El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha acusado a su homólogo italiano, Antonio Tajani, de ser uno de los principales obstáculos para lograr la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en la Unión Europea. Esta declaración se produjo durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, donde también expresó su descontento con la decisión del Ejecutivo de Giorgia Meloni de extender los controles Schengen con España.
En el debate, la diputada del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, criticó la postura del Gobierno español respecto a la amenaza de vetar la entrada de nuevos países en la Unión Europea si antes no se incluye la oficialidad de las lenguas cooficiales en el reglamento lingüístico europeo. Álvarez de Toledo preguntó retóricamente si España está dispuesta a poner en juego la entrada de Ucrania en la UE para satisfacer convenios con Junts, insinuando que estos acuerdos influyen en las solicitudes lingüísticas.
El ministro Albares defendió que España apoya la incorporación de Ucrania en la UE, pero denunció que las demoras en la oficialización de las lenguas se deben a las interferencias del PP, que estaría instando a países liderados por gobiernos del Partido Popular Europeo a frenar el proceso
Albares señaló directamente a Tajani de Forza Italia, por ser una figura influyente en el PPE, y cuestionó al Partido Popular sobre su colaboración con alguien a quien considera un freno para estas iniciativas. Asimismo, hizo alusión a las restricciones fronterizas impuestas por Italia, catalogándolas de indignas para los ciudadanos españoles.
La respuesta de Álvarez de Toledo también incluyó críticas a la gestión gubernamental de la crisis en Ceuta. La diputada afirmó que el Gobierno carece de empatía y fuerza, sugiriendo que sigue las exigencias del líder independentista Puigdemont y cede ante las demandas de Marruecos. Según ella, esto tiene consecuencias para los intereses de España en la región fronteriza.
Por su parte, Albares defendió sus acciones, recordando que contactó con su homólogo marroquí, Naser Burita, para abordar la situación y pedir medidas inmediatas para evitar futuras incidencias. Este comentario suscitó protestas desde las filas del PP, a lo que Albares respondió afirmando su firmeza en la defensa de su gestión y acusó al PP de usar el tema de Ceuta como herramienta política sin realmente apoyar a los ceutíes.
