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Revista Capital

¿Por qué el aceite de oliva está tan caro? 

Por Pablo Poyo

El aceite de oliva virgen extra ha visto incrementado su precio en casi un 90% en los últimos dos años 

El aceite de oliva se está convirtiendo en un producto prohibitivo para la ciudadanía española. A pesar de que España es el mayor productor y el mayor exportador del planeta, los precios no paran de subir, y, lo que es peor, la situación no parece que vaya a cambiar por el momento. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? 

Las malas cosechas 

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha elaborado un informe en el que identifica las malas cosechas como uno de los principales motivos de la subida de los precios las malas cosechas de la última campaña, que han hecho que la producción se reduzca hasta en un 50%. Pero lo cierto es que en los lineales de los supermercados se está vendiendo aceite que es de la cosecha anterior, que fue normal, y se vendió en los mercados mayoristas a un precio mucho más asequible, por lo que, según la OCU, "no hay justificación para ese incremento de precios". 

El aceite de oliva virgen extra arrancó la campaña con unos precios un 26,13% más altos, y ahora está un 47,6% más caro en comparación con la misma semana del año anterior. Si se toma la media de las últimas dos campañas, los precios han crecido un 85,7%, según los datos de abril del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 

Se estima que la campaña de este 2023 cierre con una producción de unas 680.000 toneladas, lo que supone un 45,5% menos que en la temporada anterior, cuando se recogieron 1.492.000 toneladas de aceituna. Este frenazo en la producción ha influido de forma directa en un aumento de precios, impactado además por la crisis de los costes energéticos (que ha encarecido a su vez los costes en producción, elaboración y envasado) así como la guerra de Ucrania o el propio aumento del IPC. 

El aceite no es el único producto que ha visto incrementado su precio sobremanera. Otros ejemplos son el azúcar (44,9%), la leche (19,7%), las patatas (19,3%), la carne de porcino (15,7%), los aceites y las grasas (15,4%), el agua mineral, los refrescos y los zumos (13,7%) y los cereales y sus derivados (13,4%).  

Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la cosecha de este año es una de las peores que se recuerdan. Se han producido 663.000 toneladas, un 55,7% menos. Los propios productores reconocieron a principios de año, a través de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), que ha sido la cosecha más baja en lo que va de siglo XXI. 

Por eso, todos los actores se encomiendan a las lluvias que llegaron durante el mes de septiembre para mantener o, al menos, conseguir elevar levemente esa cifra hasta las 800.000 toneladas, según expresan los más optimistas.  

A pesar del batacazo, los volúmenes superan en mucho a los del tradicional segundo productor, Italia (241.000 toneladas). Por todo ello, apuntan desde la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, la producción en la UE bajará de los tres millones de toneladas (2,5) por primera vez en los últimos seis años. 

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recoge unos costes inauditos para la semana 35 de campaña (del 28 de agosto al 3 de septiembre): hasta 818,56 euros por 100 kilos de aceite de oliva virgen extra (AOVE), 751,28 para el virgen (AOV), 714,21 para el lampante (AOL) y 718,66 para el refinado (AOR).  

A pesar de todo, España prevé ventas a mercados internacionales por un total de 700.000 toneladas, seguida de Italia (330.000). Si bien el auge de los precios ha provocado una caída del 50% a nivel mundial de las exportaciones, Estados Unidos es donde menos se resienten, con una reducción del 25%. 

Las pequeñas empresas y las cooperativas venden parte de su producción a países como Japón, Corea del Sur o China, que pagan precios más altos

Debido a que las ventas de aceite de oliva han caído hasta un 25% en España desde abril, las pequeñas empresas y las cooperativas están obligadas a buscar el beneficio fuera de nuestro país. De hecho, se calcula que muchas de estas pymes ingresan hasta siete de cada diez euros por venta gracias a las exportaciones a países como Japón, Corea del Sur, Taiwán o China. 

Esta búsqueda de mejores márgenes de beneficio se debe al aumento del coste de la vida que está experimentando nuestro país desde hace un año. En especial, de los costes de energía. 

Lo que es evidente es que, en última instancia, son los consumidores locales los que acaban ‘pagando el pato’ ante una situación que tiene difícil solución. El aumento de los precios continúa imparable, aunque ahora lo hace a menor velocidad. 

La comercialización del aceite 

Para José Antonio Latre Ballarín, socio de EY-Parthenon, “los precios de diez euros que vemos ahora en España son los habituales en Italia”. Ballarín cree que “en España nos pasan dos cosas: vendemos mucho granel y exportamos. Está claro que hay un término medio entre los tres euros por litro que hemos visto en algunos momentos a los 10 euros que estamos viendo ahora”. 

"Hay que tener en cuenta que en España es un producto muy básico de la dieta mediterránea, pero es una parte ínfima del mercado en comparación con el aceite de palma, el girasol, soja, colza... Es muy mediterráneo, aunque en países como Estados Unidos su venta ha comenzado a crecer en las últimas décadas", señala Ballarín.  

El proceso de producción de aceite en nuestro país sigue unos pasos muy concretos. Los olivares de Jaén son los más “fértiles”, siendo esta provincia la responsable de producir aproximadamente el 37% del total del aceite de oliva español. 

De hecho, el 80% de todo el aceite de oliva de nuestro país se produce en Andalucía, seguida de Castilla-La Mancha (8%) y Extremadura (4%), según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.  

España es líder mundial en superficie, producción, y comercio exterior gracias a la tradición olivarera de nuestro país y a una industria tecnológicamente avanzada y profesional capaz de obtener aceites de gran calidad. La producción española de aceite de oliva supone el 70% de la producción de la UE y el 45% de la mundial. 

El sector no solo tiene una indiscutible importancia económica, sino que también tiene una gran repercusión social, ambiental y territorial. Más de 350.000 agricultores se dedican al cultivo del olivar, el sector mantiene unos 15.000 empleos en la industria y genera más de 32 millones de jornales por campaña.  

El olivar abarca 2,75 millones de hectáreas, de las cuales 2,55 millones de hectáreas pertenecen a olivar de almazara (93% del total de olivar). El cultivo está presente en 15 de las 17 comunidades autónomas, con unadistribución centro-sur y este de la península. Andalucía es la mayor región productora, con 1,67 millones de hectáreas que se concentran especialmente en Jaén, con su tan característico ‘mar de olivos’. 

Tras la producción, las almazaras -normalmente cooperativas- tienen dos opciones: o bien venden a granel, o bien a una industria envasadora. Esta industria envasadora sería en última instancia la responsable de hacer llegar a los supermercados el aceite que consumimos en nuestros hogares. 

“En Reino Unido compran para toda la campaña un precio cerrado. Venden un producto que compraron hace seis meses. Sin embargo, en los lineales en España, el producto rota mucho. Suben los precios en origen y hay poco valor añadido”, afirma Ballarín. 

“No es una especulación, pero un gran envasador italiano tiene que asegurar su suministro. Si compra 5.000 toneladas, las tiene que tener. Llama a las cooperativas españolas y hace que suban los precios en origen”. 

Además de las malas cosechas y de la necesidad de exportar al extranjero, España se enfrenta ahora a un problema habitual pero que esta vez, está adquiriendo un grado de consideración más importante: la falta de jornaleros. 

Ante las dificultades para cubrir la recolección, en el sector ha sorprendido la propuesta del PP de Jaén, que ha reclamado la eliminación del mínimo de peonadas necesarias para cobrar el subsidio agrario en las zonas más afectadas por la sequía. En los últimos años, se ha rebajado en varias ocasiones el mínimo de días de trabajo exigido por el Estado para cobrar esta ayuda, el antiguo PER, del que se benefician los trabajadores eventuales del campo andaluz y extremeño que no alcanzan los ingresos suficientes. Primero se bajó a 35, luego a 20 y finalmente a 10. 

“Los precios de diez euros que vemos ahora en España son los habituales en Italia” 

JOSÉ ANTONIO LATRE (EY-PARTHENON)

Tanto los agricultores como los sindicatos han mostrado su rechazo frontal a la propuesta. Desde Asaja, consideran que tendría efectos en la búsqueda de empleo, desincentivando aún más la contratación. Además, recuerdan que hay varias provincias andaluzas sin posibilidad de traer contingentes de trabajadores extranjeros para la temporada, porque existentes demasiados demandantes de empleo agrario registrados en el paro. 

En Jaén, una de las provincias más afectadas, la diputación provincial ha puesto en marcha un plan extraordinario de Empleo de más de 10 millones de euros para cubrir la merma de jornales en el campo y que los trabajadores de las zonas más afectadas puedan llegar al mínimo para acceder al subsidio. Además, la Junta de Andalucía ha pedido reasignar fondos europeos para destinarlos al sector del olivar, que se ha quedado fuera de las ayudas por la sequía y acumula pérdidas de entre el 60% y el 70% de la producción, según datos de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG). 

¿Especulación en el sector? 

Asociaciones como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) o la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) han denunciado públicamente el lucro alrededor de la escalada de los precios del aceite, ya que el disponible ahora en los supermercados fue adquirido a los productores a unos precios mucho más bajos. Por eso piden a las administraciones poner en marcha mecanismos de regulación y la creación de observatorios de costes de producción y márgenes comerciales para los próximos años. 

Según los datos del informe, los envasadores adquirirían el aceite de los productores a 5,25 euros, mientras que en los supermercados llega a venderse a 12. Esto supondría un incremento de más del 200% del precio de origen que se le pagó al productor.  

En su denuncia, la OCU también señala que el precio del aceite de oliva en España supera "por mucho" al de nuestros países vecinos. En un análisis, revelan que el precio medio de marca blanca en España es un 6% más caro que en Italia, un 16% más que en Francia y un 27% más que en Portugal. 

La ‘marca blanca’ en España es un 6% más cara que en Italia, un 16% más que en Francia y un 27% más que en Portugal, según la OCU 

Estando en el punto de mira, Anierac (Asociación de Envasadores y Refinadores) y Asoliva (patronal exportadora), señalan que están cumpliendo con la Ley de la Cadena, por la que los precios de venta nunca sean inferiores a los de adquisición a los olivareros. Y defienden que el sector envasador ha reducido también sus márgenes cuando "los agricultores han visto subir el coste de la mano de obra, los seguros, los fertilizantes y abonos, la maquinaria y el carburante, entre otros". 

La organización advierte del efecto que estas fuertes subidas tienen para los consumidores, y que va a tener como consecuencia una reducción de consumo de aceite de oliva que se verá sustituido por otros aceites y verá un desplazamiento del consumo desde los aceites de más calidad y más caros a los de menos y que resulten más baratos. 

Ante esta situación, la OCU pide al Ministerio de Agricultura que aumente el control de la cadena de producción del aceite de oliva para evitar los abusos y la especulación que pudiera producirse y que tiene efectos negativos tanto para el sector como para los agricultores. 

Organizaciones como Facua también denuncian la especulación en el sector. En un estudio elaborado a principios de septiembre, la organización de consumidores analizaba hasta cincuenta marcas diferentes en ocho cadenas de supermercados e hipermercados. 

Según Facua, "la misma marca de aceite de oliva virgen extra cuesta hasta un 45,0% más en función de la cadena de supermercados donde se adquiera, una diferencia que en euros representa nada menos que 4 por litro". De hecho, la organización describe en su informe que las diferencias pueden llegar a ser hasta del 68%. 

El estudio de Facua, cuya toma de datos se realizó el 4 de septiembre, compara 144 precios de aceites de oliva virgen y virgen extra a la venta en Alcampo, Carrefour, Dia, Hipercor, Eroski, Mercadona, Aldi y Lidl. En este análisis se han tenido en cuenta los aceites en envases de plástico de 1, 2 y 5 litros, en lata de 1, 2,5, 3 y 5 litros, y en espray de 200 mililitros. 

De este análisis se obtiene que el precio medio del litro de aceite de oliva virgen extra en envases de plástico de 1 litro se sitúa actualmente en los 9,67 euros. De los analizados por Facua, el más caro es el litro de virgen extra marca Maestros de Hojiblanca, a la venta en Carrefour a 13,10 euros. Por su parte, el más barato es de la firma Mar de Olivos, a 7,79 euros en Alcampo. La diferencia de precio entre uno y otro alcanza el 68,1%. 

La asociación también ha advertido también de las grandes diferencias que existen al vender el mismo producto en nuestro país y en el extranjero. Por ello, ha puesto el ejemplo de El Corte Inglés en Portugal, con un caso muy concreto. 

Se trata de la garrafa de cinco litros de aceite de oliva virgen extra de marca El Corte Inglés, que es mucho más barata si se adquiere en Portugal.  

El precio de este producto es de 41,95 euros en la tienda online de supermercados de El Corte Inglés de España. Por su parte, la misma garrafa de aceite se vendía el pasado 12 de septiembre a 27,89 euros en la tienda online de esta cadena de distribución en el país vecino. 

Como medida para luchar contra la inflación, Portugal aplica desde el pasado mes de abril el 0% de IVA a una serie de alimentos básicos entre los que se encuentra el aceite de oliva. Esta medida, en principio, se mantendrá hasta finales de octubre. 

En España, el aceite de oliva también se encuentra entre los alimentos básicos a los que el Gobierno viene aplicando una rebaja del IVA desde comienzos de 2023. En el caso concreto del aceite, se ha pasado de un 10% a un 5% de IVA. 

Los 41,95 euros a los que se vende la garrafa de aceite de oliva virgen extra El Corte Inglés se quedan en 39,95 euros antes de impuestos, por lo que la diferencia con el precio que tenía hasta ayer en Portugal es de 12,06 euros si no se incluye el IVA. 

Portugal aplica desde abril un 0% de IVA a alimentos básicos, entre los que se encuentra el aceite de oliva, frente al 5% que aplica España 

Por ello, Facua reclama al Gobierno "que investigue a fondo la escalada de precios que se está produciendo en el sector y aplique topes a los márgenes de beneficio en todas las fases de la cadena, ya que las subidas no son únicamente consecuencia de malas cosechas de aceitunas, sino también de la especulación".  

De igual forma, advierten que "el Real Decreto Ley por el que se aprobó la rebaja del IVA del 10 al 5% prohíbe desde enero cualquier subida que no sea consecuencia de incrementos de costes, por lo que representaría una práctica sancionable". 

Por su parte, las organizaciones de supermercados no están de acuerdo con las reclamaciones de productores y consumidores. Aseguran que "no se han aportado ni datos ni pruebas", y piden a los medios que "no den por buenas acusaciones como las de Facua, sin pruebas de especulación". 

Las asociaciones de supermercados están a favor de una investigación para detectar la posible especulación, ya que afirman que "los precios siguen la lógica de la evolución de la cadena", por lo que "los precios finales están bien relacionados con los precios de origen". 

Sobre la especulación de los precios, hablan también de la Ley de la Cadena, que diferencia a España del resto de Europa. 

"En España es obligatorio, por un lado, pagar por encima del coste de producción a quien te vende cualquier producto agroalimentario, incluido el aceite de oliva, y a no venderlo a pérdidas a los consumidores, con lo cual tenemos un poco marcado el campo de juego por abajo y por arriba, por lo que hay poco margen para especular o para jugar", aseguran. 

De hecho, comentan que la única forma de intervenir en el mercado en España es "precisamente al revés, cuando en momentos muy determinados el precio cae porque hay demasiado volumen, por lo que se procede a retirar parte de la producción para equilibrar el precio", de acuerdo a las normas de la PAC. 

En cuanto al futuro del sector de la oliva, inciden en que "no se percibe preocupación a largo plazo, aunque tampoco se pueden hacer predicciones". La única solución que perciben tanto productores como comerciantes es que llueva para que las cifras mejoren, lo que reducirá previsiblemente los precios, aunque el futuro del aceite es, de momento, muy incierto en España. 

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