Opinión

Verónica Sánchez
Global Chief of Capital Markets en Hiberus

Más allá de la IA: por qué la tecnología digital impulsa el crecimiento del sector financiero global

En un momento en el que los medios y la industria financiera hablan constantemente del auge de la inteligencia artificial (IA), es necesario reconocer el papel clave que juega la tecnología digital tradicional. Desde plataformas de banca móvil hasta automatización de procesos, modernización de infraestructuras y la ciberseguridad, la tecnología digital sin IA no sólo habilita la competitividad, sino que se ha convertido en el motor del crecimiento y la eficiencia en el sector financiero global.

La digitalización es una evolución estratégica que responde a la convergencia entre hábitos de consumo digitales, la irrupción del ecosistema fintech y la necesidad de operar bajo mayores exigencias regulatorias. Los datos reflejan esta realidad: más del 78% de las entidades ha intensificado sus planes de transformación, el 89% destina más del 10% del presupuesto de TI a digitalización y más del 70% reporta mejoras directas en eficiencia operativa.

Desde la perspectiva del cliente, 3.600 millones de usuarios acceden a servicios de banca digital en 2025 y más del 90% de las interacciones bancarias se realiza a través de canales digitales. Uno de los ámbitos donde esta transformación resulta más visible son los pagos digitales y la banca sin sucursales físicas.

En España, la adopción de pagos móviles ha permitido a entidades como CaixaBank alcanzar 4,85 millones de clientes activos, con un crecimiento interanual del 15% y más de 100 millones de operaciones registradas en 2025. Este avance es por la implantación de aplicaciones móviles robustas, plataformas de banca web y sistemas de pagos digitales (SEPA, Swift, tokens de tarjetas…), que son la principal vía de relación entre el banco y sus clientes, creando un impacto doble: mayor comodidad para el cliente y una reducción de costes operativos para las entidades, además de un mayor alcance en regiones con limitada infraestructura bancaria tradicional.

Más allá de la experiencia del cliente, la digitalización ha transformado los procesos internos de las organizaciones financieras. La modernización de los sistemas core y la eliminación de infraestructuras legacy se han convertido en prioridades estratégicas. Las entidades que invierten en un núcleo digital robusto logran hasta un 60% más de crecimiento en ingresos y un 40% más de beneficios, sin necesidad de IA. Estos resultados se alcanzan por arquitecturas tecnológicas más flexibles, escalables y orientadas a la integración en entornos cloud.

Un caso ilustrativo es NatWest, que consolidó los datos de más de 20 millones de clientes en AWS. El proyecto permitió la detección de fraudes con mayor rapidez, reducir costes y lanzar nuevos productos digitales con mayor rapidez. A la transformación mencionada se suma la automatización robótica de procesos (RPA), adoptada por el 38% de las entidades para reducir tiempos de procesamiento, minimizar errores manuales y reasignar talento a actividades de mayor valor añadido.

La creciente digitalización plantea desafíos en materia de seguridad y cumplimiento regulatorio. La intensificación de la actividad online exige inversiones como autenticación multifactor (MFA), cifrado de datos y soluciones de verificación de identidad. Si bien estas herramientas no son IA por definición, refuerzan la confianza de los usuarios en servicios digitales y reducen riesgos de fraude y ataques cibernéticos, un desafío creciente para las instituciones que operan en múltiples jurisdicciones y con normativas estrictas.

El estudio ‘KPMG Global Tech Report’ menciona que la transformación tecnológica estratégica es una ventaja competitiva clave para anticiparse a cambios regulatorios, acelerar el time-to-market y capturar expectativas de consumidores más digitalizados. Es indiscutible que la IA tiene el potencial de transformar funciones específicas -desde analítica y personalización hasta automatización avanzada-, pero ninguna de estas capacidades podría desplegarse sin una base tecnológica digital sólida.

La tecnología digital tradicional -banca móvil y web, sistemas de pagos digitales, automatización de procesos, modernización de sistemas core, ciberseguridad y gestión de datos- ha demostrado ser un motor probado de crecimiento, eficiencia y competitividad, siendo el habilitador sobre el que se construyen las innovaciones futuras. En el sector financiero global, cada vez más exigente, regulado y orientado a la eficiencia, la digitalización no compite con la IA: la precede, la potencia y la hace viable. En términos estratégicos, la digitalización es infraestructura y la IA, el acelerador.

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