado a Bad Bunny a su boda dos meses antes. El cantante decidió corresponderles integrando la ceremonia en su actuación, aprovechando la magnitud del evento.
“La única cosa más poderosa que el odio es el amor”
La boda sirvió de antesala al mensaje final del artista, que cerró el espectáculo con una frase clara y directa: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”. Un lema que resumió el tono de una actuación marcada por la reivindicación cultural, los guiños personales y un discurso de unidad.
Este artículo se actualizará si se confirman nuevos detalles sobre el significado del vestuario, la repercusión del espectáculo o declaraciones posteriores del entorno del artista.

