Viernes, 4 de Abril de 2025

Revista Capital

Salud mental en el trabajo: cuidar de quienes sostienen las empresas

Conversamos con profesionales del ámbito social, psicológico y laboral para descifrar con una mayor profundidad los aspectos más complicados de la salud mental en el trabajo y algunos consejos para seguir progresando tanto a nivel empresarial como humano. 

Por Raül G. Peinado

El incremento de la exigencia dentro del ámbito laboral ha provocado que la salud mental de los trabajadores se haya convertido en un tema esencial y necesario. El estrés, la falta de tiempo, la toxicidad, la competitividad y la autoexigencia han provocado una oleada de problemas de índole psicológica entre aquellos que sostienen a las empresas. Estos conflictos ya existían hace décadas, pero la constante evolución de la sociedad ha hecho que, poco a poco, se haya eliminado el estigma de la vulnerabilidad al exteriorizarlos. 

Conversamos con profesionales del ámbito social, psicológico y laboral para descifrar con una mayor profundidad los aspectos más complicados de la salud mental en el trabajo y algunos consejos para seguir progresando tanto a nivel empresarial como humano. 

Tal y como nos indica el máximo organismo de salud internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad”. 

Si incidimos en los puntos clave de esta definición, se destaca la posibilidad de poder “trabajar adecuadamente”. Es decir, la OMS, considera que, para poder desarrollar nuestra labor profesional de la manera más efectiva posible, el trabajador debe carecer de problemas de salud mental, algo que, en ocasiones, no se cumple. 

Isabel Serrano-Rosa, psicóloga sanitaria, coach y especialista en relaciones interpersonales, e Iván Alba, psicólogo laboral y coach, definen salud mental en el ámbito del trabajo como “equilibrio entre el individuo, el grupo y la tarea que desempeña”.  

Factores desencadenantes 

Tal y como nos indican Serrano-Rosa y Alba, los principales factores que desarrollan problemas de salud mental son la sobrecarga laboral y falta de equilibrio vida personal-trabajo, las relaciones laborales conflictivas o tóxicas, la falta de reconocimiento o apoyo por parte de sus líderes, la inseguridad laboral o incertidumbre económica, los entornos laborales poco flexibles, el desajuste entre las expectativas del trabajador y las condiciones reales del trabajo y la falta de oportunidades para el desarrollo profesional 

Para Roberto Pérez López, global talent manager de Be Call Group, es importante tener en cuenta la gran variedad de factores que pueden desencadenar en problemas de salud mental. “Las principales causas desencadenantes profesionales son el exceso de urgencia, la multitarea, la incertidumbre y las trabas a la conciliación de vida personal y profesional. Además de lo anterior, en los últimos años hay un contexto que es la ‘nueva realidad digital’ que tiene su cara y su cruz, es decir, puede ser un gran aliado en cuestiones de productividad e incluso de salud mental, pero, mal manejado y sin control, es dañina para nuestro bienestar mental”, añade Pérez. 

Isabel Serrano-Rosa (psicóloga laboral): “La capacidad de observación diaria de un líder y su cercanía con el equipo permite detectar problemas de forma temprana”

Evolución en la percepción de la salud mental en el entorno laboral 

En los últimos años, la percepción de la salud mental en el ámbito laboral ha evolucionado significativamente. Lo que antes era un tema tabú y altamente estigmatizado, ahora se reconoce como un elemento fundamental para el éxito organizacional y el bienestar individual. 

Concretando en la visión más empresarial, Serrano-Rosa refleja la existencia de “una conciencia creciente sobre la relación bidireccional entre la salud organizacional y la salud mental de los empleados: una empresa no puede ser saludable sin individuos sanos en su relación mente-cuerpo, y los trabajadores encuentran bienestar pleno cuando trabajan en entornos saludables en los que se identifican”. 

Esta evolución se puede percibir en las iniciativas como los programas de bienestar corporativo y directrices internacionales que buscan fomentar entornos laborales saludables. Un claro ejemplo de ello es la Estrategia de Salud y Seguridad impulsada por la Unión Europea en la que se subraya la importancia de prevenir riesgos psicosociales como acoso o disfunciones como el burnout o el síndrome del quemado. 

Alejandra Nuño, socióloga, conferenciante y consultora senior de estrategia, nos lo muestra con datos. Según la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) la inversión en cuidado de la salud mental se ha incrementado más de un 20%. Sin embargo, la paradoja es que sigue aumentando el absentismo, incluso duplicándose entre el colectivo de los emprendedores. 

“La evolución en la toma de conciencia es un hecho evidente. Sin embargo, al sistema le queda mucho por trabajar, y ejemplo de ello es la falta de coherencia. Por ejemplo, en el sistema bancario o en las coberturas médicas, muchos son los que, aun teniendo partes médicos y bajas por problemas de salud mental, el sistema no los reconoce, y por tanto, no les protege, incluso, hasta el punto de que sea causa de despido. Sé muy bien de lo que hablo”, apunta Nuño.  

Pero, para hacer una mayor recapitulación sobre la evolución en la percepción de la salud mental, destacamos dos hechos clave. A partir de 1980 hubo un ‘boom’ mundial en la sociedad occidental en la necesidad de girar hacia una vida saludable y una salud plena corporal. En 1995, Daniel Goleman publicó su libro ‘Inteligencia Emocional’ y el término y sus implicaciones se popularizaron y se propagaron a partir del 2000. 

“Hoy en día, y, sobre todo, después de la pandemia mundial del Covid, el cuidado de la salud mental en el entorno laboral se ha posicionado como una de las primeras necesidades de los equipos de trabajo. Al menos, es algo de lo que todo el mundo habla, mientras que hace tiempo permanecía escondido y era casi hasta tema tabú”, apunta Pérez. 

Señales para detectar problemas de salud mental entre los trabajadores 

En general, lo más visible de esta problemática es la generación de conflictos tanto internos como externos, descontentos visibles con la tarea asignada o conflictos con compañeros o con la propia dirección. Vale la pena abordarlos a tiempo, porque el malestar de una persona del equipo puede ser extremadamente contagioso y desmotivador para el resto y generar ‘efecto manada’ y que se creen grupos que se retroalimenten con cuestiones que generan malestar. 

Serrano-Rosa detalla los indicadores más frecuentes con la división entre cuatro categorías: conductuales (cambios en el rendimiento laboral, falta de concentración, errores frecuentes, productividad irregular, absentismo laboral, retrasos frecuentes o solicitudes recurrentes de permisos inesperados…), emocionales o sociales (irritabilidad, frustración, cambios bruscos de humor, aislamiento social, reducción en la interacción con compañeros y líderes…), físicos (cansancio extremo, agotamiento constante o insomnio, quejas recurrentes de malestar físico…) y motivacionales (desmotivación, apatía o falta de interés hacia el trabajo y sus objetivos, sensación de desconexión con el propósito o significado del rol desempeñado…). 

Detectar estos síntomas no implica un ‘diagnóstico inmediato’, pero sí invita a un diálogo con el trabajador con tal de ofrecer apoyo y, de ser necesario, facilitar recursos especializados. 

Nuño nos da otro punto de vista en cuanto a las señales. “Los síntomas se ven reflejados en lo físico. Desde pérdida de peso a mal descanso, mala alimentación, incremento de adicciones, pérdida de la estabilidad y el equilibrio, entre otros motivos, porque muchos no se lo pueden permitir”. 

El rol de un líder 

El líder, entendido como una persona con responsabilidad sobre un equipo, juega un papel clave en este ámbito. Su capacidad de observación diaria y su cercanía con el equipo permite detectar problemas de forma temprana, permitiendo así, una actuación más efectiva. 

Para poder desempeñar este rol de forma correcta, un líder debe ser empático, cercano, creador de espacios seguros donde los trabajadores se sientan cómodos expresando sus inquietudes, además de recibir una formación en temas como detección de señales de alerta, gestión de conflictos emocionales y manejo de conversaciones difíciles. 

El correcto desarrollo de las competencias detalladas previamente contribuye, como menciona Serrano-Rosa, a crear un ambiente laboral más saludable y productivo, algo que aporta beneficios de manera bidireccional a empresa y trabajador. 

Alejandra Nuño (socióloga): “El psicólogo es esencial, pero es más esencial entender la base, los porqués”

Estrategias preventivas 

Con tal de prevenir problemas de salud mental entre los empleados, las empresas deben poner el foco en implementar programas de bienestar integral (mentales, físicos y emocionales); flexibilizar horarios para favorecer el balance vida-trabajo, así como facilitar el teletrabajo siempre que sea posible; ofrecer acceso a servicios de apoyo psicológico o coaching; generar espacios en los que poder hablar de salud mental de manera individual y grupal; promover una cultura de reconocimiento y feedback positivo; diseñar tareas y roles con claridad para evitar la sobrecarga y aplicar una política salarial adecuada, 

Serrano-Rosa nos explica con un ejemplo real cómo las acciones más simples pueden generar grandes cambios en el clima laboral: “Recuerdo un caso en una empresa con serios problemas de cohesión entre los equipos. Como parte de las medidas implementadas, introdujimos la ‘lámpara de Aladino’. Cada empleado pedía un deseo para el próximo año: algo razonable, de bajo coste, pero que marcara una diferencia en su vida. Los deseos iban desde ‘tener libre el día del cumpleaños de mi hija’ hasta ‘salir antes el día del derbi’. Estas pequeñas concesiones hicieron que los empleados se sintieran escuchados, valorados y más conectados con la organización”. 

Roberto Pérez, quien pertenece íntegramente a una empresa, nos aporta también claves para prevenir estos problemas, siendo todas ellas sencillas pero que como apunta él mismo “muchas veces faltan en las organizaciones”. Son las siguientes: 

Reconocer y valorar el esfuerzo y logros individuales, promover el uso de vacaciones, normalizar las conversaciones sobre salud mental en el trabajo, crear redes de apoyo interno en la empresa para estos problemas, fomentar la actividad física y alimentación saludable, crear áreas de descanso saludables y fomentar la desconexión digital. 

¿Cómo afecta el estrés laboral a la productividad y la convivencia en los equipos? 

El estrés no es un fenómeno aislado; un empleado estresado puede influir negativamente en su entorno, alterando la percepción y el estado emocional de sus compañeros. Esto subraya la importancia de identificar y atender el estrés de manera temprana, tanto a nivel individual como grupal, para evitar un impacto mayor en el equipo y la organización. 

Los efectos del estrés se manifiestan en dos áreas clave: productividad y convivencia. Un empleado con estrés laboral experimentará una disminución en la eficiencia y velocidad de las tareas, incremento de errores, menor atención al detalle y menor creatividad e innovación. 

Por la parte de la convivencia, aumentarán los conflictos interpersonales derivados de la frustración y la irritabilidad, disminuirá la colaboración y el apoyo entre los miembros y a consecuencia de estos dos anteriores, se deteriorará el ambiente laboral generando una atmósfera de tensión y desmotivación. 

Roberto Pérez (Be Call Group): “Si el corazón es el motor, la mente es el volante de nuestra vida”

Teletrabajo, un arma de doble filo 

El impacto del teletrabajo en la salud mental depende en gran medida de las circunstancias individuales de cada trabajador. Factores como la personalidad, la estructura del hogar, las responsabilidades familiares y el tipo de trabajo desempeñado pueden influir significativamente en si el teletrabajo se percibe como algo positivo o negativo. Además, estas percepciones pueden cambiar a lo largo del tiempo en función de las experiencias y las necesidades personales. 

Serrano-Rosa diferencia entre impactos positivos (mayor flexibilidad, reducción del tiempo de traslado o autonomía) y negativos (aislamiento social, dificultad para desconectar o aumento del riesgo de burnout -agotamiento emocional y mental-). 

La figura del psicólogo en la empresa 

La figura del psicólogo se ha convertido en un imprescindible para las compañías, pero como apunta Serrano-Rosa, para aspectos de salud mental y psicología sanitaria, puede externalizarse, ya que para las personas puede ser más cómodo hablar en un ámbito que no sea el de la misma empresa. 

Sin embargo, la presencia de un psicólogo laboral aporta un valor estratégico significativo a las organizaciones. Su rol no solo incluye el diseño de estrategias preventivas para abordar el bienestar emocional, sino también la intervención en crisis y el apoyo continuo a empleados y líderes. 

El papel del psicólogo dentro de una empresa incluye el diseño y el mantenimiento de estrategias para garantizar el bienestar, atención y formación e intervenciones personalizadas para las características específicas de los puestos y plantillas. 

Consejos para empresas y trabajadores 

Roberto Pérez (Be Call Group) define a la perfección con una simple metáfora qué es la salud mental: “Si el corazón es el motor, la mente es el volante de nuestra vida y es imprescindible cuidarla, mejorarla y sacarle brillo todos los días”. 

Como consejo, Pérez invita a las empresas y a sus líderes a dar ejemplo cuidando sus mentes y fomentado su cuidado entre sus equipos. Por otra parte, a los trabajadores les recomienda que se pongan un objetivo de reflexionar una vez por semana alrededor de 15 minutos en completa paz sobre cómo se encuentran, qué quieren mejorar en su mente… Y para todos, “que entrenemos enfadarnos cada vez menos”, finaliza Pérez. 

Serrano-Rosa considera fundamental que todos cuiden su propia salud mental y equilibrio vida personal/laboral tanto de los directivos como de los trabajadores, así como el de la organización que tiene como grupo su propia dinámica y sus propias disfunciones. 

Para ello, la empresa debe implementar políticas claras que fomenten el equilibrio entre vida personal y laboral, garantizar que los empleados tengan acceso a recursos como apoyo psicológico, programas de formación emocional y actividades de bienestar y, finalmente, comunicar de forma transparente cómo la empresa prioriza el bienestar de sus trabajadores. 

Los trabajadores deben ocupar un papel activo en el cuidado de su salud mental. Es fundamental que interioricen los objetivos de la empresa, entendiéndolos como una parte importante de su rol, pero sin comprometer su bienestar personal. Además, resulta muy recomendable que definan y respeten sus límites, aprendiendo a decir ‘no’ cuando sea necesario para evitar la sobrecarga. 

Los trabajadores deben esforzarse en buscar apoyo cuando enfrenten desafíos, ya sea en su equipo, en sus líderes o a través de los recursos que la organización les ofrece y que fomenten el autocuidado, incorporando prácticas diarias que les ayuden a mantenerse física y emocionalmente saludables. 

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