Revista Capital

Lucía Viñuela (Fundación Margarita Salas): "Desde la Fundación mantenemos viva su manera de entender la ciencia"

Por Marta Díaz de Santos / Borja Carrascosa

Lucía Viñuela preside la Fundación Margarita Salas desde su creación en 2023, con el objetivo de prolongar el legado científico, ético y humano de una de las grandes referentes de la ciencia española, la que da nombre al organismo. La organización trabaja para democratizar el acceso al conocimiento, fomentar vocaciones STEM desde edades tempranas y acompañar a jóvenes con perfiles de excelencia científica y técnica, poniendo el talento, la igualdad de oportunidades y la innovación responsable en el centro de su acción.

¿Qué le llevó a impulsar la Fundación Margarita Salas y asumir su presidencia? ¿Qué significa para usted prolongar el legado de Margarita?

A lo largo de mi trayectoria profesional y personal, he visto que el talento científico no necesita solo excelencia y apoyo puntual, sino también un respaldo estructural: referentes, acompañamiento y oportunidades reales para desarrollarse. Margarita Salas encarnó todo eso: rigor, generosidad -también intelectual- y un compromiso firme con la ciencia como motor de progreso, además de una vocación clara por abrir oportunidades a jóvenes investigadores e investigadoras.

Impulsar la Fundación y asumir la presidencia del Patronato surgió tras su fallecimiento, a propuesta de tres de sus discípulos: Cristina Garmendia, Luis Blanco y Jesús Ávila. Lo entendimos como una forma natural de contribuir a que sus valores no solo se preserven, sino que sigan teniendo un impacto tangible en las nuevas generaciones, hoy y en el futuro.

¿Qué sensación le genera liderar la Fundación?

Es un orgullo y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Desde que la Fundación echó a andar el 6 de marzo de 2023, lo he asumido con humildad, pero también con determinación, y con la convicción de que el mejor homenaje que podemos rendirle a Margarita es mantener viva su manera de entender la ciencia: exigente, abierta y comprometida con el futuro de los jóvenes y, en esencia, con la sociedad.

La Fundación nace con una misión clara: talento, ciencia e igualdad de oportunidades. A las puertas del tercer aniversario, ¿cuáles son hoy las prioridades estratégicas y qué cambio quieren provocar a largo plazo?

La esencia se mantiene: talento, ciencia e igualdad de oportunidades en todos los territorios donde tenemos presencia. Y, a las puertas del tercer aniversario (el próximo 6 de marzo), hemos articulado una estrategia con prioridades claras para generar un impacto profundo y sostenible en la educación científica y también en la social.

Una de las apuestas más claras es democratizar el acceso a la ciencia y a la educación STEM desde edades tempranas, incorporando también la A de Artes y la H de Humanidades: queremos una visión del conocimiento más completa, conectada con la realidad y con el pensamiento crítico.

¿Cómo se traduce esa prioridad en programas concretos?

Lo aterrizamos con programas de alfabetización científica como Dinamizadores STEAM, que busca acercar y despertar vocaciones científico-tecnológicas, pero también artísticas y humanísticas, en niños y niñas de zonas rurales y barrios desfavorecidos. Creemos que ahí hay muchísimo talento por descubrir.

Además, acercamos referentes científicos próximos: profesionales del entorno (como el veterinario del pueblo, un médico, perfiles técnicos cercanos) que ayudan a entender que la ciencia también forma parte de su día a día y que despertar esa vocación es posible.

¿En cuántos territorios está ya dinamizadores STEAM y hacia dónde quieren crecer?

Ahora mismo está en 18 territorios de siete comunidades autónomas. Nuestro objetivo es seguir creciendo y ‘colorear’ el mapa de España, llegando a otros entornos rurales y desfavorecidos. Para lograrlo necesitamos sumar apoyos: entidades y empresas que nos acompañen para poder escalar con calidad, sin perder la excelencia.

Hablan también de eliminar barreras -de género y socioeconómicas-. ¿Qué están haciendo en ese frente?

Es un eje clave. Queremos reducir barreras reales que alejan a muchos jóvenes y, especialmente, a muchas chicas de ámbitos como las ingenierías. En ese sentido, colaboramos con la empresa Aertec en el programa ‘Ingenieros del Futuro’, orientado a fomentar el interés por las ingenierías entre estudiantes de 4º de la ESO y 1º de Bachillerato.

En estos tres años, ¿cuáles han sido los principales retos?

Poner en marcha una fundación desde 2023 ha sido un reto importante. Hemos tenido que diseñar programas de excelencia eficaces y adaptables a realidades muy distintas; tejer alianzas institucionales sólidas con entidades públicas, empresas privadas y otras fundaciones; consolidar nuestra identidad y ganar visibilidad en un entorno muy competitivo; y, sobre todo, escalar con calidad sin perder la excelencia en lo que hacemos.

¿Por qué es tan importante para la Fundación la colaboración público-privada?

Porque es clave para sostener y multiplicar el impacto. La colaboración público-privada nos permite sumar capacidades, llegar a más territorios, mantener continuidad y garantizar que los programas conservan la calidad que, como Fundación, queremos ofrecer. Además, construir alianzas sólidas da estabilidad a la Fundación y refuerza su gobernanza e identidad.

¿Tenéis ejemplos de colaboración institucional fuera de España?

Sí. Tenemos una alianza institucional con los Premios ACES-Margarita Salas, promovidos en 2020 por la Asociación de Científicos Españoles en Suecia tras el fallecimiento de Margarita. Los galardones, que cuentan con el patrocinio y la coorganización de la Fundación Margarita Salas, la Fundación Ramón Areces y la Embajada de España en Suecia, tienen como objetivo promover la visibilidad de los científicos españoles en el mundo, así como servir de herramienta divulgadora de la labor que éstos realizan hacia la sociedad, tomando como referente la figura de Margarita Salas.

Asimismo, contamos con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. La secretaria general de Investigación, Eva Ortega-Paino, asiste cada año a la ceremonia de entrega que tiene lugar en Estocolmo, y en la que se reconoce la trayectoria científica realizada por investigadores de nacionalidad española con impacto a nivel internacional en áreas como la Física, las Matemáticas y la Ingeniería; las Ciencias Químicas y Medioambientales y las Ciencias Biomédicas, respectivamente.

Uno de vuestros programas más innovadores es CREA+. ¿Qué lo hace diferencial y qué tipo de talento queréis impulsar?

CREA+ nace de una necesidad muy concreta: hay talento con una base científica y técnica excelente, pero muchas veces sin acompañamiento para transformar ese conocimiento en proyectos viables, con impacto y sentido.

Su diferencial es el enfoque integral: no es solo mentoría puntual o formación en emprendimiento, sino un proceso de acompañamiento que combina ciencia, pensamiento crítico, visión de negocio, ética y propósito, con mentores de primer nivel del ámbito científico, empresarial y de la innovación.

Buscamos perfiles curiosos, exigentes, con capacidad de aprendizaje y mentalidad innovadora. Y tenemos claro qué no buscamos: no queremos iniciativas puramente especulativas, de corto plazo o desconectadas del rigor científico y del impacto social; tampoco proyectos que prioricen crecer a cualquier precio a costa de la ética o la calidad.

¿Qué objetivo práctico tiene CREA+ en relación con las empresas?

Que el talento conecte con oportunidades reales. Queremos que los perfiles de excelencia que pasan por el programa puedan incorporarse a compañías del ámbito científico-tecnológico e innovador: primero, mediante prácticas y, si la experiencia funciona para ambas partes, mediante la contratación. No se trata de ‘retener’ el talento, sino de hacerlo circular y generar trayectorias de alto impacto.

El Patronato es clave para la sostenibilidad de la Fundación. ¿Cómo entiende su papel para consolidar una gobernanza sólida?

Mi papel es garantizar una gobernanza sólida, exigente y comprometida con los objetivos de la Fundación, porque esa es la base de su sostenibilidad. Lidero con claridad y transparencia para que las decisiones estén alineadas con la misión y los valores; fomento la participación activa del Patronato, para que cada miembro aporte su experiencia y una supervisión crítica; y exigimos responsabilidad y resultados, revisando el impacto de los programas y la gestión de los recursos. Las críticas constructivas nos ayudan a mejorar y a rendir cuentas de una forma clara y transparente.

EY ha acompañado a la Fundación en el plan estratégico y en el rol del Patronato. ¿Qué aporta contar con un socio así?

Aporta algo esencial: mirada externa, método y exigencia, sin perder el respeto por la misión y el propósito social. EY nos ayudó a traducir una visión amplia (talento, ciencia, igualdad de oportunidades) en un plan estratégico claro, con prioridades definidas y una hoja de ruta realista.

En el ámbito del Patronato, contribuye a reforzar su rol como órgano estratégico, clarificando responsabilidades, dinámicas de decisión y mecanismos de seguimiento.

Gracias a ese trabajo pudimos priorizar nuestras líneas de actuación, definir criterios de evaluación de impacto, estructurar el crecimiento de forma sostenible y consolidar programas como CREA+ sobre una base estratégica alineada con nuestros valores.

En un contexto de desinformación, ¿qué papel debe jugar la divulgación científica y cómo llegar a públicos más difíciles sin perder rigor?

La divulgación debe ser un puente entre el conocimiento riguroso y la comprensión del público, fomentando el pensamiento crítico frente a la desinformación. Para llegar a adolescentes, familias o entornos rurales, es clave adaptar el lenguaje y los formatos, usar ejemplos cercanos al territorio y colaborar con escuelas y agentes locales (ayuntamientos, casas de cultura), manteniendo siempre la precisión y el rigor.

A cinco o diez años vista, ¿cómo le gustaría que se reconociera el impacto de la Fundación?

Me gustaría que se reconociera de una manera muy concreta y humana: poder señalar a personas, trayectorias y comunidades cuya vida cambió porque la Fundación estuvo ahí. Que se nos viera como una entidad que amplió el mapa del talento, llegando a lugares y perfiles que tradicionalmente quedaban fuera del radar; y que muchas jóvenes, especialmente muchas mujeres, pudieran decir que eligieron un camino científico o tecnológico porque encontraron referentes, apoyo y confianza gracias a la Fundación.

También me gustaría que se valorara que impulsamos una forma distinta de entender la innovación: rigurosa, basada en el conocimiento, pero también ética, responsable y comprometida con la sociedad. Y, sobre todo, que la Fundación Margarita Salas estuvo a la altura del legado que lleva su nombre: no solo como homenaje, sino como motor real de transformación.

Únete a nuestra Newsletter

A través de nuestra Newsletter con Capital te hacemos llegar lo más importante que ocurre en el mundo de la #economía, los #negocios, las #empresas, etc… Desde las últimas noticias hasta un resumen con toda la información más relevante al final del día, con toda comodidad.