El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, ha declarado que afronta la reunión del consejo de administración, programada para el miércoles 25 de marzo, como «una reunión más». Estas expresiones surgen en un contexto marcado por las incertidumbres sobre la continuidad de Ángel Escribano como presidente de la compañía.
De los Mozos, en declaraciones previas a la entrega del premio Ejecutivo Ibex 35 del Año a Escribano, expresó: «Venimos a un acto muy bonito para Indra y para el presidente». Este encuentro ocurre bajo la sombra de la presión del Gobierno, quien habrían manifestado su deseo de una dimisión del presidente, comentario que Escribano no quiso abordar.
El martes anterior, Indra experimentó una caída del 4,19% en Bolsa, estableciendo su valor en 46,64 euros por acción. La jornada llegó a registrar una pérdida del 5,59%, con un mínimo de 45,96 euros. En apenas siete sesiones, la empresa acumula una baja del 21,85%, pasando de 59,6 euros por acción a los 46,64 euros actuales, lo que ha supuesto una pérdida de cerca de 2.300 millones de euros en capitalización bursátil.
Aunque el tema no forma parte de la agenda oficial, se especula que en esta reunión podría resolverse la cuestión de la continuidad de Escribano. Esto sucede después de que Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), propiedad de los hermanos Escribano, renunciara a una operación de integración con Indra, manteniendo a Ángel Escribano al frente. Esta fue una medida para resolver el conflicto de interés detectado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), quien posee el 28% del capital de la firma.
Pese a los intentos de solución, el Gobierno podría no estar satisfecho, ya que esta resolución podría interferir con el objetivo de convertir a Indra en el líder español de la industria de defensa
En cualquier caso, fuentes conocedoras han declarado que en el consejo del día no se incluyeron ni este tema ni el de la permanencia del actual consejero delegado, Jose Vicente De los Mozos. El mandato de De los Mozos finaliza en junio, momento en que la junta de accionistas decidirá sobre su renovación, aunque las mismas fuentes insisten en que el consejo será «totalmente rutinario».
Para un cambio en la presidencia, se requiere una mayoría simple de los votos del consejo. Mientras Escribano ha contado hasta ahora con el apoyo de los consejeros independientes y fondos de inversión, aún es incierto si este respaldo cambiará, lo que dependerá de la postura del principal accionista, es decir, el Estado, quien adjudica contratos de defensa a la compañía.

