Revista Capital

Hyperloop, drones y movilidad del futuro: hacia un transporte más rápido, sostenible e inteligente

Más allá de los drones, los vehículos voladores urbanos o eVTOL (electric Vertical Take-Off and Landing) están ganando protagonismo en ciudades congestionadas

Por Marta Menéndez

La movilidad urbana y de largo recorrido está en plena transformación. La digitalización, la sostenibilidad y la innovación tecnológica están impulsando una revolución silenciosa pero imparable en la manera en que nos desplazamos. Desde trenes ultrarrápidos hasta drones logísticos, los avances recientes apuntan a un futuro en el que la velocidad, la eficiencia y la seguridad marcarán la pauta del transporte. En este reportaje, exploramos cuatro de las tecnologías más prometedoras que están redefiniendo la movilidad: el Hyperloop, los drones de transporte, los vehículos voladores y los trenes de alta velocidad.

Hyperloop: el tren del futuro en tubos de vacío

Viajar de Madrid a Valencia en apenas 30 minutos podría dejar de ser ciencia ficción en la próxima década, según David Pistoni, CEO de Zeleros, empresa valenciana pionera en el desarrollo del Hyperloop. “Creemos que entre 5 y 10 años la tecnología va a estar disponible para empezar a ejecutar las primeras rutas”, asegura Pistoni.

El Hyperloop combina levitación magnética y tubos de baja presión, permitiendo velocidades superiores a los 1.000 km/h, muy por encima de los trenes convencionales y de muchos aviones comerciales. La clave tecnológica radica en eliminar casi por completo la fricción: no solo la del contacto con los raíles, como en los trenes Maglev, sino también la resistencia del aire gracias al tubo al vacío. Zeleros ha desarrollado un sistema híbrido que combina energía de infraestructura y baterías del vehículo, asegurando eficiencia y autonomía. “Se parece más a la aviación comercial que a un sistema espacial”, explica Pistoni. La empresa aspira a crear una red de conexión entre capitales, aunque la expansión completa podría tardar 20 a 30 años.

Actualmente, Zeleros se posiciona entre las cinco compañías europeas dedicadas al desarrollo activo del Hyperloop. En Estados Unidos existen al menos dos, y en China, el proyecto estatal ha alcanzado un hito significativo: un tren Hyperloop flota 22 centímetros sobre los módulos de la vía y recorre dos kilómetros con desviación mínima, gracias a innovaciones en materiales y diseño magnético que reducen costes y vibraciones.

En Europa, empresas como Hardt Hyperloop en Países Bajos y Swisspod en Suiza también realizan pruebas a escala real. Hardt ha conseguido maniobras de cambio de carril sin comprometer la estabilidad de la cápsula, una demostración de que la tecnología puede operar de manera autónoma y segura. Con pistas de prueba de 420 metros y planes para rutas de demostración de hasta 50 kilómetros, la industria europea del Hyperloop está afinando los detalles antes de su despliegue comercial.

Drones de transporte: la revolución logística aérea

Mientras el Hyperloop redefine los viajes de larga distancia, los drones están transformando la logística urbana y sanitaria. Proyectos europeos como U-Save y U-Elcome han demostrado que los drones eléctricos pueden transportar hasta 220 kg de carga en entornos urbanos complejos. En Zaragoza, un dron EH216 realizó un vuelo de prueba bajo condiciones de emergencia, validando su capacidad de operación en corredores aéreos urbanos con alta densidad de tránsito.

Cristian Castillo, investigador del grupo Urbanlog de la Universitat Oberta de Catalunya, apunta que “en España, el verdadero cuello de botella hoy es regulatorio y de infraestructura. Esto encarece la certificación y restringe el perímetro operativo”. A pesar de estos obstáculos, la logística con drones promete reducir tiempos de entrega, sortear la congestión urbana y generar menos emisiones al ser eléctrica.

El potencial más inmediato se observa en la distribución sanitaria: transporte de muestras de laboratorio, medicamentos urgentes y órganos para trasplantes. En entornos rurales o de difícil acceso, los drones pueden convertirse en una solución eficaz, mientras que en la última milla urbana su uso generalizado sigue siendo limitado. Según la consultora Emergen Research, el mercado global de logística con drones alcanzará 32.000 millones de dólares en 2028, un crecimiento del 19,5 % respecto a 2020.

La clave para el despliegue exitoso reside en corredores aéreos seguros, plataformas de gestión del tráfico y colaboración público-privada. Tal y como explica Eduard J. Álvarez, investigador de Urbanlog: “No habrá ahorros generalizados sustituyendo furgonetas por drones, pero sí mejoras netas en ámbitos específicos, como la salud y emergencias”.

Vehículos voladores: taxis aéreos y movilidad urbana

Más allá de los drones, los vehículos voladores urbanos o eVTOL (electric Vertical Take-Off and Landing) están ganando protagonismo en ciudades congestionadas. Empresas como Joby Aviation, Lilium y Volocopter están desarrollando taxis aéreos eléctricos con capacidad para 4 a 6 pasajeros, autonomía de 100-150 km y velocidades de hasta 300 km/h.

La movilidad aérea urbana promete reducir drásticamente los tiempos de desplazamiento y descongestionar el tráfico terrestre. Por ejemplo, un trayecto que en coche podría tardar 1 hora, podría realizarse en 15 minutos mediante un taxi aéreo eléctrico. Sin embargo, los retos técnicos y regulatorios son considerables: gestión de tráfico aéreo, ruido, certificación de aeronaves y creación de vertiports seguros y accesibles.

En ciudades como Singapur y Los Ángeles ya se están desarrollando corredores de prueba y estudios de viabilidad, con proyectos que combinan vehículos autónomos y conectividad digital para garantizar seguridad, eficiencia y sostenibilidad. El objetivo es que, a largo plazo, los eVTOL no solo transporten pasajeros, sino que formen parte de ecosistemas de movilidad multimodal, integrándose con trenes, autobuses y sistemas de transporte compartido.

Trenes de alta velocidad: evolución y sostenibilidad

Si bien el Hyperloop y los vehículos voladores captan la imaginación por su velocidad y futurismo, los trenes de alta velocidad siguen siendo la columna vertebral del transporte terrestre sostenible. En países como Japón, China y España, los trenes Maglev y los AVE permiten recorrer cientos de kilómetros en pocas horas, con velocidades medias de 300-350 km/h y emisiones significativamente menores que los aviones.

China lidera el desarrollo de Maglev de levitación magnética con proyectos que alcanzan los 600 km/h, combinando velocidad y capacidad de transporte masivo. España, por su parte, cuenta con AVE, que conecta Madrid y Barcelona en 2 horas y 30 minutos, mostrando que la alta velocidad ya es una realidad accesible para millones de pasajeros. Además, el ministro de Transportes, Óscar Puente, anunció recientemente que esta línea alcanzará 350 km/h, convirtiéndose en la primera de la red en llegar a esa velocidad.

Con ello, el trayecto podría realizarse en menos de dos horas, y se construirá una nueva estación en Parla para descongestionar Atocha y Chamartín, beneficiando a más de 1,2 millones de habitantes del sur de Madrid. Estas medidas forman parte del Plan de Acción Ferroviario de la UE, que busca potenciar el tren frente a los vuelos de corta distancia, incluyendo nuevas conexiones como Madrid-París en 6 horas y Madrid-Lisboa en 3 horas, consolidando el tren como un transporte rápido, eficiente y sostenible.

El reto para los trenes de alta velocidad es mejorar eficiencia energética y reducir costes de mantenimiento. Las innovaciones en propulsión eléctrica, materiales más ligeros y sistemas de control automatizados están permitiendo que estas infraestructuras sean más sostenibles y confiables, consolidando su papel frente al crecimiento de otras tecnologías futuristas.

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