El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado ante el Congreso que, hasta la fecha, no se han presentado evidencias que demuestren que la "avalancha" de migrantes en Ceuta a finales de julio fue planificada por Marruecos. Sánchez ha subrayado que, en caso de obtener dichas pruebas, el Gobierno actuaría con firmeza. Estas declaraciones se produjeron tras la comparecencia de la embajadora marroquí el 21 de agosto, convocada previamente por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.
Durante su intervención en el Congreso, Sánchez manifestó entender por qué se ha señalado a Marruecos desde que ocurrieron los hechos, pero insistió en que su responsabilidad es gestionar la crisis basándose en evidencias, evitando actuar sobre sospechas o intereses partidistas. "Hay pasos que, cuando se dan, ya no pueden deshacerse", afirmó.
Nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir que la entrada masiva a Ceuta fue diseñada o ejecutada por las autoridades marroquíes
El presidente describió tres fases en relación con los eventos de Ceuta. Primero, antes del 30 de julio, los operativos se desarrollaron con normalidad. Luego, durante las 10 horas centrales del 30 de julio, la Gendarmería marroquí permitió el cruce de la frontera. Finalmente, en los días posteriores, la Gendarmería retomó el control, evitando cruces ilegales y facilitando retornos, con un 90% de los más de 70,000 migrantes que finalmente abandonaron Ceuta.
Sánchez reconoció que aún queda por esclarecer la falta de control del 30 de julio, y aseguró que los cuerpos de seguridad, los servicios de inteligencia y la justicia están trabajando en ello. Cualquier hallazgo será comunicado a la ciudadanía con transparencia, enfatizó.
En un mensaje claro a Marruecos, Sánchez recordó que Ceuta y Melilla son españolas desde hace siglos, reafirmando su compromiso de mantener la soberanía de estas ciudades. Lamentó las recientes declaraciones de funcionarios marroquíes reclamando Ceuta y Melilla, y señaló que este fue el motivo de la convocatoria de la embajadora. Mencionó que el uso de medidas diplomáticas es común, aunque en esta ocasión no se había hecho público hasta ahora.
Después de lo ocurrido, el Gobierno está revisando los mecanismos de cooperación con Marruecos para evitar que se repita lo del 30 de julio. Sánchez destacó la importancia de mantener una buena relación con Marruecos, aunque admitió que la cooperación debe ser ajustada tras los incidentes.
Respecto a las acusaciones hacia Rusia e Israel de contribuir a la propagación de bulos vinculados a la crisis migratoria, Sánchez ha matizado sus palabras. Explicó que la sentencia del Tribunal Supremo sobre entradas a nado se convirtió en un detonante que fue tergiversado en redes sociales, originando dos falsos rumores sobre la apertura de fronteras y la imposibilidad de devolver a quienes entraran en Ceuta nadando.
El presidente indicó que aunque se ha observado una posible coordinación en la difusión de estos bulos, no se ha podido confirmar la implicación directa de perfiles ligados a Marruecos, Rusia o Israel. Lo que sí se ha detectado es la participación de mafias que comerciaron con la situación. Además, mencionó que desde el mediodía del 30 de julio, diversas campañas de desinformación amplificaron la crisis con contenido falseado.
