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Economía

¿Qué es el Silicon Valley Bank y por qué es tan preocupante su quiebra?

Por Pablo Poyo

Silicon Valley Bank acaba de protagonizar la mayor caída de un banco estadounidense desde que el Washington Mutual colapsara en 2008, en plena crisis económica.

La quiebra el pasado viernes del Silicon Valley Bank está causando un terremoto financiero por todo el globo. La entidad estadounidense ha sufrido la segunda mayor caída de un banco estadounidense desde la crisis del 2008, y ha recordado a los analistas lo peor de la Gran Recesión.

La caída de la entidad californiana, que ha sido intervenida por los reguladores bancarios americanos, no ha impedido que hoy, lunes, bancos de todo el mundo hayan amanecido tiritando. Los analistas de Goldman Sachs empiezan a augurar que se ha terminado la carrera de los bancos centrales por subir los tipos, uno de los motivos que ha llevado al SVB a la quiebra.

Pero, ¿qué hace tan especial al Silicon Valley Bank?. ¿Puede suponer su quiebra el inicio de una nueva crisis mundial?

El SVB, un banco diferente

Silicon Valley Bank no es un banco al estilo tradicional. Mientras que las entidades bancarias a las que estamos acostumbrados generan ingresos de la demanda y de la comercialización de préstamos personales (asset driven), el SVB es un banco cuyo crecimiento se basa en el aumento de cuentas corrientes y depósitos de efectivo (liability driven). Los activos del banco se convierten así en un pasivo frente a los depositantes.

Durante los últimos años, cuando los tipos de interés estaban más bajos, el SVB ha logrado acceso a grandes inversiones gracias a las startups, sobre todo de empresas tecnológicas recién creadas que necesitan efectivo de forma recurrente. El Silicon Valley Bank se ha convertido en el mayor receptor de todas esas empresas, cuyos depósitos han aumentado de los 60.000 hasta los 200.000 millones de dólares en solo dos años.

El desplome del SVB

Como en los entornos de tipos bajos es más complicado obtener rentabilidad, el SVB decidió invertir en Bonos del Tesoro a largo plazo. Aunque estos valores están respaldados por el gobierno de Estados Unidos, su sensibilidad a los cambios en los tipos de interés es mayor, lo que provoca que en caso de pérdida de valor, las caídas de los precios sean mucho más fuertes.

En principio, si la economía va bien, el banco no debería tener ningún tipo de problema para mantener sus actividades habituales. Pero durante este último año, la inflación galopante ha hecho que muchas entidades estatales como el Banco Central Europeo o la Reserva Federal de los Estados Unidos, se hayan visto obligadas a subir los tipos de forma generalizada.

Y aquí entra en juego precisamente la Reserva Federal, la FED. La última subida incrementó los tipos de interés en 0,25 puntos. El problema es, que previamente la FED ya había permitido cuatro ascensos consecutivos de 0,75 puntos, y otro de 0,5 en diciembre. Un ritmo que tuvo que reducirse, pero que no ha impedido las graves consecuencias de dichas acciones.

Con unas tecnológicas que habían reducido sus depósitos, y que ahora más que nunca necesitaban los fondos, era evidente que el banco no iba a tener las reservas necesarias para hacer frente a la fuga de capital. El SVB procede a deshacer sus inversiones (algunas de las cuáles estaban en pérdidas), mientras los depósitos bancarios iban cayendo desde los 200 hasta los 173 billones de dólares.

Es entonces cuando la entidad propone una ampliación de capital, intentando paliar las graves pérdidas sufridas recientemente. El SVB se había visto obligado a deshacerse de inversiones por valor de unos 21.000 millones de dólares.

Para entonces, los inversores ya han entrado en pánico, y proceden a retirar sus fondos mientras la firma se hunde en bolsa de la noche a la mañana. El viernes, el desplome fue del 68%, y las pérdidas de 1.800 miles de millones de dólares. Ante el riesgo, los inversores no acuden a la ampliación de capital, y la FED decide que ha llegado el momento de cerrar el banco por falta de liquidez e intervenir drásticamente.

Pánico mundial y calma desde los gobiernos

Los bancos han amanecido con pérdidas espectaculares por todo el globo. En Estados Unidos, la más sonada ha sido la del First Republic Bank (-65%), pero también han caído con fuerza el Western Alliance Bancorp (-75%), Zions Bancorporation (-43%) o PacWest (-41%). Lo increíble de la situación es que Bitcoin ha salido muy bien parado, aumentando su valor hasta en un 19%.

En el resto del mundo, la situación ha sido parecida. Credit Suisse se ha desplomado hasta un 15%, y UBS un 6,5%. En nuestro país, las bajadas son también notables. El Ibex 35 se ha dejado un 3%, mientras que los grandes bancos han protagonizado descensos importantes. Sabadell un 11%, Banco Santander un 7,5%, Bankinter un 7,65%, Unicaja un 7,17%, BBVA un 7,39% y CaixaBank otro 6,21%. Pero por el momento, la vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, ha defendido la salud de la banca española, y ha querido «compartir un mensaje de confianza con los mercados», subrayando que «los bancos españoles se encuentran con un marco de supervisión reforzada y con una situación saneada».

En Europa, también caen el francés Crédit Agricole (-14,34 %) y el alemán Commerzbank (-10,2 %). El italiano Unicredit ha perdido un 7,84%. Pero la noticia más curiosa llega desde el Reino Unido, donde HSBC ha comprado la filial británica del Silicon Valley Bank (SVBUK), a cambio de una simbólica libra esterlina. El rescate privado, facilitado por el Gobierno del Reino Unido y el Banco de Inglaterra, y anunciado este lunes, se lleva a cabo sin que los contribuyentes británicos tengan que asumir pago alguno, según ha precisado el ministro británico de Economía, Jeremy Hunt. «Los depósitos estarán protegidos, sin apoyo de los contribuyentes”, ha afirmado Hunt en un mensaje colgado en su cuenta en Twitter.

No ha ocurrido lo mismo en Estados Unidos. El propio presidente, Joe Biden, ha asegurado que «los inversores no serán protegidos», ya que «asumieron un riesgo a sabiendas y, cuando el riesgo no les recompensó, los inversores perdieron su dinero. Así es cómo funciona el capitalismo». En su breve aparición, ha señalado también que los estadounidenses «deben confiar en el sistema financiero, ya que los depósitos están a salvo».

Por el momento, aunque los gobiernos piden calma, el riesgo de contagio es alto. El desplome del similar Signature Bank, donde el 90% de sus depósitos no están asegurados por la Corporación Federal de Garantía de Depósitos (FDIC, según sus siglas en inglés), mantiene expectantes a muchos inversores.

El economista Daniel Lacalle ha asegurado en redes sociales que «el colapso del SVB es un ejemplo muy claro del exceso al que llevan las políticas de masivos estímulos monetarios», mientras que Juan Ramón Rallo ha cargado en Twitter contra «aquellos que en 2020 decían que el Estado podía endeudarse masivamente sin consecuencias y que ahora le echan la culpa al mercado».

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