Empresas

El negocio de emitir sellos de calidad: las empresas que cobran por certificar que otras cumplen las reglas

El crecimiento de este mercado responde a varios factores como la globalización, la ciberseguridad y la sostenibilidad

Por Alberto Mesas

Hace apenas unas décadas, muchas empresas podían operar sin prestar demasiada atención a las certificaciones. Hoy, para acceder a determinados mercados, participar en concursos públicos, exportar o formar parte de la cadena de suministro de una gran multinacional, contar con determinados sellos de calidad se ha convertido, en muchos casos, en un requisito imprescindible. Esta transformación ha impulsado un mercado global formado por entidades certificadoras, organismos de acreditación y empresas de auditoría que desempeñan un papel cada vez más relevante en la actividad empresarial.

Las certificaciones no son todas iguales. Algunas responden a normas internacionales elaboradas por la Organización Internacional de Normalización (ISO), mientras que otras están vinculadas a requisitos legales o sectoriales. Entre las más extendidas figuran la ISO 9001, centrada en los sistemas de gestión de la calidad; la ISO 14001, sobre gestión ambiental; la ISO 45001, relativa a la seguridad y salud en el trabajo; o la ISO/IEC 27001, especializada en gestión de la seguridad de la información.

Aunque estas siglas aparecen en multitud de certificados, ISO desarrolla las normas técnicas pero no concede las certificaciones. Estas son emitidas por entidades certificadoras independientes, que verifican mediante auditorías si una empresa cumple los requisitos establecidos. A su vez, estas entidades son supervisadas por organismos nacionales de acreditación. En España esa función corresponde a la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), mientras que en el ámbito internacional existe una red coordinada por el International Accreditation Forum (IAF).

El crecimiento de este mercado responde a varios factores. La globalización ha hecho que grandes empresas exijan a sus proveedores cumplir estándares comunes independientemente del país en el que operen. Una empresa española que quiera suministrar componentes a un fabricante alemán o japonés puede encontrarse con que determinadas certificaciones son una condición indispensable para iniciar la relación comercial.

La ciberseguridad es uno de los ámbitos donde esta tendencia resulta más evidente. El incremento de los ataques informáticos y la entrada en vigor de nuevas regulaciones europeas han impulsado la demanda de certificaciones relacionadas con la protección de la información. La ISO/IEC 27001 se ha convertido en una de las referencias internacionales para demostrar que una organización dispone de un sistema de gestión de seguridad de la información auditado por terceros.

También crecen con fuerza las certificaciones vinculadas a la sostenibilidad. La Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) y otras iniciativas de la Unión Europea están aumentando las exigencias de transparencia para miles de empresas. Aunque la normativa no obliga con carácter general a disponer de una certificación ESG específica, sí está impulsando la demanda de auditorías, verificaciones y servicios independientes que permitan acreditar información medioambiental, social y de gobernanza.

Detrás de este mercado operan algunas de las mayores empresas del sector. Grupos como SGS, Bureau Veritas, Intertek, TÜV Rheinland, TÜV SÜD o DNV desarrollan actividades de inspección, ensayos, certificación y verificación en decenas de países y para sectores muy diversos, desde la industria alimentaria hasta la construcción, la energía o la automoción. Según sus informes anuales, buena parte de su crecimiento procede precisamente del aumento de las exigencias regulatorias y de calidad en las cadenas internacionales de suministro.

España también participa de esta evolución. Además de ENAC como organismo nacional de acreditación, existen numerosas entidades certificadoras acreditadas que trabajan con empresas de todos los tamaños. Según datos de ISO Survey, España figura desde hace años entre los países europeos con mayor número de certificados ISO 9001 e ISO 14001, reflejo del amplio grado de implantación de estos estándares en el tejido empresarial.

No obstante, disponer de una certificación no garantiza por sí misma la calidad de un producto o servicio. Lo que certifica es que la organización sigue un sistema de gestión conforme a una norma determinada y que dicho sistema ha sido evaluado por una entidad independiente. Su valor reside en ofrecer confianza a clientes, proveedores, administraciones e inversores mediante criterios reconocidos internacionalmente.

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