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Opinión

Carolina Hernández

Más charlas y menos mails para gestionar los equipos actuales

En nuestro mundo actual, la comunicación digital es omnipresente. Disponemos de multitud de canales de comunicación digital y, entre ellos, el correo electrónico es uno de los pilares de la comunicación empresarial. Sin embargo, en la gestión de los equipos actuales, la excesiva dependencia de los correos electrónicos y otros canales digitales puede ser contraproducente. Hacer una reflexión al respecto de nuestras prácticas de comunicación y reconocer el valor de las conversaciones directas puede fomentar equipos más eficientes y cohesionados.

El correo electrónico permite la rápida transmisión de la información, la coordinación de los proyectos y la documentación de las conversaciones. Sin embargo, su eficacia se ha visto comprometida en entornos de trabajo modernos en los que la velocidad y la interacción humana son cruciales.

Las bandejas de entrada abrumadas por avalanchas diarias de correos electrónicos pueden convertirse en un obstáculo para la productividad. Los colaboradores pasan incontables horas cada día gestionando sus correos electrónicos, lo que puede resultar una pérdida de tiempo y puede contribuir a una disminución de la atención en tareas críticas.

Seguro que cada lector puede identificar esas cadenas interminables de correos que se contestan y ‘recontestan’, perdiendo el foco sobre el mensaje original y que, con mucha habitualidad, llegan a personas sólo por el hecho de ‘estar informados’ sin que tengan un interés sólido para la mayoría de ellas. Además, la comunicación a través del correo electrónico carece ya de la inmediatez que las organizaciones necesitan y de la riqueza que dan las interacciones cara a cara, lo que puede desembocar en malentendidos y en una falta de conexión entre los miembros del equipo.

En contraposición al correo electrónico u otros canales digitales, las conversaciones directas fomentan una comunicación más clara, eficiente y significativa entre los miembros del equipo. La posibilidad de discutir ideas, resolver problemas y compartir feedback en tiempo real tiene un valor fundamental para impulsar la colaboración y la creatividad.

Las conversaciones directas también fomentan un sentido de pertenencia y compromiso dentro del equipo. Al interactuar cara a cara, los colaboradores pueden establecer relaciones más sólidas y saludables, así como desarrollar una comprensión más profunda de los desafíos y objetivos del equipo, además de sentirse más valorados y escuchados por sus colegas y responsables.

"La comunicación a través del correo electrónico carece ya de la inmediatez que las organizaciones necesitan y de la riqueza que dan las interacciones cara a cara"

Para integrar efectivamente las charlas en la gestión de equipos, es fundamental adoptar un enfoque proactivo hacia la comunicación. Esto implica fomentar un entorno donde las conversaciones directas sean valoradas y alentadas y donde los colaboradores sientan comodidad y confianza para compartir sus ideas y preocupaciones.

Las reuniones regulares y acotadas en tiempo con la utilización de metodologías Agile se convierten en una plataforma para discutir el progreso de los proyectos y permiten abordar cualquier problema emergente o alinear objetivos y expectativas. Para que todo lo anterior se produzca de manera fluida y natural, es importante fomentar una cultura de comunicación abierta y transparente en la que los colaboradores se sientan libres de acercarse a sus colegas y responsables para discutir cualquier tema que afecte al equipo o a la organización.

Y cuando esta cultura está integrada en la organización, determinados canales digitales pueden complementar estas dinámicas conversacionales, resultando de gran utilidad para resolver problemas urgentes, coordinar tareas o generar una reunión presencial. En la gestión de los equipos en la actualidad es crucial reconocer el valor de las conversaciones directas como medio para impulsar la colaboración, la cohesión y la eficiencia.

Aunque el correo electrónico seguirá siendo una herramienta importante en el entorno empresarial, su uso debería complementarse con charlas regulares y oportunidades de interacción cara a cara. El mix entre correo electrónico, conversaciones y otros canales digitales, alineado con la cultura de comunicación de la organización, fortalecerá las relaciones entre las personas y aumentará su productividad y su motivación y en un mundo cada vez más digitalizado.

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