S&P Global ha pronosticado que la expansión y modernización de la red de transporte de energía eléctrica en Estados Unidos será crucial no solo para mejorar la asequibilidad y fiabilidad del suministro, sino también para garantizar la seguridad nacional y satisfacer la creciente demanda impulsada por sectores como los centros de datos, la inteligencia artificial (IA) y la fabricación avanzada. Se estima que esta transformación podría generar hasta 15.300 millones de dólares (unos 13.263 millones de euros) en beneficios y ahorros para consumidores y empresas.
En el informe titulado Powering Growth and Affordability: The Role of Transmission in Economic and National Security, S&P Global destaca que la demanda eléctrica en la mitad oriental de Estados Unidos (Eastern Interconnection) experimentará un crecimiento sin precedentes hacia mediados de la década de 2030. De acuerdo con el escenario base del estudio, los grandes sectores industriales, junto con la electrificación de la calefacción y el auge del vehículo eléctrico, sumarán 374 teravatios hora (TWh) y más de 45 gigavatios (GW) de demanda energética para 2035, contribuyendo además con 295 TWh adicionales procedentes de la electrificación de otros usos energéticos.
S&P Global prevé que las inversiones en proyectos clave de transmisión, tanto interregionales como intraregionales, ofrecerán un valor neto positivo en todos los escenarios considerados. El valor actual neto (VAN) de estas infraestructuras está estimado entre 4.000 millones de dólares (unos 3.467 millones de euros) y 12.400 millones de dólares (unos 10.750 millones de euros) a lo largo de un ciclo económico de 40 años. En un escenario de alta demanda, marcado por un impulso de los centros de datos de IA y un despliegue acelerado del sector de defensa, los beneficios netos podrían alcanzar aproximadamente 15.300 millones de dólares en un escenario de libre transmisión.
El estudio subraya que el mayor reto ya no se centra únicamente en construir nueva generación eléctrica, sino en disponer de redes suficientes para transportar la electricidad hasta los nuevos centros de consumo. Identifica la capacidad de las redes como un obstáculo clave en el crecimiento económico y energético del país.
Las redes regionales e interregionales ofrecen beneficios superiores a las soluciones locales aisladas, permitiendo multiplicar por tres las ventajas de las inversiones en transporte eléctrico
El informe defiende que una mayor interconexión regional facilita el acceso a recursos energéticos más competitivos y reduce la necesidad de construir generación local más costosa. Unas redes más robustas mitigan la exposición a episodios de precios elevados, mejoran la gestión de reservas del sistema y aumentan la resiliencia frente a fenómenos meteorológicos extremos, amenazas cibernéticas y riesgos para infraestructuras críticas.
Este escenario presenta una oportunidad estratégica para empresas como Iberdrola, que mediante su filial estadounidense Avangrid, anticipa movilizar 16.000 millones de euros en inversiones hasta 2028, destinando 12.000 millones a redes eléctricas y 4.000 millones a generación y clientes. En Estados Unidos, Avangrid opera 175.000 kilómetros de redes de transporte y distribución que suministran electricidad a alrededor de 10 millones de personas. El transporte eléctrico ha sido un pilar en las operaciones de Avangrid, gestionando 15.000 kilómetros de líneas de transporte, 234 subestaciones, y 232 kilómetros de infraestructura HVDC en Nueva York, Maine y Connecticut, con una base de activos regulados aproximada de 6.700 millones de euros.
La reciente entrada en servicio de la interconexión NECEC ha añadido más de 1.700 millones de euros a los activos de transporte de Avangrid, reforzando su posición como uno de los principales motores de crecimiento y un elemento esencial para apoyar la electrificación y la integración de energías renovables en Estados Unidos.
