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Revista Capital

“África representa una gran oportunidad para hacer negocios en bonos soberanos, agroindustria y sector inmobiliario” 

Por Borja Carrascosa

“Mozambique tiene un potencial de crecimiento muy fuerte, por su necesidad de desarrollo y por su ubicación estratégica” 

El continente africano se posiciona lentamente como uno de los principales destinos de inversión alternativa para el capital internacional. En un mercado dominado por los altos tipos de interés, los profesionales de las economías más maduras y desarrolladas buscan redirigir sus estrategias hacia destinos con mayor potencial de rentabilidad. 

Esa necesidad de desarrollo, principalmente, es punto de partida de esta ESTRATEGIA en los países africanos. Sectores como la agricultura y la energía necesitan inversión para entrar en la era digital y tecnológica, al menos, en sus etapas más tempranas. Damián Valenzuela Mayer, presidente de Latin America Invest y de Africa Invest, desglosa los principales atractivos de este continente, sus peculiaridades, sus paralelismos con Latinoamérica y sus factores diferenciales. 

Vivimos en un contexto de inflación, crisis de deuda, digitalización… Pero en África parece que se ha detenido el tiempo. ¿En qué momento económico y social se encuentra el continente africano? 

África tiene más de 50 países y hay que distinguirlos tanto por su identidad cultural como por su identidad económica y su contexto político. Cómo continente, en general, sigue en la etapa de subdesarrollo. No hay ningún país que haya logrado diferenciarse, más allá de temas como el consumo o el desarrollo urbano. En este contexto, Sudáfrica está a la cabeza, pero la realidad es que sigue siendo un país agrícola dependiente, con mediana industrialización, desarrollo de logística limitada y carreteras que necesitan extenderse, mejorarse y mantenerse. 

“Ceuta y Melilla son fundamentales para acceder al África subsahariana y no se están utilizando correctamente” 


Damián Valenzuela, presidente de Africa Invest

En África está todo por hacer. Es como Latinoamérica en la década de los 60 o 70, dependiendo del país que estemos analizando. No existen indicadores de desarrollo humano sostenible y, en su conjunto, los países tienen muchas asimetrías. Hay lugares con más volatilidad y riesgo político. Hay países con violencia incipiente o milicia y otros en donde el proceso de paz esta asegurado. 

Nosotros hemos apostado por el África portuguesa o lusófona, porque es en la que nosotros nos sentimos cómodos. Nuestro segundo gran mercado de Latinoamérica es Brasil, el primero es México. Brasil también tiene ese mismo origen o identidad portuguesa, y, cuando estoy en Angola, en Mozambique, en Guinea Bissau o en Guinea Ecuatorial, esa identidad ‘latina’ se mantiene. Hay que lidiar con ello, pero hay muchas oportunidades y los inversores americanos lo han sabido ver. 

¿Qué papel juega Estados Unidos en África? 

Estados Unidos vio que China se metía a hacer negocios en África con mucha fuerza. Los inversores americanos quieren hacer negocios y por ejemplo, las plataformas petroleras de la zona del Golfo de Guinea tienen inversores americanos. Sin embargo, tienen sus recelos, y nosotros somos un socio natural que opera bajo regulación americana para hacer negocios en estos países africanos de perfil portugués. 

¿Qué sectores considera más atractivos? 

Nosotros tenemos una estrategia muy clara. Si falta infraestructura, entramos en esa área, igual que en el desarrollo logístico o en carreteras, en la mejora de eficiencia en procesos agrícolas o en el desarrollo del sector inmobiliario y turístico urbano de ciudades capitales o principales en las que haya déficit de vivienda para la nueva población urbana.  

El primer sector donde pensamos obtener valor y lograr muy buenos resultados, es en la negociación de la deuda soberana de estos países. Es de riesgo, pero hay una oportunidad en generar otro creador de mercado que provea liquidez en la compra y venta de títulos de deuda. No vamos a ser compradores primarios de bonos africanos, sino compradores secundarios de bonos ya emitidos y que tienen un histórico de cotizaciones. 

“Queremos ser la vidriera de los negocios africanos en Nueva York” 

Damián Valenzuela, presidente de Africa Invest

No nos centramos en sectores disruptivos, que tengan cierto riesgo de intervención política, como el petrolero. Ello nos obligaría a estar atentos a lo que el gobierno local quiera o no hacer. Apostamos por sectores secundarios, que colaboran con los negocios primarios o estratégicos, que nos permitan lograr rendimientos que superen al mercado. 

El segundo sector, por importancia, en el que vamos a hacer negocios es la agroindustria. Queremos aportar tecnología a la agricultura africana, pasar de una agricultura manual y medianamente tecnificada a otra totalmente automatizada. 

El tercer sector en nuestro proceso de aportación de valor es el de la vivienda urbana, o, como yo la denomino, suburbana. Queremos desarrollar proyectos de vivienda con precios de entre 10.000 y 25.000 dólares de costo, para que finalmente alcancen valores de entre 20.000 y 35.000 dólares. Para financiar estas operaciones, no todos los países están en condiciones de poder hacerlo, pero que se puede llegar a generar un modelo mixto. 

Parece que el resto del mundo debería ser el ‘tutor’ de África en su desarrollo económico y social, pero ¿qué pueden enseñar los países africanos a las economías desarrolladas? 

Los equipos que estamos formando en África Invest son totalmente africanos, desde la identidad cultural hasta la forma de hacer negocios. Desde la década de los 60, el volumen de población africana que viajó a los países desarrollados para formarse en las principales universidades ha crecido significativamente. La generación actual de gobernantes ya está liderada por personas que tienen una alta formación cultural y económica, son partícipes de ambos mundos. 

Los altos cargos actuales han viajado y han vuelto al continente a liderar el proceso de cambio económico y cultural. En este contexto, el africano puede enseñarle al mundo lo que es vivir en un contexto de alta volatilidad, especulación, vaivenes políticos… A poder sobrevivir y hacer negocios.  

Tanto África como Latinoamérica pueden enseñarle al resto del mundo a sobreponerse de momentos de coyuntura difícil de alta inestabilidad, tanto política como económica. 

Si tuviese que elegir un país o una región de la denominada como ‘África portuguesa’ por su mayor potencial de desarrollo, ¿con cuál se quedaría? 

Probablemente, elegiría Mozambique. Es el que tiene más potencial de crecimiento y tiene un factor clave que es su ubicación estratégica, con una costa de 2.470 km. Me recuerda mucho a Chile en Latinoamérica, por ser un país longitudinal. Mozambique tiene una localización muy interesante porque tiene conectividad tanto con el África Continental como con el Medio Oriente y Asia. 

Tiene un territorio en el centro y sur, con mucho potencial agrícola, y al norte, mucha potencia energética. El que sea capaz de realizar inversiones en producción e industrialización agrícola en el sur y en industria energética al norte, va a lograr un diferencial de valor enorme. 

“Vamos a desarrollar proyectos de vivienda con precios de entre 20.000 y 35.000 dólares en los países africanos” 


Damián Valenzuela, presidente de Africa Invest

Dentro de la economía lusófona, Mozambique y Angola, son los lugares en los que haremos más negocios. Por su parte, Guinea Ecuatorial, que es ciertamente estable en el ámbito político, potencia el Golfo de Guinea con el negocio petrolero. En nuestro proceso de inversión, apostamos en esta etapa, con una inversión prevista de 100 millones de dólares, por adquirir activos con precios de descuento. Con el dólar fuerte, como está ahora, podemos cerrar inversiones con un espacio temporal de tres a cinco años.  

Ceuta y Melilla tienen una posición geoestratégica que debería convertirlas en focos y polos de inversión, ¿cree que están cumpliendo su función correctamente? 

No creo que se estén utilizando como se deberían utilizar en relación con su potencial. Falta organización sistémica que facilite los procesos de inversión o que los haga más eficientes. Estas dos ciudades son fundamentales para el acceso al África subsahariana, que es donde la mayor parte de los españoles intenta hacer negocios. Nosotros, cuando vimos la posibilidad de hacer negocios con Marruecos y con el norte de África, nos dimos cuenta de que no íbamos a tener ningún elemento diferenciador o de impacto.  

Había muchas empresas españolas o de Ceuta o de Melilla ‘yendo y viniendo’, intentando hacer cosas, pero a nivel de tejido pyme. Cuando analizamos el África lusófona, nos dimos cuenta de que el empresario de Portugal sigue teniendo acceso y sigue siendo, de alguna forma, el gran elector, porque es el que valida mucho de los negocios cuando se necesita exportarlos o buscar socios fuera del continente. Eso nos daba pie a realizar proyectos diferentes. 

Ceuta y Melilla generan mucho movimiento de pymes, pero las grandes empresas, las grandes fortunas y los grandes movimientos de fondos no han encontrado todavía el canal operativo. No hay una línea estratégica definida concreta, pero creo que se va a lograr porque es un proceso natural.  

En una entrevista anterior con Capital, usted ya advertía de que “el potencial de desarrollo es el principal atractivo inversor de África”. ¿Sigue siendo así?  

Los cambios relevantes desde la pandemia no pasaron por África, sino que se produjeron en el resto del mundo. Las expectativas de rentabilidad que podríamos haber llegado a tener hace 1 año y medio eran del 15%, y estábamos contentos. La realidad es que ahora, en primera instancia, tenemos que pedir una tasa de descuento mayor a cada proyecto de forma anualizada. La realidad es que las altas tasas de interés que hay en este mundo me obligan a ello. 

En Estados Unidos, los bancos ya pagan al inversor, sin hacer absolutamente nada, un cupón del 4,25% a 30 días. Un bono americano con buena calificación puede pagar hasta un 7% o un 8%. Si yo tuviera que levantar el dinero para invertir en África, en este momento me dirían que no. Tendría que ofrecer una tasa de interés mucho más alta y una mayor rentabilidad.  

“África puede enseñarle al mundo lo que es vivir en un contexto de alta volatilidad” 


Damián Valenzuela, presidente de Africa Invest

Lo que ha cambiado ha sido el contexto del mundo, el dinero está saliendo de países de alta volatilidad y se ha instalado en Estados Unidos. La estrategia que nosotros estamos desarrollando es la de proteger el capital del fondo en Estados Unidos, con intereses del 5% al 6%, con bonos de compañías americanas generales. Y también hemos tomado posiciones en el capital de algunas empresas que tienen exposición a África. 

La estrategia que desarrolla nuestro director de Africa Invest, Jorge Pais, que también es el vicepresidente de la Asociación de Industriales Portugueses y está en la Confederación de Empresarios de Países de Habla Portuguesa, es estar presente en la mayor cantidad de programas y de proyectos posibles en los que quieran que participemos. Pero tampoco vamos a estar desesperados en invertir el fondo con tanta velocidad, porque la realidad es que tienen que ser proyectos que tengan alguna ventaja estratégica importante para nosotros. 

“Si una comunidad aprecia a un inversor, automáticamente apoyará sus negocios en el país” 

Las tareas de negociación económica en África van desde los contactos y encuentros con líderes de las tribus hasta las reuniones bilaterales con los máximos responsables de los gobiernos. Damián Valenzuela asegura que es fundamental “generar un compromiso con la comunidad” para poder generar proyectos e ideas de negocios. 

¿Qué es lo que pretende aportar Africa Invest a las economías africanas, cuál es la huella que quieren dejar en las economías africanas en las que va a operar? 

Queremos ayudar que los negocios africanos se estabilicen y crezcan. Aspiramos a ser la ‘vidriera’ de África en Nueva York. África Invest es un Fondo Privado bajo jurisdicción de Delaware cuyo objetivo es que el neoyorquino o norteamericano que quiere hacer negocios en África utilice esta herramienta de capital privado (private equity). Y cualquier empresario africano que quiera hacer un desembarco para buscar fondos o para plantear negocios en la economía líquida que representa, Wall Street, tendrá un aliado en nosotros. 

Si quiere visitar Nueva York y hacer negocios con los principales bancos de inversión, Goldman Sachs, Merril Lynch o Morgan Stanley, por ejemplo, nosotros facilitaremos los procesos de presentación y de validación de las alianzas. Asumiremos el riesgo en las primeras instancias. 

A nivel de impacto social, también tenemos un compromiso. Nuestros proyectos en Latinoamérica siempre han estado vinculados al tema del desarrollo económico y social de la población. Aportamos valor a nivel de educación, por ejemplo, porque nos parece importante. Y también es una estrategia de negocio, no solo filantrópica, porque, si la comunidad aprecia al inversor, defiende sus negocios. 

No solo es una cuestión de bienestar y de filantropía, también hay una cuestión de compromiso con el espacio, con el lugar y con África. Y creo que allí es más necesario todavía que en Latinoamérica. Tienes que generar un compromiso con la comunidad. 

Africa Invest mantiene relaciones con los distintos gobiernos del continente, con muchos perfiles diversos. ¿Qué tal son las relaciones con los que habéis tratado? 

Los gobiernos africanos son prácticamente todos de centroizquierda, incluso los que dicen que son centroderecha. Sin embargo, esto no es un problema, sino una forma de entender la visión de un país. En Latinoamérica es similar, por lo que estamos acostumbrados y lo importante es que estemos enfocados en generar valor para el país. 

El paralelismo con Latinoamérica es claro, y queremos hacer lo mismo en África: Hacer negocios con Ética y Responsabilidad, generando ALPHA para nuestros socios y aportando al Desarrollo Económico y Social de las comunidades y países en donde actuamos. 

Las ‘locomotoras’ del África lusófona 

Angola 

Población: 34,5 millones de habitantes 

Superficie: 1,25 millones de km2 

PIB (2022): 110.043 millones de € 

Deuda pública (2021): 54.890 millones de € (86,9% del PIB) 

IPC General (2023): 12,1% 

Mozambique 

Población: 32,1 millones de habitantes 

Superficie: 799.380 km2 

PIB (2022): 16.953 millones de € 

Deuda pública (2021): 14.291 millones de € (107,2% del PIB) 

IPC general (2023): 5,7% 

Guinea Ecuatorial 

Población: 1,63 millones de habitantes 

Superficie: 28.050 km2 

PIB (2022): 11.219 millones de € 

Deuda pública (2021): 4.418 millones de € (42,62% del PIB) 

IPC general (2023): 0,5% 

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