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Opinión

Por Enrique Quemada

El necesario relevo empresarial 

“Si el empresario ve que sus familiares no son idóneos para continuar el negocio debe ser proactivo para buscar comprador” 

El drama de nuestra pirámide poblacional también afecta a los empresarios. Aumentan los propietarios que crearon sus empresas en los años 80 y 90 que están entrando en zona de jubilación, o llevan años queriendo jubilarse sin lograrlo.  

La elevada edad de muchos de ellos supone un reto para la gestión e innovación dentro de sus compañías, ralentizando así el crecimiento al compás de la menguante energía del líder. 

No todos los empresarios tienen sucesión en su entorno familiar. Cada vez son más los que encuentran que sus hijos no quieren ese trabajo, o son propietarios prevén futuros conflictos en la familia y prefieren preservar la armonía familiar.  

Otras veces son sus hijos o su esposa quienes tienen conflictos con otros socios o el equipo directivo y el empresario, ya mayor, anticipa una explosión cuando él falte. 

Son muchos los dueños de empresas que dilatan la sucesión hasta que es demasiado tarde y se encuentran con que tienen que malvender sus compañías porque la decisión coincide con un periodo de crisis económica y en esas fases los precios son mucho más bajos, sumando, además, la escasez de compradores. 

Como en todo en la vida, la preparación es el 99% del éxito. El empresario tiene que saber preparar su jubilación, y si ve que sus familiares no son idóneos para continuar el negocio, debe ser proactivo en la búsqueda de un comprador.  

Generalmente, la venta de una empresa puede durar uno, dos o incluso más años si le obligan a permanecer un periodo de tiempo para realizar un traspaso ordenado. Por ello, mi recomendación para el empresario es que a los 60 años empiece a planificar la salida si desea jubilarse a los 65 años. 

Un claro error es esperar que un comprador aparezca. No suele suceder y, cuando sucede, es muy raro que sea el más adecuado. Habitualmente es un buscador de chollos y será un negociador agresivo ya que sabe que, al no existir un proceso organizado, él es la única alternativa para el propietario. 

En muchas ocasiones el empresario tiene al comprador dentro de casa, en los propios directivos. Bien asesorado puede encontrar el capital suficiente para que estos le compren su empresa y tomen las riendas. 

Otros posibles compradores son los fondos de capital riesgo, pero estos solo adquieren empresas con beneficio operativo (EBITDA) superior a tres millones de euros. 

Para empresas con beneficio operativo inferiores a tres millones ha proliferado una figura que está teniendo un gran éxito: los Search Funds. Se trata de profesionales con diez años de experiencia y formación excelente (normalmente MBA de prestigio), muy motivados, que reúnen capital de varios family offices para buscar una empresa muy rentable pero cuyo propietario esté en edad de retiro. Estos profesionales tienen la ventaja de que mantienen al equipo, continúan el legado, mantienen la marca y ayudan a la empresa a crecer en tamaño, prestigio e internacionalización. 

Actualmente hay ya en España más de 50 Search Funds que, operando bajo este formato, buscan tomar el relevo de empresarios que se quieren jubilar vendiendo a un precio razonable y, a la vez, pudiendo dejar su empresa en manos de magníficos profesionales con energía para llevar su compañía a la siguiente dimensión. 

Si lo que busca el empresario es maximizar el precio de venta de una empresa, lo recomendable es que contrate asesores capaces de localizar, generalmente fuera de España, aquellos grupos multinacionales con mayor capacidad económica y encaje estratégico con la compañía, y los ponga a competir. Al recibir cuatro o cinco ofertas se consigue que el precio final resulte mucho más elevado. 

Visto todo lo que he detallado, igual que los futbolistas, los empresarios tiene que saber cuándo retirarse. La diferencia es que la retirada para el empresario no es inmediata, tiene que planificarla. Un proceso de venta profesional lleva tiempo y no hay nada más importante en la vida profesional de una empresa que su venta. 

Al igual que dice San Pablo en su carta a Timoteo: «He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe», es crucial que el empresario prepare su retirada para culminar con excelencia la entrega del testigo de su empresa. Tendrá la satisfacción del deber cumplido y de haber puesto la guinda a un proceso de creación de valor que se culmina en una magnífica operación. 

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