Enclavado en un monte de robles a pocos kilómetros de León, capital del antiguo reino homónimo, se encuentra una de esas joyas desconocidas del mundo golf. Este tipo de enclaves, con los que uno se encuentra por casualidad, causan una gran sorpresa. Y una vez que se conocen y se disfrutan, uno tiene la sensación de guardar en la memoria algo que poca gente posee.
El Club de Golf de León es una perfecta obra del hombre que consigue que la naturaleza rodee con maestría un recorrido de 18 hoyos. El diseño del recorrido y el entorno que lo delimita permite al aficionado introducirse y concentrarse en el difícil juego del golf, mientras, a la vez, se abstrae del mundanal ruido por un rato.
Diseñado por Manuel Piñero, el campo de golf recoge a la perfección el estilo de juego de su diseñador. El recorrido no deja lugar a la improvisación, ya que tiene todos los ingredientes necesarios para que ninguno de los palos se quede dentro de la bolsa. Las calles discurren por un robledal, y estos maravillosos árboles jalonan las rodean prácticamente todas. A pesar de no ser calles estrechas, como sucede en otros campos, quedan bien delimitadas en su estructura.
Por otro lado, el recorrido cuenta con más de 75 trampas de arena o bunkers que, en la mayoría de los hoyos, defienden los amplios greenes del recorrido. El resto están colocados con cuidada estrategia por el diseñador pacense, quien siempre ha sido un consumado especialista en el juego corto. Si a todo lo anterior le sumamos que, en más de la mitad de los hoyos, hay obstáculos de agua, algunos de ellos amplios lagos, y que el campo mide desde las barras blancas más de 6.300 metros, nos da como resultado un campo de una belleza imponente, pero de una dificultad que en nada desmerece su parte estética.
Diseño y construcción en dos fases
El campo de golf se empezó a construir con sus primeros nueve hoyos, que son amplios, largos y exigentes. Más tarde, en 1995, se finalizó el recorrido con los nueve últimos, que son algo más cortos, pero, a su vez, más estrechos y técnicos. Esto nos ofrece una alternativa muy interesante, que genera una atractiva combinación y permite a los jugadores encontrar zonas más y menos confortables en un mismo recorrido. A su vez, permite que el juego no sea monótono ni aburrido, ya que los hoyos son diferentes unos de otros y las opciones de juego son muy variadas, aspecto que te permite jugarlo una y otra vez sin caer en la rutina.
En su diseño se han tenido en cuenta algunos aspectos que convierten a un campo de golf en un gran recorrido. En primer lugar, hay que hablar de las calles, que son amplias y trabajadas, en las que el palo, en su impacto con ellas, genera ‘chuleta’, evitando así un impacto duro y poco agradable. En segundo lugar (ya mencionado anteriormente), el recorrido no es monótono al contar con un diseño diferente de cada hoyo, evitando caer en la monotonía de una sucesión de golpes iguales hasta completar los 18 hoyos.
La tercera característica, que cualquier jugador busca en los buenos campos, es la presencia de greenes amplios y tees exigentes, dos cosas de las que este diseño puede presumir. En cuarto y último lugar, es importante contar con un diseño desafiante, pero justo, en el que la presencia de multitud de obstáculos variados e inteligentemente emplazados hace que la estrategia y el uso de todos los palos sea imperativo para salir bien parado de nuestra particular lucha con el campo.
Instalaciones de primer nivel
Obviamente, no es sólo el recorrido lo que hace de un club de golf lo que es, sino que hay muchas instalaciones y servicios que acompañan al campo para construir una experiencia agradable para los socios y visitantes del Club de Golf de León. El club posee un generoso aparcamiento para todos los clientes que se acerquen a visitarlo, y empiezo por algo tan obvio como el aparcamiento, porque es lo primero que nos vamos a encontrar al llegar al club.
En ese momento nos toparemos con la casa club. Es una construcción funcional, lo cual no quiere decir pequeña, que se construyó en los inicios del club, pero que, en la mente de la propiedad, nunca fue la instalación definitiva del proyecto. Con los años, ha ido cumpliendo su misión y alberga la recepción, una pequeña tienda, la cafetería/restaurante, un enorme cuarto de palos y unos estupendos vestuarios.
La casa club tiene la peculiaridad de no encontrarse al lado del tee del 1, por la razón anteriormente citada de la provisionalidad de la misma, pero, sin embargo, sí está situada en el centro neurálgico de la actividad social. Frente a ella, están varias pistas de tenis, una cancha de baloncesto, un campo de fútbol 6 de hierba natural, una pista de pádel y un gran frontón.
Todas estas instalaciones hacen que el club de golf sea mucho más que eso, que sea un verdadero club de campo, donde los socios y clientes habituales pueden ocupar su tiempo con más actividades que el golf. Además de esto, el club tiene también una llamativa piscina, que a pesar del frío tiempo de León, está en funcionamiento los meses de verano, un estío que, con nuestro clima continental, hace que sea también muy caluroso.
Si seguimos con las peculiaridades del club, respecto al golf, tenemos dos bastante importantes. La primera es la tradición de los socios de tener muchos buggies en propiedad, lo cual no es tan habitual en otros clubes de socios. Obviamente, el club dispone tanto de buggies como de todo tipo de carros para el alquiler de sus visitantes. La segunda peculiaridad es la zona de prácticas, que consta de un driving range de 350 metros de largo por 120 metros de ancho, con zona cubierta de prácticas en ambos extremos de la cancha.
A eso hay que sumar que el club dispone de cuatro putting greens y un chipping green. Todas estas instalaciones hacen de este club un caso excepcional, ya que, generalmente, al construir un campo se tiende a ahorrar espacio en las zonas de práctica. De manera que, a todo aquel que quiera ir sólo a practicar, dispone de un espacio inmenso para hacerlo en las mejores condiciones.
Centro de alto rendimiento de la RFEG
Una de las cosas que en el Club de Golf de León más orgullosos se sienten, es de albergar desde hace unos años el centro de alto rendimiento de la Real Federación Española de Golf (RFEG), es decir, la Blume Norte, donde todos los años un grupo selecto de chicos y chicas, de toda España se preparan para ser los próximos golfistas de élite del futuro. Esto, sin duda, tiene que ver con la calidad y cantidad de las instalaciones que tiene el club para poder satisfacer las necesidades de golfistas tan competentes.
En referencia a la formación, el club leonés también cuenta con una estupenda escuela de golf, tanto para niños, como para los no tan niños, dirigida por el profesional del club David Pinza, ex alumno de la Blume, que facilita la mejora continua de los jugadores locales y establece un ambiente adecuado para el acercamiento al deporte, así como al desarrollo en el mismo a los ya iniciados.
Así pues, en resumen, nos encontramos con un gran campo de golf, con unas buenas instalaciones, en un paraje muy agradable que nos proporciona 300 días de sol al año y con una fantástica gastronomía. Estos tres ingredientes, junto con la cercanía (a 17 kms) a una capital de provincia histórica y monumental, hace del Club de Golf de León un destino muy recomendado para hacer una visita de fin de semana, con muchas cosas interesantes que hacer.



