Las estimaciones económicas para 2025 muestran una mejora notable en la precisión de las previsiones del Producto Interior Bruto (PIB) comparado con años anteriores. Según la ‘Diana Esade’, las instituciones del panel Funcas subestimaron el crecimiento del PIB en 2025 en 0,7 puntos porcentuales, un resultado más ajustado que el desvío de 1,4 puntos registrado en 2024. En concreto, el valor anticipado era de un 2,1%, mientras que el PIB real fue del 2,8%.
El Centro de Predicción Económica de la Universidad Autónoma de Madrid (Ceprede-UAM) y el Centro de Estudios Economía de Madrid de la Universidad Rey Juan Carlos (CEEM-URJC) destacaron por su precisión al tener una desviación de apenas 0,3 puntos porcentuales respecto al PIB real. Les siguieron el Instituto Complutense Análisis Económico (ICAE-UCM), la Universidad Loyola de Andalucía y CaixaBank Research, con desvíos de 0,5 puntos en cada caso.
Los resultados económicos de 2025 han vuelto a sorprender al alza en términos de crecimiento
Comentó Omar Rachedi, profesor de Economía en Esade y coautor de la ‘Diana Esade’. Este resultado se dio a pesar de las complicaciones del primer trimestre de 2025, marcadas por los anuncios arancelarios de Trump que aumentaron la incertidumbre internacional.
En términos de inflación, CEEM-URJC fue la institución que más se acercó al Índice de Precios al Consumo (IPC) general de 2025, anticipando un 2,8% frente al 2,7% real. Le siguieron CaixaBank Research y el Instituto Complutense Análisis Económico con una desviación común de 0,2 puntos porcentuales.
En cuanto al desempleo, el ICAE-UCM fue incluso más certero al prever con exactitud una tasa del 10,5%. Le siguieron CEEM-URJC y Metys, ambos instituciones pronosticando un 10,6%. La diferencia entre la media de previsiones y la tasa de paro fue de medio punto porcentual.
La ‘Diana Penalizada’, que introduce Esade para calibrar el error cuadrático medio de las predicciones a tres años, señala al Gobierno y al Ceprede-UAM como las instituciones más precisas en sus previsiones con una variación de 0,6 puntos porcentuales. Este avance en la calidad de las previsiones económicas destaca la capacidad de adaptación de las instituciones ante un entorno económico mutable y complejo.
