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Economía

¿Qué nos espera tras la subida de tipos del BCE?

Por Pablo Poyo

La reunión del organismo europeo ha decidido incrementar los tipos hasta situarlos en su nivel más elevado desde 2011

Ya es oficial. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves elevar los tipos de interés en 75 puntos básicos, de forma que el tipo de interés para sus operaciones de refinanciación se situará en el 1,25%, mientras que la tasa de depósito alcanzará el 0,75% y la de facilidad de préstamo, el 1,50%.

De esta forma, el precio del dinero se ha situado en su nivel más elevado desde 2011, cuando el BCE inició una senda de estímulos a nivel monetario que ha durado más de una década y llevó a situar los tipos de interés en terreno negativo.

Asimismo, se trata de la primera vez en toda la historia del BCE que se acomete una subida tan abultada del precio del dinero. La última vez que se aplicó un incremento similar fue en 1999, como parte del proceso de transición hacia la adopción del euro.

Tal y como ha señalado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa posterior al anuncio, el objetivo con este anuncio es “contener la demanda” y evitar “que pueda seguir subiendo la inflación”. Igualmente, ésta ha recordado que el organismo seguirá reevaluando los tipos reunión tras reunión.

“La inflación sigue siendo demasiado elevada y es posible que permanezca por encima durante un periodo de tiempo”, ha querido subrayar Lagarde, achacando esta realidad al incremento de los precios de la energía o los cuellos de botella en la demanda, que han provocado una mayor presión en los precios. Pero, ¿acaso esta medida podrá paliar dicha situación?

Por el momento la presidenta del organismo ha reconocido que «espera que la economía crezca un 3,2% en 2022 y un 0,9% en 2023». Sin embargo, una encuesta de Bloomberg va más allá y revela que el 56% de los expertos consultados cree que la situación de recesión se extendería al menos durante dos trimestres, mientras que un tercio del total teme que la crisis no se rebaje hasta pasados nueve meses. La pregunta del millón es sencilla: ¿de qué tipo de subida estamos hablando?

Está claro que ya es imposible esperar una subida inferior a los 50 puntos, pero la duda está en saber si Lagarde decidirá ir por las malas y subir los tipos hasta los 75. Una subida que podría ser desastrosa, según muestran todos los indicadores económicos.

Entre los partidarios de lo que podría ser una subida «muy contundente» está el presidente del Bundesbank, Joachim Nigel. Nigel abogaba por una fuerte subida de las tasas en septiembre, y nos es el único que apoya esta medida.

Los grandes bancos de inversión también están de acuerdo con la subida de los tipos, siempre que esta medida no se prolongue demasiado en el tiempo. Entre ellos nos encontramos con firmas de renombre como Goldman Sachs, Bank of America o Morgan Stanley. Hay que recordar que Estados Unidos ya anticipó esta situación y decidió actuar por su cuenta en su momento.

Sin embargo, la debilidad de la economía europea ha sido puesta en evidencia varias veces durante este 2022. Crisis energética acuciante, una inflación que ronda el 10% de media en toda Europa y un ahorro familiar que se está viendo desplomado. Las familias están cargando con casi todos los costes de la guerra, pues el precio de la vida sigue incrementándose a medida que llegan a Europa las consecuencias de la recesión y de la Guerra de Ucrania.

De hecho, el propio BCE ha recortado las previsiones de crecimiento para la eurozona en 2022, y se espera que lo haga aún más tras la reunión de este jueves. El crecimiento de la Unión Europea se limitará al 2,8% en 2022, y se dice que tras la reunión podría rebajarse hasta el 2,1%.

En cuanto a la inflación, se espera que se reduzca hasta una media del 6,8% a finales de 2022, y hasta un 3,5% para 2023. Pero la crisis obligará de igual manera al BCE a tirar de liquidez para seguir comprando deuda a los países que más lo necesitan.

Los analistas esperan que de aquí a fin de año el BCE destine un 30% de los fondos disponibles para Italia, un 14% para España, y un 10% tanto para Portugal como para Grecia. De momento, solo se puede esperar y tratar de evitar que la recesión que afecta a Europa siga acentuándose mientras se observa de reojo lo ocurrido en tiempos pasados.

La crisis de Trichet

La crisis mundial que se desencadenó en el año 2008 obligó a los países europeos a tomar medidas importantes para tratar de controlar la desesperada situación que atravesaba el continente. Con una economía en declive, una ciudadanía arruinada y unos bancos que necesitaban recuperarse como agua de mayo, el BCE tomó una decisión trascendental: subir los tipos de interés.

Corría el año 2008 cuando el entonces presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, decidió aplicar una medida drástica. El 3 de julio, el mandatario francés subió los tipos de interés del 4% al 4,25%, una decisión que se reveló desastrosa en poco tiempo.

La economía flaqueaba y las condiciones de crédito no eran las más óptimas. Con una crisis mundial que se asomaba ya por el retrovisor de la zona euro, esta subida de 25 puntos terminó tal y como parecía: con una recesión espectacular.

La presión era evidente, por lo que Trichet no tuvo más remedio que sucumbir. Las medidas del Banco Central Europeo ahogaron a la mayoría de los países de una Europa que estaba descalabrada. Especialmente fue sentida en los países del sur de Europa, que cargaron con las consecuencias tanto de una mala gestión interna como del empuje externo del BCE.

La crisis de 2008 se prolongó durante al menos cuatro años, y algunos países del Mediterráneo jamás recuperaron su nivel pre recesión. Muy polémica fue la inyección de capital a ciertos bancos de gran calado, y mucho más el rescate a países como Grecia, cuya situación llegó a ser tan compleja que solo un gigantesco préstamo por parte de Europa pudo salvar la economía helena.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. Con una pandemia de por medio y con una guerra inesperada que se extiende por el corazón de las fortalezas económicas europeas, son los países del norte los que más pueden notar las consecuencias de la crisis que se avecina ahora.

 

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