Repsol ha iniciado la jornada bursátil con una caída superior al 2,6%, situándose en 12,13 euros por acción a las 9:05 horas. Esta bajada se produce después de que la Administración de Donald Trump revocara los permisos que permitían a varias empresas, incluida Repsol, exportar crudo desde Venezuela.
La decisión de EE.UU. y su impacto en Repsol
El Gobierno de Estados Unidos ha notificado a Repsol la revocación de la licencia que le permitía operar en Venezuela sin ser afectada por las sanciones impuestas a PDVSA. Esta medida también afecta a otras compañías como la francesa Maurel et Prom y la estadounidense Global Oil Terminals. Las empresas afectadas deberán cesar sus operaciones en el país latinoamericano antes del 27 de mayo.
Los permisos en cuestión fueron otorgados por el Departamento del Tesoro estadounidense bajo licencias específicas para facilitar el comercio de petróleo con Venezuela sin violar las sanciones internacionales. La retirada de estas autorizaciones genera incertidumbre sobre el futuro de las operaciones de Repsol en la región.
La presencia de Repsol en Venezuela y sus riesgos
Repsol mantiene una relación contractual con PDVSA a través de la empresa mixta Petroquiriquire, en la que posee un 40% de participación. Esta sociedad gestiona la explotación de campos petroleros como Mene Grande, Barúa Motatán y Quiriquire. Además, Venezuela ha sido un socio clave para la compañía, llegando a duplicar el envío de petróleo a España en 2024.
Sin embargo, la exposición de Repsol en Venezuela supone un alto riesgo geopolítico. En 2024, la compañía registró una exposición patrimonial de 467 millones de euros, incluyendo inversiones en proyectos como Cardón IV y cuentas por cobrar a PDVSA. A finales de 2024, la deuda pendiente de Venezuela con Repsol ascendía a 634 millones de dólares, gestionada principalmente mediante acuerdos de pago en especie.
Consecuencias para Repsol y el mercado energético
La revocación de estas licencias pone en peligro la capacidad de Repsol para recuperar su deuda con Venezuela, ya que los pagos se realizaban mediante entregas de crudo, un mecanismo aprobado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE.UU. Si estas restricciones se mantienen, la empresa podría enfrentar dificultades financieras adicionales y una mayor volatilidad en sus operaciones.
El mercado seguirá de cerca la evolución de esta situación y el impacto que pueda tener en la cotización de Repsol, así como en el suministro de petróleo venezolano a España. Mientras tanto, la compañía deberá evaluar nuevas estrategias para mitigar los efectos de esta decisión y asegurar la continuidad de sus operaciones en otros mercados.