El gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Christopher Waller, ha señalado que podría optar por mantener los tipos de interés en la próxima reunión de política monetaria si los próximos datos de inflación no muestran cambios significativos al alza. A pesar de que la inflación sigue por encima del objetivo del 2% del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), Waller ha expresado que recientes indicadores insinúan algunos signos de desinflación.
Si los nuevos datos corroboran esta tendencia desinflacionaria, Waller se inclinaría por mantener el objetivo de la tasa de fondos federales en su nivel actual
Durante una entrevista con la agencia Reuters, Waller destacó que aún persiste “incertidumbre” respecto a los efectos de diversos factores, incluidos los conflictos militares, la política comercial y la inteligencia artificial, sobre los precios y la actividad económica. No obstante, advirtió que si los datos de agosto muestran que la mejora de la inflación ha sido pasajera, podría ser necesario un incremento de la tasa de política monetaria en la reunión del FOMC del 15 y 16 de septiembre.
Waller, quien en la última reunión del banco central votó por no modificar la tasa de referencia, se encuentra ante un entorno de opiniones divididas. El gobernador Michael Barr ha sugerido que está a favor de un incremento de tipos en la próxima reunión del 16 de septiembre, evidenciando la división dentro del FOMC, que en su última votación se dividió con 9 votos por mantener los tipos y 3 por endurecer la política monetaria.
En cuanto a los indicadores económicos, el Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos registró en julio un 3,4% interanual, ligeramente inferior al 3,5% de junio. Por otro lado, el índice de precios PCE, predilecto de la Fed para evaluar la inflación, se mantuvo en el 3,7% en julio, sin cambios respecto a junio.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dejó entrever la posibilidad de una subida de tipos en su discurso inaugural en el simposio de Jackson Hole, enfatizando que el control de la inflación sigue siendo una prioridad para el banco central mientras esta se mantenga elevada.
