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Fernando Imbernón (Asisa): “La legislación debe favorecer la colaboración público-privada en Sanidad»

Por María Nogales

“El proceso de concentración hospitalaria ha hecho que los costes asistenciales crezcan muy por encima de las primas” 

De la amplitud del sector asegurador, uno de los principales ramos es el de salud y es uno de los que más retos tiene por delante: el cambio demográfico, los efectos de la pandemia, la concentración hospitalaria o el impacto de la tecnología, entre otros. A pesar de ello, se espera que los seguros de salud sean los que más crezcan en los próximos años. En este contexto, Capital conversa con Fernando Imbernón, director territorial Centro-Norte de Asisa

¿Cómo ha afectado la escalada de precios al sector asegurador?  

Aunque la escalada de precios se ha moderado en los últimos meses, hemos tenido altas tasas de inflación durante más de un año que han provocado un doble efecto en el seguro, especialmente en los ramos no vida. Por un lado, las medidas para frenar la inflación han ralentizado el crecimiento económico, generando incertidumbre y desincentivando la contratación de seguros. Por otro lado, el aumento de precios se ha traducido en un incremento de los costes que asumen las aseguradoras a la hora de garantizar el acceso de sus asegurados a las coberturas contratadas.  

En el caso del seguro de salud, este efecto de la inflación se une a otros factores, como el cambio demográfico, los efectos de la pandemia, el impacto de las nuevas tecnologías de diagnóstico y tratamiento o la concentración hospitalaria, que empujan los costes al alza. A partir de esta realidad, es inevitable trasladar a las primas al menos una parte de esos nuevos costes y acercar progresivamente los precios de nuestros productos a los costes de la prestación para seguir garantizando la calidad asistencial. 

¿Y a su compañía? ¿Han visto los asegurados un aumento de precios en sus primas? 

El incremento de los costes afecta a todas las compañías. En el caso de Asisa, que concentra su negocio en el ramo de salud, el coste tecnológico y el provocado por el envejecimiento de la población y la cronicidad de la enfermedad que lleva aparejado, afectan notablemente a nuestra rentabilidad, sin olvidarnos de los costes derivados de la Covid-19 y sus efectos posteriores.  

 “Que se mantenga la situación de subida de tipos es una amenaza a medio y largo plazo” 

Igualmente, el proceso de concentración hospitalaria ha hecho que los costes asistenciales crezcan muy por encima de lo que se han incrementado las primas. Un tercer factor, muy relevante para nuestra compañía, es la práctica congelación de las primas correspondientes al mutualismo administrativo, que este año se han incrementado apenas un 0,75%, muy por debajo del aumento de la inflación y del incremento medio de las primas de los asegurados privados, que se sitúa por encima del 7%. 

Para hacer frente a este escenario de incremento de costes, Asisa dispone de una red propia muy amplia, lo que nos ayuda a controlar el incremento de costes y minimizar el impacto tanto en el incremento de la prima a nuestros asegurados, como en nuestra rentabilidad. Por otro lado, estamos impulsando un proceso de transformación que afecta a todos los ámbitos de nuestra actividad y que nos permite ser mucho más eficientes en la gestión de los recursos, la atención a los asegurados y la fidelización de nuestros clientes. 

Tras las últimas elecciones, la Ley de Equidad que buscaba blindar la sanidad pública parece haber quedado en el aire. ¿Qué esperan que ocurra con este proyecto de ley? ¿consideran esta ley como una amenaza para la colaboración pública-privada? 

Asisa siempre ha defendido la necesidad de contar con un sistema público de salud fuerte, bien financiado, universal y capaz de atender las necesidades de salud de los ciudadanos. A la vez, entendemos que ese sistema público es compatible con un sistema privado que garantiza la libre elección de los pacientes y un alto nivel asistencial con amplias coberturas y una red de alta calidad.  

Esta es la realidad de nuestro sistema sanitario, en el que conviven una sanidad pública y una privada que pueden colaborar para optimizar el uso de unos recursos que son limitados y para garantizar a los ciudadanos la mejor asistencia posible en el menor tiempo posible. Por lo tanto, entendemos que cualquier legislación debe tener en cuenta esta realidad y favorecer una plena colaboración público-privada en beneficio de los ciudadanos.  

La Ley de Equidad debe avanzar en este camino y considerar la sanidad privada como una aliada para blindar nuestro sistema sanitario en su conjunto y fortalecer su papel como piedra angular de nuestro Estado del Bienestar. 

¿Cómo afectaría a la sanidad privada que esta normativa saliera adelante? 

Limitar la colaboración público-privada es un error que afecta sobre todo a los ciudadanos. Un ejemplo paradigmático son las listas de espera: no tiene sentido demorar los tiempos para un diagnóstico o un tratamiento en la sanidad pública cuando la privada tiene capacidad para atender a una parte de los pacientes y acelerar la atención. 

Y tiene menos sentido cuando los ciudadanos confían en la calidad de la sanidad privada. Más de un 25% de la población española tiene contratado un seguro de salud y lo utiliza de manera habitual. La calidad de la atención y los resultados en salud deben ser la gran preocupación de los gestores sanitarios, más allá de si quien ejecuta la prestación es un centro público o privado. 

¿Hacia dónde debe evolucionar la sanidad española? 

En la próxima década, tenemos que reconfigurar nuestro sistema sanitario para hacerlo más integrado y sostenible. La pandemia ha puesto de manifiesto las debilidades de nuestro sistema actual, tanto público como privado y ha demostrado la importancia de la colaboración entre ambos sectores para atender a los ciudadanos.  

Las aseguradoras creemos que debemos apostar por trabajar con las Administraciones en busca de fórmulas que nos permitan ser más eficientes en el uso de los recursos disponibles. En este sentido, el ‘modelo Muface’ es el mejor ejemplo: garantiza a los funcionarios la libre elección de proveedor médico, público o privado, y la misma cobertura en ambos casos, con la única diferencia de que la provisión privada es un 40% más barata. Y el 84% de los funcionarios elige la sanidad privada. Nosotros entendemos que este modelo se puede y se debe extender de manera progresiva. 

Por otro lado, el sector privado, impulsado sobre todo por las aseguradoras, es decisivo para la introducción de nuevas tecnologías como el análisis de datos, la Inteligencia Artificial (IA), la medicina de precisión o la telemedicina. Trabajando conjuntamente, esos avances se pueden y deben compartir con el sector público, porque mejoran la eficiencia del sistema y, sobre todo, la calidad de la asistencia que reciben los ciudadanos. 

Un tercer ámbito en el que podemos trabajar juntos es en el desarrollo conjunto de la cartera de prestación de servicios: en una sociedad cada vez más envejecida, con recursos públicos y privados limitados y con una revolución tecnológica que multiplica los costes, no tiene sentido mantener dos sistemas sanitarios que se desarrollan en paralelo sin apenas interconexión. Es evidente que debemos avanzar en la complementariedad entre ambos sistemas, estableciendo sinergias que nos permitan ser más eficaces y eficientes en conjunto, aprovechar las fortalezas y reducir las debilidades de cada modelo y mejorar la calidad asistencial. 

“La Ley de Equidad debe considerar la sanidad privada como una aliada para blindar nuestro sistema sanitario y fortalecer su papel como piedra angular del Estado del Bienestar” 

Dada la situación de saturación que existe en la sanidad pública. ¿Han notado un aumento en el interés por parte de los usuarios a la hora de contratar un seguro de salud? 

El incremento de las listas de espera puede llevar a algunas familias a contratar un seguro, pero la realidad es que, en la mayoría de los casos, el crecimiento del seguro de salud no está vinculado directamente con la situación de la sanidad pública. De hecho, por ejemplo, Madrid es una de las comunidades autónomas con mayor penetración del seguro de salud y, a la vez, es la región con menor tiempo de espera para operarse en la sanidad pública. 

Si analizamos los datos con perspectiva, veremos que el seguro de salud crece en España desde mediados de los años 90. Esto se debe fundamentalmente a que el seguro de salud es la principal puerta de entrada a la sanidad privada, que tiene una alta calidad y está muy bien valorada por sus usuarios. 

Además, el seguro de salud es un producto que los asegurados utilizan de manera recurrente, lo que le otorga una fortísima sensación de servicio entre sus clientes. Esta sensación es el resultado de que los asegurados generan relaciones de confianza con los médicos y los centros donde son atendidos. 

Otro elemento que explica el crecimiento del seguro de salud en los últimos años es el incremento del número de empresas que lo incluyen en sus planes de retribución flexible. El seguro de salud es, de hecho, uno de los beneficios sociales más valorados entre los empleados, por lo que es una herramienta de atracción y retención de talento que, además, tiene ventajas fiscales para las empresas que lo contratan. 

¿Qué previsiones esperan para este 2023? 

Asisa tiene como gran objetivo para 2023 seguir creciendo y diversificando su actividad para ser cada vez más competitivos en un mercado que es cada día más complejo. En los primeros seis meses del año hemos cumplido ambos objetivos y hemos crecido en torno a un 4% de media. En el ramo de vida, fundamental en nuestra apuesta multirramo, hemos crecido más de un 15%.  

Por lo tanto, somos moderadamente optimistas y esperamos mantener este ritmo de crecimiento en la segunda mitad del año. Para ello, seguiremos impulsando nuestros planes de transformación comercial, ampliando nuestra red comercial y asistencial y mejorando nuestros productos. 

¿Cómo le ha afectado a Asisa que hayan aumentado los tipos de interés? 

La actividad de Asisa se centra en los seguros personales y en vida sólo ofrecemos seguros de vida riesgo, que todavía representan una parte muy pequeña de nuestro volumen de primas, por lo que el impacto de la subida de tipos es muy limitado. Al contrario que otras aseguradoras que ofrecen seguros de ahorro y que tienen en la subida de tipos una oportunidad, para Asisa es una amenaza si esta situación se mantiene a medio y largo plazo y afecta al poder adquisitivo de las familias. 

El seguro de salud convive en nuestro país con un sistema sanitario público y universal y el incremento de gastos como las hipotecas podría ralentizar el crecimiento de nuestro sector o incluso obligar a un segmento de nuestros clientes a recortar sus gastos, incluido el seguro de salud. 

¿Qué retos tiene por delante Asisa? ¿Y amenazas? 

El principal reto para Asisa es crecer y mejorar su rentabilidad. Para ello, estamos impulsando una estrategia de transformación comercial que nos debe permitir llegar a nuevos segmentos de clientes, seguir creciendo en salud y dental y avanzar más rápido en el resto de los ramos en los que tenemos presencia (vida, accidentes, decesos, mascotas y asistencia en viajes). Para desplegar esta estrategia, estamos fortaleciendo nuestra red de ventas, potenciando los canales digitales y desarrollando nuestra relación con agentes, corredores y otros mediadores.  

“Nuestra red asistencial propia es esencial para afrontar las consecuencias de la concentración hospitalaria” 

Un segundo reto es el de fortalecer la relación con nuestros clientes. Para ello, estamos desarrollando una cartera de productos flexible, que se adapta a las necesidades de cada asegurado y que ofrece una cobertura completa en diferentes ámbitos para las familias y las empresas. A la vez, hemos simplificado los trámites, singularmente las autorizaciones, con el objetivo de ser más ágiles en la gestión y ofrecer una respuesta más rápida y precisa a los asegurados.  

Este proceso de transformación se apoya en la innovación y el desarrollo tecnológico. Para ello, desarrollamos una estrategia de digitalización que tiene como objetivo redefinir todos nuestros procesos para hacerlos más eficientes y atender con eficacia las demandas de los asegurados.  

El último gran reto es seguir desarrollando nuestro dispositivo asistencial propio, liderado por el Grupo Hospitalario HLA y que, además de diferenciarnos de nuestra competencia, nos permite garantizar una asistencia de alta calidad y crear sinergias para ser más eficientes y poder ofrecer soluciones a la medida de las demandas de nuestros asegurados. 

Nuestra red asistencial propia es esencial para afrontar las consecuencias de la concentración hospitalaria. Supone una oportunidad para las aseguradoras y, a la vez, altera la configuración del seguro de salud y provoca un fuerte incremento de los costes. Este escenario se complica además con la entrada de nuevos actores, tanto aseguradoras que ven el seguro de salud como una oportunidad, como las compañías tecnológicas que ofrecen servicios de salud complementarios que en ocasiones colisionan con el seguro. Esta nueva competencia empuja los precios a la baja en un sector con escasa rentabilidad. 

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