El patrimonio de los hogares en España alcanzó los 11 billones de dólares (9,45 billones de euros) en 2025, posicionándose junto a Polonia, Irlanda y Suecia entre las economías con mayor crecimiento de riqueza neta, según el informe del McKinsey Global Institute sobre balance económico e inversión global. Además, el patrimonio neto por habitante creció un 6% en términos nominales durante el último año.
Por otro lado, la riqueza económica mundial escaló a un récord histórico de casi 1.800 billones de dólares (1.546 billones de euros), superando los 1.700 billones (1.460 billones de euros) del año anterior. El informe revela que el patrimonio total de las familias ascendió a 570 billones de dólares (490 billones de euros), pero más de la mitad de este aumento corresponde a ganancias patrimoniales sobre el papel, principalmente por la revalorización de activos superior a la inflación.
El documento, titulado 'El balance global de 2026: desequilibrio y divergencia', analiza el progreso del patrimonio, las deudas y los activos en 23 economías, incluida España, que conforman cerca del 70% del PIB mundial. Asimismo, advierte que la zona euro podría enfrentar un estancamiento económico motivado por el bajo crecimiento de la productividad, la ralentización del consumo y un elevado nivel de ahorro personal que llegó al 15,1% en 2025.
McKinsey alerta sobre un déficit de inversión privada en Europa respecto a Estados Unidos, calculado en unos 700.000 millones de dólares anuales, lo que representa tres puntos porcentuales del PIB europeo
El informe resalta que el capital productivo en la región, que incluye infraestructuras, maquinaria, equipos y propiedad intelectual, se mantiene en niveles bajos en comparación con la media global y los registros anteriores a la pandemia. No obstante, destaca que tanto el endeudamiento de los hogares como de las empresas no financieras en la Eurozona se mantienen en parámetros más estables que en otras economías internacionales.
Con respecto a España, el país experimentó un fortalecimiento de la inversión neta, ubicándose con tasas superiores al promedio histórico a largo plazo, en compañía de Polonia, Suecia, Estados Unidos e Italia. Sin embargo, la deuda pública se mantuvo por encima del 100% del PIB, compartiendo esta característica con otras economías avanzadas.
El valor de los activos inmobiliarios españoles en función del PIB se redujo en alrededor del 10% en 2025 respecto a 2024, aunque continuó acercándose a su promedio de los últimos 25 años. Joseba Eceiza, socio senior de McKinsey, ha manifestado que España está en un momento de impulso económico y que es crucial mantener la inversión productiva para sostener la productividad y el crecimiento.
A nivel mundial, Estados Unidos y China lideraron el distanciamiento entre los mercados financieros y la economía real en 2025. En Estados Unidos, el mercado bursátil alcanzó niveles récord, principalmente impulsado por las 'Magnificent Seven', mientras que en China, el gobierno aumentó el gasto público para compensar el menor gasto residencial, lo que elevó la deuda de las empresas estatales.
El informe concluye con cuatro posibles escenarios globales futuros: aceleración de la productividad, inflación sostenida, estancamiento prolongado o un brusco ajuste del mercado. McKinsey apunta que la aceleración de la productividad es el único escenario que podría respaldar las altas valoraciones con crecimiento económico real. Juan Antonio Bahillo, socio senior, ha subrayado la necesidad de monitorear los factores clave en cada economía para anticipar posibles cambios.
