Los ojos del mundo financiero están puestos en las reuniones de la Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE), que se llevan a cabo en un contexto de creciente presión inflacionaria debido al repunte de los precios energéticos por el conflicto en Irán. Las expectativas de los analistas apuntan a que se mantendrán los tipos de interés sin cambios, a pesar de las presiones.
La Fed ya había tomado la decisión de mantener su rango de tipos de interés en el 3,50% al 3,75% en enero pasado. En esta ocasión, el economista jefe de DWS para Estados Unidos, Christian Scherrmann, ha señalado que, debido al aumento de los precios del petróleo y la tensión geopolítica, es difícil imaginar un cambio en esta política. A pesar de que los shocks energéticos tienden a ser temporales, su persistencia podría desencadenar mayores presiones inflacionarias.
Históricamente, estos shocks tienden a ser de corta duración y altamente volátiles
En Estados Unidos, el mercado laboral mantiene tasas superiores al 4%, lo que no presionará de inmediato la inflación. Sin embargo, se espera una disminución del gasto de los hogares, pudiendo llevar a la Fed a recortar tipos en la segunda mitad del año, según David Kohl, economista jefe de Julius Baer. Las proyecciones económicas muestran ciertas debilidades, con el Producto Interior Bruto (PIB) creciendo un 0,7%, por debajo de las expectativas preliminares.
Por otro lado, el BCE parece estar en una posición de espera. La economista de Vanguard, Josefina Rodríguez, apunta que es «demasiado pronto para que el BCE dé señales de un cambio en su orientación», pues desde junio de 2025, la tasa de depósito se ha mantenido sin cambios en el 2%. Aunque los mercados europeos prevén estabilidad para este año, la presión del conflicto en Irán podría desencadenar un aumento de 25 puntos básicos en verano.
Hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos a una reunión del BCE con tantas incertidumbres sobre la mesa
A medida que el BCE evalúa los impactos de la inflación, se anticipa que Christine Lagarde, presidenta del BCE, adopte un tono más estricto, evitando repetir el retraso en la respuesta ante el alza de precios de 2022. Las decisiones tomadas en estos encuentros son críticas, especialmente en un escenario global donde las decisiones políticas y económicas están estrechamente vinculadas.
