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No hay una moto como la Harley

Todo el mundo aspira a ser el referente en su trabajo para lograr el reconocimiento de los demás. Dicen que lo difícil no es llegar a la cima, sino mantenerse en la cumbre para demostrar el verdadero potencial que uno tiene. El problema, por llamarlo de alguna manera, es que la gente suele verse obligada a elegir entre uno u otro extremo: Madrid o Barça; Rossi o Márquez; Nadal o Federer; Marvel o DC Comics; Kárpov o Kaspárov; PlayStation o Xbox… ¿Acaso no existe el término medio? Es posible, pero sí que podemos hablar de una firma distinguida dentro de su sector: Harley-Davidson.

El mercado de la moto lleva experimentando un crecimiento destacado durante los dos últimos años, especialmente después de superar la aciaga situación de desaceleración económica sufrida a escala global. Harley es una marca icónica, legendaria y con un acentuado carácter, una serie de cualidades que la han convertido en una auténtica filosofía de vida para sus millones de seguidores. Dos de las claves de la compañía son su red de concesionarios muy fuerte y un producto potente, dos aspectos realmente fundamentales en su estrategia para alcanzar el liderazgo en el mundo de las dos ruedas.
España integra una región conjunta en Europa con Portugal, Italia y Francia, siendo nuestro país una de las zonas más significativas para Harley en el Viejo Continente. La empresa ha vivido recientemente un periodo de muchos cambios en su sistema organizativo, por lo que uno de sus mayores retos ha sido adaptarse a dicha reestructuración en sus dos mercados perfectamente diferenciados: Estados Unidos y resto del mundo (lo que se conoce como internacional). “El reto de tomar la dirección, en un momento en el que la organización estaba cambiando a nivel de roles, de estructura y demás, es uno de los mayores y más importantes que he llevado”, señala Marta Suriñach, directora general de Harley-Davidson en España y Portugal.

La consecución del equilibrio a nivel internacional y en Estados Unidos es el cambio más relevante que ha perseguido la compañía a través de dicho reajuste en la dirección. La imagen y el posicionamiento como marca son valores primordiales para Harley desde su nacimiento en 1903 en Milwaukee (Estados Unidos). La totalidad de investigación y desarrollo (I+D) se lleva a cabo en territorio americano, ya que el grueso de sus fábricas se encuentra en Estados Unidos. Ese carácter legendario de la firma hace que la presencia en su sede (Milwaukee) sea bastante notoria, convirtiéndose en un elemento más de la ciudad y formando parte de ella de manera enérgica.

El cliente como prioridad. Harley-Davidson mantiene un feed-back continuo con sus consumidores para estar al tanto de sus recomendaciones, perfilando sus productos para que puedan encontrar lo que buscan en el mercado. “Lo que más destacaría con la marca es la importancia del cliente. Nosotros siempre decimos que vendemos sueños, pues la compañía lleva todos sus años de historia analizando mucho cuáles son las necesidades de su cliente”, manifiesta Suriñach. Adaptarse a la evolución del sector también es esencial, donde el ‘Project Rushmore’ ha sido una de las medidas innovadoras encabezadas por Harley para introducir diferentes avances en su gama de motocicletas grandes (más conocidas como touring): mejorar la gestión del calor para el piloto y el acompañante; o fortalecer la comodidad (tema ergonómico) encima de la motocicleta.

Además, el motor Milwaukee-Eight fue otra de las grandes apuestas de la marca durante el pasado año para conseguir el perfeccionamiento de sus innumerables modelos. “Es mucho más potente; da más prestaciones al cliente; y hace una mejor gestión del calor y del ruido, sin dejar de tener el sonido característico de Harley, pero evidentemente cumpliendo con todas las condiciones tanto medioambientales como acústicas”, declara Marta Suriñach. La fidelidad de los clientes hacia la empresa es uno de sus rasgos diferenciadores más representativos, una cuestión que se ha reforzado a lo largo de sus 114 años de historia. La compañía asegura que es muy difícil salirse de la familia Harley-Davidson una vez que estás dentro de ella.

La flexibilidad de la firma permite conectar aún más directamente con todos sus seguidores. Muestra de ello es el papel trascendental que juega la personalización dentro de su modelo de negocio, siendo una de sus principales ventajas competitivas en el mercado. “Una característica muy importante en Harley es la customización. Las motos de la gama Dark Custom, que no es una familia de motocicletas, son un lienzo en blanco. El cliente puede hacerla absolutamente a su medida, puede hacer la expresión de su identidad a partir de una moto. Harley, en customización, es pionera en el mundo”, precisa Suriñach.

Una pasión en común. El Harley Owners Group, denominado H.O.G. y fundado en 1983, es una asociación que reúne a los incondicionales de la compañía para organizar una serie de eventos donde se respira la afición de sus miembros por conducir una Harley dentro de un ambiente distendido. Los objetivos de este respetado club son mejorar la experiencia del propietario con la marca; fortalecer sus virtudes y sus señas de identidad; y crear un estrecho vínculo entre la empresa y sus clientes. “Son miles de personas que se juntan alrededor de la marca, que comparten y recorren kilómetros en grupo por todas partes del planeta. También hacen concentraciones, lo que permite que la firma sea muy grande porque se convierte en su estilo de vida”, explica Marta Suriñach.

La gente suele asociar a Harley con un perfil de consumidor de alto poder adquisitivo, aunque este pensamiento es más un mito que una realidad. La moto de acceso más asequible que tiene la marca en su catálogo (el modelo Street 750) puede adquirirse desde 6.500 euros, mientras que la más valiosa no excede de 40.000 euros. “Hay sistemas de financiación de Harley que hacen la moto realmente accesible de precio”, añade la directora general de Harley-Davidson en España y Portugal.

La firma es consciente de que sus productos son muy duraderos. La tendencia es que el cliente pase de una cilindrada más pequeña a una de mayor potencia, pero eso no implica que la más antigua haya dejado de funcionar. Simplemente el consumidor prefiere comprarse una nueva.

Harley se encuentra entre las seis primeras marcas en nuestro país en modelos de más de 600 centímetros cúbicos. “El mercado de la moto, por distribución geográfica, por habitantes, por afición al mundo del motociclismo, etc., tiene plazas en España donde hay más volumen: Barcelona, Madrid, Valencia, Málaga o Sevilla”, indica Suriñach. El futuro para la compañía es muy prometedor porque está realizando una gran inversión en producto para actualizar su gama. Su intención es desarrollar cincuenta nuevos modelos durante los próximos cinco años, tal y como aseveró el presidente mundial de Harley-Davidson, Matt Levatich. Un plan del que forma parte la reciente Street Rod presentada en el pasado salón MotoMadrid. ¿Podrá cumplir su ambicioso propósito?