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Economía

El impactante negocio de los cruceros

Por Pablo Poyo

Las compañías de cruceros han adoptado diferentes estrategias para sacar grandes beneficios de un negocio multimillonario

Los cruceros se han convertido en una de las opciones vacacionales más demandadas en todo el mundo. Un viaje programado, en un barco del tamaño de un edificio y con actividades diversas durante los días que el barco navega allende los mares.

Es sin duda una actividad para toda la familia, para disfrutar con tu pareja o incluso para organizar despedidas de solteros o viajes con amigos. Su popularidad se debe también a la romantización que los propios viajeros le dan, debido en parte a las películas de Hollywood y a las experiencias de otras personas que en algún momento de sus vidas se atrevieron a viajar en uno de estos monstruos flotantes.

A pesar de la pandemia, el negocio de los cruceros ha vuelto con fuerza, y suma varios meses de beneficios al alza. Sin embargo, los precios de los billetes en temporada alta no son especialmente elevados, aunque el coste de mantenimiento del barco supera con creces lo que se le cobra a los clientes.

¿Cómo es posible entonces que este tipo de empresas sigan a flote?

Los reyes del mar

Hablar de cruceros es hablar de oligopolio. Existen cuatro empresas que controlan el 90% del mercado mundial de cruceros. Las tres primeras son americanas. Se trata de Norwegian, Royal Caribbean y Carnival.

Royal Caribbean destaca por sus gigantescos cruceros, de los cuales, la clase Oasis se lleva la palma. Los dos cruceros más grandes del mundo son propiedad de esta empresa: el Symphony of the Seas y el Wonder of the Seas, dos buques hermanos cuyo tonelaje oscila entre las 228.000 y las 236.000 toneladas de peso.

Carnival y Royal Caribbean son las dos empresas de cruceros con más empleados, teniendo la primera 40.000 y la segunda unos 150.000. El caso de MSC Cruceros es más curioso.

MSC es una empresa con sede en Suiza, aunque como es bien sabido, el país helvético no tiene salida al mar. Aunque el 50% de todo el mercado de cruceros es estadounidense, MSC ha ido poco a poco ampliando su cuota en los últimos años.

La extraña «nacionalidad» de la empresa suiza se debe a un tema de impuestos que explicaremos más adelante, y no es el único caso. Dicho esto, ¿sale rentable mantener una compañía de cruceros de este tamaño y características?

A primera vista parece que no. Según los datos de InsureMyTrip, la web de comparación de seguros de viajes más grande en Estados Unidos, el gasto medio de los clientes que deciden adquirir un billete en uno de estos barcos se sitúa entorno a los 1.000 euros.

Sin embargo, se calcula que hasta el 75% de los costes totales de mantener un crucero en alta mar por una semana son fijos, mientras que apenas el 25% restantes son variables. Por ejemplo, si a un buque de estas características le costara diez millones de euros semanales navegar durante un período de siete días, si fuera vacío su gasto no bajaría de los 7,5 millones.

Es decir, a las líneas de cruceros les da igual llevar el barco vacío o lleno de gente, pues en términos de costes totales, la diferencia no es muy grande.

Donde si observamos una importante diferencia es en los ingresos. Si antes decíamos que el precio medio de un billete ronda los mil euros, y que el gasto de un crucero por cada cliente se acerca a los 1.400, ¿dónde está el negocio?

La respuesta está en los interiores del buque. En las actividades, comidas, propinas o incluso en las visitas que se realizan cuando el crucero se detiene y atraca en una isla paradisíaca que los pasajeros podrán recorrer.

Se calcula que estos ingresos variables suponen más del 60% del total de los ingresos de las compañías de cruceros. Y ahí es precisamente donde está el negocio. Las líneas de buques más importantes han llegado a adquirir islas enteras para que sus pasajeros puedan disfrutar de unas horas de relax en medio del Caribe pagando un poco más a la compañía.

A más clientes en el buque, más ingresos que aumentan con las actividades internas. Por ello, cada vez se construyen barcos más grandes. En 2008, el crucero más grande podía transportar a 4.000 pasajeros. En 2022, el Wonder of the Seas puede acoger a 7.000.

Así, Carnival, pasó de ganar 3.500 millones de dólares en 2009, a ganar casi 5.500 en 2019.

Esquivando los impuestos

Las tres compañías de cruceros más importantes del mundo son estadounidenses. Pero, ¿navegan las naves de estas gigantescas compañías bajo la bandera de las barras y las estrellas?

No rotundo. Al igual que el caso de MSC, donde la compañía tiene su sede en Suiza, país sin salida al mar, las grandes empresas americanas hacen malabares para aumentar sus beneficios de cualquier forma. Y esa forma es evitar leyes locales, como la que obliga a que el 75% del personal que navega bajo la bandera estadounidense sea también de origen estadounidense. Y por supuesto, está el tema de los impuestos.

Cómo y dónde pagar impuestos es un asunto esencial en todo este embrollo. La importancia es tal, que no es extraño ver a barcos de gran tamaño izando el pabellón de países tan remotos como Liberia, o por qué no, Panamá. Y hay más casos habituales que excepciones.

MSC ni siquiera suele llevar la bandera Suiza. Su barcos ondean banderas de Panamá o Malta, pues los impuestos en estos países son aún más bajos. En el caso de Royal Caribbean, pasa algo parecido.

Por ejemplo, el Liberty of the Seas navega bajo bandera de las Bahamas. Y es que esta clase de truquitos ha salvado a las compañías de cruceros en más de una ocasión.

Por ejemplo, en el año 2003, una explosión en un barco de Norwegian acabó con la muerte de ocho trabajadores. Cuando las familias de los ochos fallecidos (de origen filipino) pidieron que la empresa estadounidense las indemnizara por lo sucedido, se encontraron con el rechazo de la justicia americana. ¿El motivo? El buque no navegaba bajo pabellón estadounidense, por lo que la compañía se cubría las espaldas y los juicios tuvieron que celebrarse en Filipinas, donde la indeminización recibida fue mínima.

En cuanto a números, este sector sigue al alza, con un crecimiento anual del 7% a nivel mundial. Según una encuesta de CLIA (Asociación internacional de líneas de cruceros) el 74% de los cruceristas va a viajar en crucero en los próximos años y el 58% de turistas quiere hacer un crucero en los próximos años. Además, hay casi 30 barcos en construcción hasta 2027 (24 de ellos con propulsión GNL).

 

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