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Tecnología

Un año de la explosión de la inteligencia artificial: ¿qué viene ahora?

Por María Nogales

Tres de cada cuatro empresas consideran que la inteligencia artificial tendrá una gran importancia para su sector en el futuro, aunque solo el 24% la utilizan en la actualidad

La inteligencia artificial (IA) generativa ha sido, sin lugar a duda, la tecnología que ha liderado todos los rankings tecnológicos del 2023 y es que todo parece indicar que este 2024 será el año en el que se consolide definitivamente y en el que el tejido empresarial pueda terminar de adaptarse a esta nueva revolución. 

En este sentido, cabe preguntarse hacia dónde avanza esta tecnología y cuáles serán las principales tendencias para este año en lo que a IA se refiere. Según las predicciones de Goldman Sachs, la IA generativa podría impulsar un aumento del 7% en el PIB mundial y elevar la productividad un 1,5% en 10 años. 

Como tendencias para este año, la más destacada es el empleo general e intensivo de la inteligencia artificial generativa en todos los niveles; el uso seguro de la IA; la inteligencia artificial aumentada, potenciando las habilidades humanas mediante esta tecnología; su utilización para vídeo e imagen, y la automatización de procesos. 

Asimismo, también se destacan cuáles son los principales beneficios de la inteligencia artificial: eficiencia operacional, experiencia de usuario y productividad del empleado, junto a su contribución al desarrollo de nuevos modelos de negocio.

Por su parte, desde Stratesys apuntan a unas predicciones más optimistas: según la consultora, se espera que la IA aporte 15,7 billones de dólares al PIB mundial en 2030, un aumento del 14%. 

En lo que respecta al ámbito español, la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) considera que algunos de los grandes temas que marcarán el paso y el debate en torno a la inteligencia artificial este año estarán ligados a la gestión del talento y el futuro del mercado laboral, a los derechos de autor (‘copyright’), a la desinformación y a la explicabilidad de los sistemas que emplean estas tecnologías.

No obstante, desde la asociación advierten de que la evolución de esta tecnología y de sus aplicaciones avanza a una «velocidad increíble» y que es posible que aparezcan nuevos temas relevantes, si bien los asuntos señalados son lo que en estos momentos aglutinan más oportunidades y desafíos.

Sin embargo, según un estudio elaborado por GFK para la multinacional Smarkia, en cuanto al uso general de la IA en distintos ámbitos, tres de cada cuatro empresas consideran que esta tecnología tendrá una gran importancia para su sector en el futuro, aunque solo el 24% de las compañías la utilizan en la actualidad. En concreto, destacan su potencial para crear contenido (10%) o para el análisis de datos y modelos predictivos (14%).

La última hora sobre IA

La Comisión Europea ha anunciado recientemente que pretende contar con una oficina propia de IA para coordinar las políticas del sector industrial a escala europea y supervisar la aplicación y cumplimiento de la próxima Ley europea de Inteligencia Artificial, primera norma que regulará esta tecnología y cuyas bases han sido ya acordadas entre los 27 y el Parlamento Europeo.

Otra clave del plan presentado por los servicios comunitarios es la financiación a través de instrumentos europeos como Horizonte Europa o el programa ‘Europa Digital’ para a IA generativa y con el que Bruselas aspira a movilizar cerca de 4.00 millones de euros en capital público y privado de aquí a 2027.

Y la apuesta por la inteligencia artificial no vendrá solo de la mano de la UE. Hace escasos días, el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública publicó la resolución provisional de las denominadas ‘Cátedras ENIA’, un programa público de subvenciones con el que se repartirán 16 millones de euros en ayudas a 22 universidades españolas para investigaciones ligadas a la aplicación de la inteligencia artificial (IA).

Y es que el Gobierno, tal y como expresó el propio presidente, Pedro Sánchez, en la 54ª reunión anual del Foro Económico Mundial, en Davos (Suiza), “cree firmemente en el progreso científico y está seguro de que la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas van a ser la mejor opción que vamos a tener para superar retos como el envejecimiento, la crisis medioambiental, la transmisión de enfermedades o la baja productividad». 

Reunión en la que también tuvo su intervención el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, quien reveló que la llegada de la IA general podría estar a punto de aterrizar en nuestras vidas.

Así afirmó lo siguiente: «Cambiará el mundo mucho menos de lo que todos pensamos y cambiará los puestos de trabajo mucho menos de lo que todos pensamos», ante la preocupación de que esta tecnología pueda destruir puestos de trabajo.

Al respecto, cabe recalcar que el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó hace apenas unas semanas de que el desarrollo de la inteligencia artificial afectará a alrededor del 40% de los trabajos a nivel global, ya sea reemplazando a algunos y complementando a otros y que hasta el 60% del empleo en las economías avanzadas sufrirá este impacto, mientras que será menor en las economías emergentes y de bajos ingresos.

En este sentido, el informe del FMI destaca que, si bien la automatización y la tecnología de la información han venido afectando históricamente a las tareas rutinarias, un elemento distintivo de la IA es su capacidad para impactar trabajos altamente cualificados, por lo que son las economías avanzadas las que enfrentan mayores riesgos derivados de la IA, pero también más oportunidades para aprovechar sus beneficios.

De tal modo, el FMI considera que, en las economías avanzadas, aproximadamente la mitad de los empleos expuestos podrían beneficiarse de la integración de la IA, lo que mejoraría la productividad, aunque advierte de que en el caso de la otra mitad, las aplicaciones de IA podrían reemplazar tareas que actualmente realizan humanos, lo que reduciría la demanda laboral, lo que llevaría a salarios más bajos y una reducción de la contratación e incluso a la desaparición de algunos puestos de trabajo.

En cambio, en los mercados emergentes y los países de bajos ingresos, se espera que la IA cause menos perturbaciones inmediatas, aunque advierte de que, al mismo tiempo, muchos de estos países no tienen la infraestructura ni la fuerza laboral cualificada para aprovechar los beneficios de la IA, lo que aumenta el riesgo de que con el tiempo la tecnología pueda empeorar la desigualdad entre las naciones.

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