El presidente y consejero delegado de Kroger, Rodney McMullen, ha presentado su dimisión tras una investigación interna que ha determinado una conducta personal que contraviene la política de ética empresarial de la cadena estadounidense. Kroger, que se posiciona como el segundo mayor grupo de distribución de alimentos en Estados Unidos, ha hecho oficial la renuncia de McMullen en un comunicado emitido el pasado lunes.
Investigación sobre conducta personal
El directorio de Kroger reveló que, el 21 de febrero, se enteró de la conducta personal de McMullen, lo que llevó a la decisión inmediata de contratar a un asesor independiente para llevar a cabo una investigación. A pesar de la seriedad de la situación, la empresa ha aclarado que la conducta en cuestión no afecta el desempeño financiero, las operaciones ni los informes de la compañía, y que no involucra a ningún otro asociado de Kroger.
Con la renuncia de McMullen, quien ha ocupado la dirección desde 2014, el consejo de administración ha designado a Ronald Sargent como presidente del directorio y consejero delegado interino. Asimismo, se ha creado un comité de búsqueda y se ha contratado a una firma de renombre nacional para facilitar la selección del próximo consejero delegado de la compañía.
Es interesante señalar que la salida de McMullen se produce en un contexto complicado para la empresa, un año después de que la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos bloquease la adquisición de Albertsons Companies por parte de Kroger, una operación valorada en 24.600 millones de dólares. Este fracaso en la fusión propició una controversia entre ambas empresas, en la que intercambiaron acusaciones sobre presuntos incumplimientos del acuerdo.
La salida de McMullen refleja la importancia de mantener altos estándares éticos dentro de las organizaciones