La Presidencia rusa ha negado cualquier implicación en la llegada de decenas de miles de migrantes desde Marruecos a Ceuta, en respuesta a las declaraciones del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Este último había señalado en redes sociales la propagación de bulos desde cuentas asociadas tanto a Rusia como a Israel. Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, afirmó a la radiotelevisión pública rusa RBC que no hubo tal participación por parte de Rusia.
Sánchez ha destacado que no existe ninguna información que relacione a Marruecos con el origen de la crisis migratoria, pero sí ha identificado a Rusia, Israel y una internacional ultraderechista que intenta utilizar la migración para atacar a España y Europa. En sus declaraciones, citó un informe del Servicio Europeo de Acción Exterior de la UE y enfatizó que los ataques se dirigen a España por sus posiciones políticas valientes respecto al genocidio en Gaza y la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin.
El cruce de acusaciones refleja las tensiones políticas entre España y otros países en un contexto migratorio complejo
Israel, por su parte, ha respondido a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, quien acusó a Sánchez de propagar mentiras descaradas al vincular a Tel Aviv con la crisis en Ceuta. Saar desmintió las acusaciones en redes sociales y criticó a Sánchez por no atribuir a Marruecos la entrada masiva de 80.000 migrantes en Ceuta a finales de julio. Seguir difundiendo mentiras difamatorias no distraerá de la vergonzosa incapacidad de Sánchez para gestionar los asuntos de su país, añadió el ministro israelí.
Este intercambio es el último episodio de tensión entre el Gobierno español y el ejecutivo de Benjamin Netanyahu. Cabe recordar que Israel llamó a consultas a su embajadora en Madrid en mayo de 2024, tras el reconocimiento de Palestina, y aún no ha designado un sucesor.
