El Fondo Mundial ha subrayado la enorme resiliencia demostrada por numerosos países en su lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria durante 2025. Esto se ha producido en un contexto de recortes drásticos en la financiación internacional, conflictos, desplazamientos y crecientes necesidades humanitarias. El informe de resultados de 2026, presentado esta semana, destaca que los países han trabajado codo con codo para preservar los avances logrados en una de las épocas más convulsas para la salud global.
Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial, ha señalado que los resultados evidencian lo que es posible cuando países y colaboradores alinean sus prioridades. "Ante una presión extraordinaria, países, comunidades y socios trabajaron juntos para proteger los servicios esenciales y conservar décadas de progreso en la respuesta a estas enfermedades", afirmó Sands. Sin embargo, los recortes en la financiación han generado importantes retrocesos en la respuesta a estas enfermedades, afectando la prevención del VIH, los programas de tuberculosis y los abastos para combatir la malaria.
El año 2025 recordó las "frágiles" bases sobre las que se asienta el progreso en salud pública
A pesar de la presión sobre los sistemas de salud, los países pudieron mantener el tratamiento y la atención continua para el VIH. Según el informe, un 87% de las personas con VIH en los países beneficiados conocían su estado serológico, el 80% recibía tratamiento y el 74% tenía supresión de la carga viral. No obstante, los servicios de prevención del VIH sufrieron una notable reducción debido a los recortes financieros.
En cuanto a la tuberculosis, 7,4 millones de personas recibieron tratamiento en 2025, con 115.000 casos de tuberculosis farmacorresistente. No obstante, persisten deficiencias significativas en diagnóstico y tratamiento. Por su parte, la distribución de mosquiteros tratados con insecticida alcanzó los 196 millones, aunque la malaria causó 610.000 muertes en 2024.
El Fondo Mundial también hace hincapié en que los ambientes frágiles y en conflicto son hogares de una carga desproporcionada de estas enfermedades, con el 63% de los casos de malaria globales concentrados en estas zonas. Para enfrentar estos retos, el Fondo está destinando cerca de 4.500 millones de euros en el período 2024-2026 a estos complejos entornos operativos.
El informe señala que la innovación está acelerando los avances. La introducción de lenacapavir para prevenir el VIH y el uso de radiografías digitales asistidas por IA para la tuberculosis son algunos ejemplos destacados, junto con los nuevos mosquiteros contra la malaria que podrían reducir los casos en un 45% en áreas con resistencia a los insecticidas.
De cara al futuro, el Fondo Mundial está implementando cambios estratégicos para reforzar su apoyo a las respuestas nacionales. Estos cambios priorizan recursos, fomentan el cofinanciamiento y promueven la sostenibilidad de los sistemas de salud. Este enfoque busca asegurar el mayor impacto posible de cada contribución financiera en la lucha global contra estas enfermedades.
