El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, expresó su agradecimiento a los más de 100.000 extremeños que emigraron a Cataluña en las décadas de 1960 y 1970, destacando su contribución en la construcción de la Cataluña actual. Durante un acto celebrado junto al Monumento al Emigrante en La Zarza, Illa resaltó la importancia de estas personas, a quienes describió como trabajadoras y esforzadas. En una visita institucional a Extremadura, Illa trasladó la celebración de la Diada de Cataluña a esta comunidad, con el objetivo de mostrar una Cataluña abierta e inclusiva.
En su intervención, Illa recordó también a unos 15.000 catalanes que emigraron a Extremadura vinculados a la industria del corcho, subrayando los estrechos lazos creados entre ambas regiones. Reflexionó sobre las migraciones, señalando que son inherentes a la humanidad y afirmando que emigrar no es plato de buen gusto, pero que es una realidad que se da por necesidad. Illa instó a practicar la misma acogida que recibieron los emigrantes en el pasado, defendiendo que las identidades se superponen y enriquecen, y criticó los discursos excluyentes.
Salvador Illa valoró la pluralidad de Europa, España, Extremadura y Cataluña, y abogó por mantener los vínculos generados entre catalanes y extremeños
Por su parte, el alcalde de La Zarza, Francisco Farrona, destacó los vínculos que todavía permanecen entre ambas comunidades. Según Farrona, el Monumento al Emigrante no solo representa una figura, sino historias personales con recuerdos, fotografías y cartas que simbolizan el esfuerzo de quienes emigraron en busca de mejores oportunidades. Farrona enfatizó que la migración crea puentes y que los emigrantes se llevaron consigo una parte de su tierra natal e incorporaron aspectos de su nuevo hogar en Cataluña, contribuyendo a la transformación de la sociedad catalana.
